Entrevista Fran Healy, invitado al #33MdqFestival

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Uno de los invitados a esta edición 33 del Festival es Fran Healy, cantante de la banda escocesa Travis que vino a presentar el documental Almost Fashionable. Healy dialogó en exclusiva con Leedor.

Era comienzo de siglo y la expansión de los reality shows llegaba a nuestro país, con la aparición de Gran Hermano. Hacia el final de cada programa se podía escuchar una canción “amable”, de esas que gustan por su tono algo meloso, por su melodía pegadiza y la voz diáfana de su cantante. Era, claro, Sing, uno de los sencillos más celebrados de Travis. Tal vez, el que lo lanzó a la fama internacional. La trayectoria de la banda continuó y, de hecho, sigue recorriendo el mundo. Una de las giras los llevó a México. Y allí los acompañó el crítico musical Wyndham Wallace, al que la banda nunca le gustó demasiado. ¿Lograrán que cambie de opinión? Esa es la premisa de Almost Fashionable, breve documental en donde se repasa el origen de Travis y la dialéctica que se entabla entre la música y la crítica.


Ezequiel Obregón: Pasaste buena parte de tu carrera cantando en escenarios, ¿cómo te sienta ahora el rol de realizador audiovisual?

Fran Healy: Yo creo que todo se trata de contar historias en realidad. Si yo me hubiera dado cuenta, cuando tenía 15 años, de que existía la escuela de cine, entonces probablemente me hubiera hecho director, de una. Porque yo crecí con las películas, todo el tiempo. Con mi abuelo cada semana íbamos al cine. Pero no me di cuenta de esto, no hice la conexión. Estudié música y hoy pienso que todo se trata de contar historias. Cuando uno cuenta historias le está dando algo al otro. Incluso decir la verdad es lo más importante de todo, aún con la ficción. Entonces, ser realizador ahora (o tratar de hacer películas) es mi objetivo. Realmente me está encantando el tema del cine.


EO: Al comienzo del documental aparece un subtexto que luego se hace bien explícito, y es el hecho de vincular el universo del rock con las drogas y la noche. Una imagen que Travis no tiene en lo más mínimo. ¿Cuándo se dieron cuenta de que la industria los miraba como “diferentes”?

FH: Creo que hay una escena interesante, cuando nosotros recibimos a nuestros managers en 1996. Todos nos fuimos a vivir a Londres y ellos llegan a la oficina, se sientan uno frente a otro. Uno alto, inglés; otro cortito, judío. Y nos dicen: “somos adictos a las drogas”. Y nosotros dijimos “¿Qué?”. Y luego dijeron “no lo somos, pero la sensación que ustedes acaban de tener es porque queremos que sepan que no deberían estar haciendo nada de eso durante sus carreras, porque cuando uno es drogadicto no logra hacer nada”. Entonces, ese momento fue como el primer abordaje. Y tuvimos mucha suerte de tener gente alrededor de la banda; nos protegieron de este tipo de cosas. Yo veo personas como Pete Doherty, Amy Winehouse, los Gallagher… Estas personas que realmente tuvieron vidas abusivas y se metieron con las personas incorrectas. Amy Winehouse está muerta, porque se metió con gente horrible de Londres que le decía “probá esto, probá lo otro”. Ella no tuvo protección, su manager era una mierda. Ni siquiera era un manager. Y es la suerte que uno tiene a veces. Los medios lo aman porque venden diarios, pero yo nunca sentí interés por ese tipo de cosas. Yo vengo de una situación donde la gente trabajaba, vengo de una familia pobre. No había ni espacio para esa boludez de drogarse. Este gente, muchas veces (de clase media alta, pensábamos) dice “tomemos cocaína”. Pero yo nunca tuve eso. Cuando tuve mi primera firma con un sello discográfico estaba feliz por eso, tenía un trabajo que hacer. Y mi trabajo es “aquí está mi canción, tomá”. Y no puedo cagarla con las drogas.

 

EO: Una marca distintiva es el humor que tiene el documental. ¿Es una extensión de lo que ocurre en la banda?

FH: Sí, nosotros somos así. Somos graciosos, tenemos mucho sentido del humor. Es como somos. Y creo que en general cuanto más divertida es la persona es porque ha pasado una vida difícil, y es como que uno se puede reír hasta de la mierda en la que está. “No tengo plata, o por qué siempre llueve sobre mí”, como dice nuestra canción. Pero hay como un sentido del humor detrás de todo eso, que te hace sobrevivir en los momentos difíciles. Todos nosotros tenemos vidas felices, nos reímos muchos.


EO: ¿Y cómo fue el acompañamiento del crítico? ¿Qué sienten que lo modificó luego de haber emprendido este viaje con ustedes?

FH: Tuvo mucho impacto sobre el crítico. Él se dio cuenta de que, primero, no sabía tanto como él pensaba que sabía. Obvio que también se había olvidado de lo que es ser un verdadero fan de las canciones, porque uno se olvida. Todos los días tiene que escuchar cientos y cientos de canciones y criticarlas. Y creo que, en general, los críticos piensan que saben cómo escribir una canción, por ejemplo, pero no lo saben. No tienen idea de lo que significa escribir una canción. Y lo veo una y otra vez, porque si lo comprendieran yo leería una crítica y diría “claro, tengo que cambiar esta canción, quizás debería pensar en esto para cuando haga mi próximo disco”. Pero nunca me pasó eso. Uno se siente atacado personalmente y decís “¿por qué?”. Es como si yo te dijera “no me gusta tu cara”. “¡Fuck you!”, sería la respuesta (risas). Se trata del típico periodismo musical británico; en ningún lado del mundo pasa esto así. Y vos lo viste en el documental… Y los mejores críticos son pocos, uno de ellos está en el film. Siendo honestos, si uno está en una banda o es periodista de música o si tiene suerte de trabajar en las artes, de por sí todos tenemos suerte. Entonces, en realidad está todo bien. Es parte del juego.

 

EO: ¿Piensan que este film puede acercarlos a nuevos fans?

FH: No me importa, la verdad, si hay nuevos seguidores. Nunca me importó. Me importa que haya fans que vengan a vernos, pero en realidad me siento artista y cuento historias. Y quiero que se sume nueva gente a escucharnos, pero mi trabajo es contar historias, no sumar fans. Si me importara, nunca hubiera llegado a ningún lado, de hecho.