#33MdqFestival: Crítica de El día que resistía, de Alessia Chiesa

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La película de Alessia Chiesa forma parte de la Competencia Argentina de este 33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. El día que resistía (2018) tiene como protagonistas absolutos a tres niños.

“Ni con perros ni con chicos”, dice un conocido axioma del cine. El día que resistía centa con tres; pequeños hermanos que tienen un protagonismo excluyente (durante el film solamente los veremos a ellos). Los hermanitos juegan, pero también asumen responsabilidades atribuidas al mundo adulto. Son Fan (Lara Rógora), Tino (Mateo Baldasso) y Claa (Mila Machisio), de 9, 7 y 5 años respectivamente. Viven en una casona alejada de la ciudad y, si bien las mayores responsabilidades parecen recaer sobre la mayor, deben ingeniárselas para que repartirse las tareas del hogar entre todos.

El espectador asumirá poco a poco lo extraño de la situación. Al comienzo, es factible imaginar que los adultos están fuera de campo, pero inmediatamente cerca de los chicos. Pero a medida que la película avanza la ausencia se hace más notoria; entonces, cada rasgo vinculado al universo infantil se vuelve más significativo. La lectura en voz alta de Hansel y Gretel convoca al interés de los hermanos, pero también nos insta a hacer otras lecturas vinculadas a las carencias y al poder. En la misma línea, los movimientos de los personajes también generan un efecto de extrañamiento. Por ejemplo, cuando cocinan. Podemos ver cómo el mobiliario está concebido para adultos, cómo los espacios que transitan (excepto los exteriores) son pensados para el desplazamiento de otros cuerpos.

Chiesa ofrece una puesta que “ingresa” en la escena, que no resulta invasiva, como si la cámara esperara los momentos para poder registrarlos. De esta manera, queda claro que su propuesta puede no resultar complaciente para todos los espectadores. El paso del tiempo se hará cada vez más penoso, en una apuesta dramática similar a la que propuso el realizador Hirokazu Kore-eda en Nadie sabe. En efecto, ¿dónde están esos adultos? ¿Es posible trazar una hipótesis política? ¿A quién (o a qué) hay que temer? Sin responder estas preguntas, la realizadora se ocupa más por generar tensiones y suspenso que por ofrecer respuestas que dejen “conforme” al espectador.

El día que resistía cuenta con tres niños actores a los que Chiesa les extrae toda su naturalidad, en una propuesta actoral muy distinta de la que se puede observar en la televisión. Sus interpretaciones son otro punto sobresaliente que alcanza un nivel de transparencia propio del registro documental; cuando juegan, juegan desde su mismo imaginario; cuando deben limpiar o cultivar, lo hacen con las dudas y los contratiempos que cualquier infante puede tener. Y lo que llega a la pantalla es, a la vez, el temor que tenemos como adultos, como ese otro que debería estar allí para protegerlos. Pero que no está.