SaSa Testa en primera persona y género fluido

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Estoy terminando de leer Soy Sabrina Soy Santiago. Género fluido y nuevas identidades de SaSa Testa cuando suena el teléfono fijo que, prácticamente, sólo me trae mensajes políticos y encuestas de dudoso valor ya que ese medio casi no se usa. Se trata de una encuesta y la primera elección que propone es: si es Hombre, marque 1(obvio, ¿no?); si es mujer, marque 2. Como otras veces decido marcar 3 y la comunicación se corta sin más trámite.  Es obvio que, para contestar encuestas, hay encuadrarse en el binomio genérico…otro elemento para dudar de ellas.

De esto trata este libro valiente que se suma a las historias de vida de quienes transitan géneros, sexos y sexualidades disidentes y que han dado y dan testimonio de ello. SaSa recorre su breve pero intensa historia fluyendo entre esos estereotipos de hierro, que casi no existen en la realidad pero que tienen a publicistas y medios masivos a su servicio para estereotiparlos y a fundamentalistas peligrosxs dispuestos a ejercer violencia para sostenerlos. Ese binarismo genérico que podría desaparecer fácilmente de nuestros documentos como lo hizo otro concepto infundado y discriminatorio, el de raza. Cuando Einstein llegó a los EE.UU. le preguntaron a qué raza pertenecía para llenar la casilla correspondiente y él, que huía del nazismo, dio la única respuesta posible: a la raza humana. Esa humanidad que, como subraya SaSa está compuesta por personas que nos atraen y que amamos sin que respondan rígidamente ni a sexos, ni a géneros ni a sexualidades establecidas por otrxs.

De la psiquiatría de fines del siglo XIX surgió, con Krafft Ebing, una sexología que sólo reconocía dos sexos/géneros y una sexualidad, la heterosexualidad con fines procreativos. Poco después otro sexólogo, Havelock Ellis, trabajando con mucha mayor rigurosidad científica, sostuvo que la homosexualidad y la bisexualidad eran normales pero no se necesita mucho esfuerzo para darse cuenta cual de ellos se impuso en el campo psiquiátrico y tuvo fuerte influencia también sobre el psicoanalítico casi hasta nuestros días.

El libro de SaSa es esencialmente autobiográfico recorriendo experiencias y personas que le ayudaron en su camino, dejando claro que el rol docente puede ser decisivo para acompañar o maltratar a adolescentes en busca de sí mismxs.  ¿Qué significa un libro autobiográfico? ¿Un libro escrito en primera persona que no ficcionaliza los hechos? Siempre me sorprendió el pronombre YO. ¿Por qué debería mencionarme si soy quién está hablando? Al hacerlo dejo en parte de ser yo, en tanto quien está viviendo o ha vivido, y me convierto en observador/a de mi propia vida, en otra persona. Pero YO tiene una virtud, no tiene género, como tampoco lo tiene TÚ; en cambio la tercera persona es EL o ELLOS, tiene género masculino sin que nadie se sorprenda por ello. Por eso una autobiografía parece ser, como los testimonios orales o las entrevistas, una buena forma de hablar de géneros fluidos.

Pero en este libro hay algo más, a mi criterio, es también biográfico cuando habla de la vida y la muerte de la madre de SaSa. Madre que aparece en espejo habitando un mundo de varones, la Marina Mercante, en el que supo hacerse valorar; madre que, antes de serlo, se ofreció como voluntaria para ir a Malvinas y volvió como veterana de esa guerra. Una mujer, que falleció demasiado joven, que usaba impecables uniformes y parecía tener fuertes prejuicios sobre como criar hijas pero que llegó a querer conocer y compartir afectuosamente con la primera novia de SaSa. Madre e hijx enfrentaron sus batallas, ambas se encuentran en este libro que, tal como lo sugiere su autor/a que es docente, será muy útil para allanar el camino a lxs adolescentes que sientan el fluir de los géneros.

Nota: la editorial aclara que este libro se publica “fuera de colección”, maravillosa manera de desencasillarlo.

Testa, SaSa; (2018), Soy Sabrina, Soy Santiago. Género fluido y nuevas identidades. Editorial Ariel, Buenos Aires.