Ralph Rugoff en Muntref: “Hacer algo cada dos años sin preguntarse qué estamos haciendo no tiene sentido”

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¿Cuál es la arquitectura para un espacio de arte?
¿Cómo se recorre un museo o galería?
¿Qué tipo de público asiste a la Bienal de Venecia?
¿Se puede reflejar el estado del arte cada dos años?
¿Es antiguo el formato de pabellones por  países?
¿Si el arte es una conversación, cómo contribuir a que el público participe?
¿Qué estrategias generar para que el público pueda interpretar la obra sin influencias institucionales?
¿Colocamos dos etiquetas con interpretaciones opuestas para una misma obra?
¿Cómo reflejar el sentido de apertura en el arte desde una Bienal?

 

Estas son algunas de las preguntas que Ralph Rugoff, Director de la Bienal de Venecia de la edición del año próximo propone en el transcurso de la conversación que sostuvo con Diana Wechsler en la tarde del lunes 12 de noviembre de 2018 en la sede de la Muntref.

Ralph Rugoff es norteamericano vive y trabaja en Londres como director de la Galería Hayward. Su conversación comienza con una detallada descripción de la arquitectura de esta galería cuyo diseño procura una visita de fácil acceso para público. De arquitectura radical y estilo brutalista, nos relata la importancia de sus accesos, puentes y caminos a pie para contextualizar una visita de arte sin un orden ni recorrido pre-determinado pero si, favorecido por la Institución. Para Rugoff una exhibición debe dar cuenta de la apertura del arte  y debe estar en consonancia con el edificio que lo alberga como una  experiencia claramente dirigida a la gente.

En su presentación del pasado lunes,  la mirada crítica de Rugoff sobre los espacios de arte nos advierten sobre el curador que él puede ser en Venecia, cuyos espacios tradicionales como El Arsenal y los Pabellones nacionales, según él mismo enfatiza, son “tan” siglo XIX con fronteras, divisiones y distancias entre sí. ¿Cómo favorecer el encuentro? o ¿como generar esta conversación entre arte y público en un evento tan esperado?

Actualmente se organizan 300 bienales por año  en todo el mundo, para Rugoff, las bienales son el público y no precisamente el público internacional, ni sus colegas curadores ni artistas de renombre, sino el público local, el que define y da color en esta oportunidad, al evento artístico de mayor peso en el mundo y  el más antiguo como es la Bienal de Venecia. “Hacer algo cada dos años sin preguntarse qué estamos haciendo no tiene sentido”. Es que tal vez deberíamos hacerlo cada diez o cada cien años para dotarlo de significado, explica.

El lema de la bienal para el próximo año es “Que vivas en tiempos interesantes” se presenta como una cruza de discursos, oriental y occidental y puede leerse como Que vivas en tiempos de crisis y de oportunidades en el reconocimiento de que el mundo vive una crisis permanente y no hay visión utópica que la evite, ni una bienal ni los artistas.

Sin embargo, Rugoff se está haciendo cargo de este ritual bienal con sus propias reglas, las que cambian todo el tiempo, por ejemplo la de los auspicios, ya que no habrá etiquetas de galerías en las paredes porque el presupuesto para  la bienal surge de la venta de entradas de la bienal inmediata anterior.

Otro aspecto a considerar es la validez del lema en la convivencia del modelo antiguo en los 80 pabellones nacionales en tensión con la invitación de artistas de diversos orígenes. Rugoff da por sentado que en las bienales el tamaño de las instalaciones determina la muestra de arte y que es muy difícil que el titulo de la bienal represente todo lo que se ve. “Si te gusta ir al cine, ¿verías 80 horas de películas todo seguido?  porque algo de este exceso  nos ofrecen las bienales. Tal vez yo sea una persona muy particular para organizar una bienal” nos dice.

Agrega que para su trabajo no hay un método, género predominante, ni oposición de género como  feo vs. bello ni  geométrico vs. orgánico, y si lo hubiera, no nos lo diría hoy, al menos. Propone que estemos abiertxs a lo que aparezaca, que podamos “afectarnos” frente a la muestra, que podamos perdernos y fascinarnos en vez de agobiarnos ante tanto despliegue.

Si la bienal toma seriamente su encuadre temporal, de ser cada dos años, debería, nos dice su director,  reflejar este tiempo en el cual estamos viviendo y una de las cosas que le parecen más interesantes de esta época, es la aparición de lo que en E.U. dieron en llamar “fake news” que refiere a  una categoría especial de comunicación humana.

También el concepto de  open text  e Internet como fenómeno que ofrece en forma libre, gratuita y multiplicada, tanto la información como la des-información o falsedad además, el publico llega a las noticias filtrando aquello que desea saber y reforzando el punto de vista existente. Vale preguntarse, cómo acceder a la verdad, si la hay.

Vivimos en una época o tiempo que ofrece desafíos muy interesantes: noticias alarmantes en todo el mundo –un nuevo fascismo o el mismo brexit como una forma de protesta contra la vida escandalosa de la política, diversas ideas acerca de lo que es y no es verdad, la post verdad…. y pensadores, como el sociólogo francés Bruno Latour quien pasó gran parte de su vida criticando la autoridad de la ciencia. ¿Como se afecta la conversación con el arte en estos tiempos? ¿Son estos tiempos interesantes o críticos? o ¿ambas cuestiones simultáneamente?

Ralph cree que vivimos en tiempos interesantes, y atemorizantes también. Todas las bienales han dado cuenta de atravesar tiempos de crisis. También esta bienal. Es posible que vivamos en una crisis permanente, revisemos  este estado, sin esperar que los artistas nos rescaten, nos salven o terminen la crisis con su arte. Tal vez esta frase sea una frase tan falsa como las fake news… casi como una frase del discurso chino mezclada con el discurso occidental, a la manera de una maldición: “que los tiempos interesantes…”  puedan ser  también tiempos de precariedad, peligro, o revolución ya que, los  períodos de estabilidad son aburridos. Ralph Rugoff deja sentado que los tiempos interesantes y difíciles también son ricos en oportunidades. Venecia confirmará (o no) el mensaje del lema.

Tal vez y sin recurrir a ideas utópicas, el arte sea el camino para una conversación que haga de tiempos difíciles, tiempos interesantes vehiculizados por una bienal y conducidos por un curador que puede dar cuenta de ello.