#33MdqFestival: Crítica de If Beale Streat Could Talk, de Barry Jenkins

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Todo un abonado del Festival (compitió previamente con Medicine for melancholy y la ganadora del Oscar, Moonlight), el realizador Barry Jenkins presentó en la Competencia Internacional If Beale Streat Could Talk (2018).

Transposición de una novela de James Baldwin, esta película encuentra una conexión directa con los trabajos previos de Barry Jenkins, todo un explorador del universo afro de Estados Unidos.  Este relato de época se concentra en la historia de amor Tish y Fonny, dos jóvenes negros que esperan su primer hijo (con la aprobación de la familia de ella, pero no  de no toda la de él) e imaginan un futuro mejor, al menos del que pueden aspirar. Tal como ocurría en Moonlight, el director parte de una historia íntima para señalar las injusticias y las situaciones de desfavorabilidad que debe enfrentar su comunidad, en una clara conexión con la revuelta de odio racial que vive su país y el mundo entero.

Jenkins demuestra una vez más que tiene un manejo de la puesta notable, una capacidad para generar climas (desde los idílicos hasta los más ominosos) y que es capaz de mixturar la imagen con una banda sonora sensible. El mayor problema es que aquí se percibe una predominancia de la forma por sobre el contenido; por momentos, esta decisión “preciosista” le quita algo del orden de lo genuino al film. Y eso que se trata de un relato en donde el amor se ve interrumpido por la injusticia, lo que asegura una buena dosis de lágrimas.

La película se construye en gran parte sobre la base de los recuerdos de Tish, útiles para reconstruir cómo se fue gestando desde la niñez el vínculo amoroso. Una falsa acusación llevará a su novio a la cárcel y desde entonces la historia cede un poco de su encanto para aproximarse a la zona más siniestra de la sociedad americana. Aparecerán también algunas fotos que testimonian que este tipo de situaciones fueron (y son) moneda corriente. Reducida a su hilo argumental, If Beale Streat Could Talk sería una película de televisión más, de esas que apelan al melodrama más elemental y, de paso, hacen foco en una comunidad específica. Jenkins aporta su oficio a la historia y redondea de ese modo un relato que va hacia el corazón, pero que no resulta el mejor exponente de su filmografía.