#33MdqFestival: Crítica de Cassandro, the exotico

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El carisma y simpatía de Cassandro, un luchador gay de lucha libre, es lo más importante que tiene esta película de la francesa Marie Losier que se presenta en la competencia oficial de Mar del Plata. En México, el espectáculo de lucha libre con sus participantes y sus vestimentas llamativas, las mascaras de colores fluorescentes que le tapan la cara, es uno de los divertimentos más populares del pais.

Lo primero que confiesa Cassandro en este documental que lo tiene como protagonistsa, es que atravesó por 27 cirugías para llegar a ser lo que es. Ante esa información se podría pensar que las cirugías tuvieron relación con lo transgénero, pero en realidad los clavos, las roturas de brazos, los meniscos, etc tienen con ver con accidentes en las peleas en las que lleva 27 años, no solamente en México sino en EEUU, Francia, Japón, Inglaterra, etc.

Asi y todo Cassandro es un gay, travesti, transformado por las intervenciones de su cuerpo. El peinado, el maquillaje, sus vestidos coloridos y radiantes provoca a además la atracción de la platea: un personaje fascinante, y seguramente Losier, atraída por ese hombre que se viste, se maquilla y se peina como mujer, que es gay y que participa de un mundo absolutamente masculino, con su historia de abuso y sus múltiples intervenciones, hace de este documental una búsqueda de los lugares más íntimos, que van desde el enamoramiento con la cámara hasta su absoluto rechazo.

Tal vez se equivoca en el formato, el chat via web ni bien comienza, una imagen que simula el super 8 o el 16 mm, materiales de archivos, una imagen en ocasiones desencuadrada, desprolija que abandona a la suerte la potencia de su personaje. En las zonas de peleas, la película levanta un vuelo extraño: es la máxima realización del extrañamiento, en los momentos de espiritualismo que se pasan sin demasiada explicación el film cae en un pozo de desequilibrio.

Lo decíamos con Bixa Travesti, película con la que ésta claramente dialoga, muchos cuerpos otros son posibles, y muchas vidas otras son posibles. Aunque la película no sea una lección de cine, la de Cassandro sí es una lección de vida.