#33MdqFestival: Crítica de In fabric, de Peter Strickland

0
0

Peter Strickland volvió a la Competencia Internacional de Mar del Plata, luego de haber estado con El duque de Burgundy hace cuatro años. Con In fabric (2018) tiene todo para encandilar a sus adeptos y distanciar más a sus detractores.

El universo de Peter Strickland se expande y profundiza con In fabric, una de las propuestas de este Competencia Internacional. Conocido por Berberian sound studio (que además de ganar en el BAFICI se estrenó en un limitado grupo de salas), este realizador  nos ofrece relatos en donde el trabajo de arte constituye la narración; la define, resemantiza la mirada de los personajes, aporta un sentido argumental sumamente sólido. El mundo de su última película se nutre de telas, de espacios estilizados (oscuros, pero al mismo tiempo sensuales), de una iluminación que hace foco en los colores primarios, como si nos invitara a recorrer pulsiones que ya estaban en la infancia y que vuelven al territorio adulto con desprejuicio y erotismo.

El epicentro de la película reposa sobre un enigmático vestido rojo, vendido en una no menos enigmática tienda de ropas atendida por una extraña (¿extrañísima?) vendedora. Se trata de una mujer que, a fuerza de lanzarles elaboradas y poéticas frases a las compradoras, busca subyugarlas para que se lleven la prenda en cuestión. Una de ellas es una señora de mediana edad, empleada y a la vez ama de casa, quien mantiene una tensa relación con su hijo. Encima, tiene que soportar la presencia de su novia, una joven que la puede molestar tanto con observaciones filosas (en su propia casa, para colmo) como con los gemidos que le provoca su pareja. A escasos metros de su habitación…

Esa es la síntesis de la primera parte del film, también constituida por la cada vez más amenazante presencia del vestido. No conviene adelantar mucho más de esta película que, como marca de estilo de este verdadero autor que es Strickland, se nutre de la comedia y el terror para generar algo más que la mera suma de ambos. Es evidente que al realizador le interesan los denominados “géneros menores” para hacer con ellos lo que se le plazca, en una actitud posmo que ya no es novedad pero a la que le aporta una mirada singular. Hay en In fabric un aura satánica que le brinda pistas de lectura al espectador; secuencias en las que conviven el kitsch, el desenfado, el terror clase B y, al mismo tiempo, una tendencia a poner a la trama en un espacio indescifrable. Un espacio que encontrará en la intrigante escena final una clave para asignarle sentido a lo que hemos visto.