Crítica de La cama, de Mónica Lairana

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La cámara de Flavio Dragosec, director de fotografía de la ópera prima de Mónica Lairana, no ingresa a esa habitación donde dos cuerpos mayores intentan hacer el amor. El intento se transforma en imposibilidad, y la cámara queda del otro lado de la puerta. Aunque somos testigos infidentes, eso sí, estamos fuera del marco. El plano es fijo, y su permanencia puede ser un momento incómodo para el espectador: son cuerpos desnudos de dos personas de más de 60 años. Han pasado la vida juntos, viven en una casa llena de cosas, enorme casa con un jardín, un perro y un gato (ausente), hay una hija del otro lado del teléfono.

Conocemos la audacia de Lairana, sus cortos Rosa y María tienen el mismo tono, el mismo punto de vista de la cámara, la misma preocupación por los cuerpos, el deseo, el sexo. En su ópera prima, que no por nada lleva el título que lleva, redobla la apuesta y aborda el tema del amor-desamor y la pérdida del deseo sexual en un matrimonio mayor que debe convivir durante unos días preparando una mudanza que es el preámbulo de una separación. Esos días, concentrados en estos minutos, transcurren mediante elipsis imperceptibles. Un fin de semana, cuatro, cinco, diez días? No lo sabemos con certeza, pero es un tiempo transcurrido suficiente para que la casa se transforme en una gran situación de mudanza.

El ruido de los ventiladores, el diálogo casi nulo, el calor de un verano probablemente ubicado en el año 2000 (un lapicero almanaque lo indica) que los obliga a pasearse desnudos casi toda la película (cuándo se vio algo así en el cine argentino?). El desnudo carnal, en distintas posiciones de los cuerpos acentúa la vulnerabilidad de esos seres. Algo de los dibujos y pinturas de Lucien Freud puede entreverse allí.

Los rincones de la casa y los objetos que comienzan a acumularse y que no son vistos sino por el espectador, transforman al espacio-casa en símbolo de esa relación, cargado de objetos que habrá que desechar: figuras de cerámica, muñequitos de caracoles. Un cartel de “Se vende” invade ese espacio con una urgencia violenta, y Mabel y Jorge en medio de los preparativos comienzan a despedirse atravesados por un dolor que el film sabe transmitir con inteligencia, poesía y sensibilidad.

Celebramos el pasaje de Lairana, actriz ya de larga trayectoria, del corto al largometraje, lugar donde seguramente se quedará por largo tiempo.

ESTRENO : 22 DE NOVIEMBRE

Sala Lugones Av. Corrientes 1529

Del Jueves 22/11 al Miércoles 28/11

Funciones diarias a las 19:00 y 21:30hs.

 

Malba Av. Figueroa Alcorta 3415

Viernes 23/11 – 18:00hs

Sábado 24/11 – 22:00hs

Sábado 1/12 – 22:00hs