Del Blockchain a las Piedras Rai, o como algunas cosas en economía no cambian

0
21

Nada en principio más diferente que el Blockchain y las Piedras Rai. Claro, es probable que para mucha gente, no haya nada más críptico que las Piedras Rai y el Blockchain. No son dos conceptos que anden circulando con mucha frecuencia, salvo que uno sea curioso de las fintech o bien que ande practicando la antropología económica. Así que, para que nadie se quede afuera, comencemos por el principio.

Seguramente muchos de ustedes han oído hablar del bitcoin. El bitcoin es una cryptomoneda, es decir una moneda que está basada en un algoritmo (léase un programa informático). Sin ánimo de entrar a discutir todas las variedades de las teorías económicas (que se escapan por mucho a mi conocimiento), podemos coincidir en que los metales que funcionaron como base para las monedas, se caracterizaban por su escasez. En ese sentido, los bitcoins hacen lo mismo. Son “monedas” que se encuentran ocultas en gigantescas matrices de datos y donde se necesitan poderosos algoritmos (y hoy en día poderosas computadoras) para extraerlas (como si fuera un trabajo de minería de metales preciosos). Esas monedas encontradas, pueden ser usadas tanto para comerciar con bienes y servicios como para intercambiar por otras monedas “reales”. De allí que tengan una cotización pública.

Todas las monedas necesitan, además de su escasez, un alto grado de confianza en el emisor. En la sociedad moderna la confiabilidad del estado emisor es la medida de su estabilidad y de su precio. La Argentina en general, pero la neoliberal en particular, predican más confianza de la que verdaderamente tienen, de allí que la principal moneda de resguardo sea el dólar, al menos desde el Alsogaray de finales de los ‘50. En el caso del bitcoin, como no hay respaldo de ningún estado, la confianza está dada por un tipo de contrato entre el vendedor y el comprador que se denomina blockchain.

Este contrato tiene la particularidad de que, como no hay ninguna “institución” que lo respalde, se basa en la confianza pura. Y para ello se establece que todos aquellos que participan de ese blockchain, van a ser notificados de la existencia de una operación dentro de la red. Nadie puede negar la operación, porque todos se enteran de que existe tal transacción. El fraude queda expuesto. Toda la red se entera de la transacción en forma inmediata, debido al poder de velocidad de las comunicaciones electrónicas. (Por cierto, aunque esto da para otro artículo, esta modalidad de contrato puede hacer que en el futuro, todas las transacciones comerciales modifiquen su forma y promuevan, tal vez, un cambio del sistema; un amigo marxista diría: un cambio en las fuerzas productivas y en el modo de producción provocan un cambio del sistema completo).

Pasemos ahora a las Piedras Rai. Las Piedras Rai son un tipo de moneda etnográfica. Son originarias de Micronesia (que son el conjunto de islas al norte de Nueva Guinea y al este de Filipinas, como para que se ubiquen en el mapa), más precisamente de la isla de Yap. Son unas monedas hechas en piedra caliza, que se tienen que ir a buscar a unas islas cercanas, bah si se pueden llamar cercanos a unos 500 km de navegación en canoa por el medio del Océano Pacífico. Lo que resulta particular de estas monedas, no sólo es su talla particular, con un agujero en el medio, sino su tamaño. El rango varía desde los 8 cm… ¡hasta los 4 mts!. El valor se establece tanto por el tamaño, así como por el trabajo artesanal que tiene incorporado y por la propia memoria de la moneda en particular. Debido a que es muy complicado trasladarlas, sobre todo a las más importantes, la propiedad de la misma depende de un registro mnémico colectivo. Toda la red social, sabe, en todo momento, quien es el poseedor actual de esa moneda. ¿Les suena?

La confianza, esa elusiva variable, imposible de cuantificar y hasta diría de cualificar, es la base de los sistemas económicos, sean cazadores-recolectores o sean industriales. Una de las formas de consolidarla es mediante entendimientos públicos. Cuando todos los participantes, están enterados de lo que sucede, es muy difícil poder cometer un fraude, sin quedar expuesto frente al resto. Ese mismo mecanismo es utilizado tanto en el sistema de monedas de piedras Rai, que tiene más de 2000 años, como en el sistema bitcoin, que apenas posee algunos años. La economía es una institución social y por lo tanto la única forma de funcionamiento correcto es cuando la sociedad está al tanto; de otro modo sólo puede promoverse el fraude.