Ana Gallardo: Dibujos Textuales II en Ruth Benzacar

0
99

A comienzos de octubre charlábamos con Ana Gallardo acerca de su propia experiencia en Centroamérica en relación a la violencia contra las mujeres como una forma de combatir entre los hombres.  Leé la entrevista donde Ana explica de dónde viene esta serie de trabajos. 

Hoy pudimos recorrer su muestra, en la Galería Ruth Benzacar. Once trabajos en grafitto, a manera de un gran políptico, empapelan el cubo blanco que propone este espacio dando una sensación muy particular. Nueve paños tienen un texto repartido, que da cuenta en muy pocas palabras de situaciones que la propia artista vivió o escuchó de sus mujeres protagonistas.

Los textos al pie son tan fuertes que cortan la respiración y provocan una sensación de errancia en el cuerpo. ¿Cómo pudo llegar un testimonio así a un ámbito como este, me pregunto mientras camino, completamente sola, en ese espacio cerrado, iluminado con tubos fluorescentes, midiendo mi propia sensación de encierro, entre el laboratorio y la claustrofobia distópica, con el aire denso de ese negro mate, polvoroso, etéreo, nasal?  ¿Cómo puede producir el dibujo y el color algo tan corporal? ¿Cómo es el negro un elemento de introspección y al mismo tiempo una ventana al mundo que nos trae las historias de mujeres tan cercanas en esa perturbación que provoca la intimidad de la palabra? No es el negro más que un gesto político, una pantalla cerrada, donde no se puede ver ya nada, una suerte de inversión del lamento de las imágenes, un luto permanente, un renegar de la imagen que anestesia, un despertar siempre agobiante del sueño en medio de un desierto.

Antes de estetizar lo terrible, Gallardo nos deja sin imágenes. Así leo el negro impertérrito que tengo delante de los ojos y aún después, cuando ande por ahí con esta afectación, desamparada de todo guiño posible de donde agarrarme, de toda iconografía. El negro en su cerrazón le quita racionalidad al conflicto, diluye en su misma textura toda posibilidad de acostumbrarnos. No hay modo iluminista, naturalista, ficcional en ese relato que al pie de cada negro se expresa de un modo tan unívoco. No hay chance de recurrir a ninguna matriz explicativa que ancle en la referencia tranquilizadora de un significante efímero y masticable. El negro aleja la pretensión fotográfica y nos descentra en lo que ya no tiene puntos de llegada, silencios, finales, pausas y recomienzos porque es un decir en estado puro.

Y ahora vuelvo a la pregunta inicial de mi recorrido in situ: ¿Cómo pudo llegar un testimonio así a un ámbito como este? Y la respuesta es clara: porque hay una artista ahí, plantada, que puso el cuerpo para convertir los recuerdos que guarda su memoria en bombas que estallen en el momento en el que pueden hacerlo. Lo micro agrandado a lo macro, como si estiráramos la tela de la opacidad poética imprescindible para enfrentar el delirio asesino. Enfrentar el poder disciplinar sobre las cuerpas desde el trabajo de una artista que se planta en el río vivo de la enunciación colectiva. Un ser de todas, un estar juntas, un provocar amor en medio de una guerra y a pesar de ella, un pensar que el negro es un bello color, es nuestro color también.

 

Ana gallardo: Dibujos Textuales II
Galería Ruth Benzacar
Hasta el 5 de enero de 2019.