¿Qué pasa hoy con la distribución de cine argentino?

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El año está cerca de su fin y la problemática de cómo distribuir el cine (sobre todo, el más independiente) sigue siendo un tema vigente. Si bien el INCAA aumentó los controles a las multisalas en torno a la cuota de pantalla y la media de continuidad, la realidad sigue siendo desfavorable.

En esta nota, siete realizadores (desde el emblemático Raúl Perrone hasta directores con dos películas en su haber, como Agustín Toscano) ofrecen su perspectiva sobre la cuestión y opinan sobre cómo los ha afectado la política del Instituto y la dialéctica que entablan las películas con el espectador y la red de distribución.

Raúl Perrone

Yo no podría pensar en hacer solamente películas para festivales porque sería una tontería, eso fue algo que se fue dando así. De algún modo, encontré la forma de que a través de los festivales mis películas pudieran tener visibilidad. En ese sentido, el BAFICI fue la primera opción porque casi nacimos juntos; no debo haber estado en cuatro de las veinte ediciones que se cumplieron. A partir del 2013 para acá, mis películas empezaron a tener reconocimiento en el mundo, a viajar a festivales de Europa y empezaron a ampliar las perspectivas. Ahora hay una retrospectiva mía en México, por ejemplo, y por estos días se va a ver en el MOMA P3ndej0s. O sea, no me puedo quejar. Pero es muy difícil estrenar. No estreno desde el 2015, cuando estrené juntas Favula y Ragazzi en el Malba y en la Lugones. Y cuando lo hago, tengo que armar alguna estrategia. Al mismo tiempo, yo no tengo la urgencia de estrenar para cobrar un subsidio y eso produce que pueda postergar los estrenos. Las películas tienen su recorrido, lo que también es muy importante. Estrenar en las salas que mencioné te permite un mayor cuidado en cuanto a la programación, porque pueden estar más tiempo sin depender de una media de espectadores. Es algo que vengo diciendo desde siempre. En el 94, cuando pasé Labios de churrasco en el Lorca, creo que se abrió una puerta que también le sirvió a otros realizadores. Yo creo que deberían aparecer muchas más salas alternativas. No deseo para nada entrar en un “circuito tradicional”; La mecha fue un acercamiento a eso y tenías que pelearte para que pusieran un banner. Yo elijo la libertad, trato de hacer un cine de cooperativa más que nada.

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Raul Perrone

Agustín Toscano

El distribuidor argentino de El motoarrebatador (2018) es Cine Tren. Hubo 20 salas para la primera semana. Estuvimos en el calendario tentativo de estrenos. Hubo Banners y proyectaron nuestro trailer en salas de cine. Se cumplieron las fechas previstas, la cuota de pantalla y la media de continuidad. Se mantuvo en salas de Tucumán principalmente y en el Gaumont.

Lo más destacable de la semana de arranque fue la respuesta del público en el complejo “Cines del Solar” de Tucumán, donde la película fue la más vista y quedó primera en el ranking del complejo. Se dio una fidelidad natural de nuestro público, ya que fue el único cine tucumano que estrenó en 2014 mi película anterior Los Dueños, también con récord de entradas vendidas.

Internacionalmente la película está siendo vendida por The Match Factory. Se vendió durante el Festival de Cannes a la distribuidora francesa “Les Acacias” para estrenarse comercialmente en salas de cine de Francia. Hay interés de países asiáticos y europeos que quieren distribuir la película en sus mercados.

 

Agustín Toscano
Agustín Toscano

 

Ernesto Ardito

Sinfonía para Ana (2017) es nuestra primera película de ficción. El distribuidor fue Bernardo Zupnik con su empresa Distribution Company Sudamericana. El y su equipo hicieron un gran trabajo. Recorrimos con Bernardo el calendario de estrenos y tratamos de que la película se estrenara sin un tanque al lado. Esa fecha fue el 19 de octubre de 2017. El estreno lo planificamos originalmente para 30 salas, por lo que hicimos 28 banners y 15 standees, colocados un mes antes del estreno. El standee es una placa de cartón duro, de casi 2 metros, ploteada con el afiche y se coloca al paso del espectador que sale del cine. Es decir, es muy efectivo. Por otro lado, hicimos 30 pendrives con el trailer, que se exhibió en varias salas. Nuestro control fueron los conocidos que nos avisaban dónde lo pasaban. La función para exhibidores se hizo en el microcine de DAC y fue impecable. Pero los programadores de las multisalas concurren muy poco a las funciones de estrenos nacionales independientes y tienen un comportamiento errático en la función. Es algo que sufren los distribuidores de cine argentino como los productores/realizadores. Contratamos como jefa de prensa a Bucky Butkovic, quien hizo un trabajo impresionante. La función de prensa se hizo en el mismo auditorio y fue un éxito. Por último, hicimos 500 afiches espejados para las salas y el INCAA colaboró con la publicidad de afiches en subterráneos y nosotros invertimos fuerte en las redes sociales, Instagram y Facebook. La película finalmente salió con 18 salas. Es muy perverso que te avisen cuántas y cuáles son las salas 72 o 48 horas antes del estreno, porque no se puede planificar nada. La película se sostuvo en Capital Federal y el público llenó las salas superando la media de continuidad por dos meses en Artemultiplex Belgrano y en el Village Recoleta. Recién ahí pasamos al Gaumont, donde estalló con funciones de 600 espectadores. Luego terminó su circuito en espacios INCAA y el Cosmos.  Estuvo en cartel por 6 meses continuados con funciones diarias. La vieron 26.000 espectadores.

Ernesto Ardito
Ernesto Ardito

Gabriel Lichtmann

Creo que, en torno a esta cuestión, la culpa es de los exhibidores. Hay que apuntar ahí. Pero también siento que se generó algo que no está bueno y los distribuidores también tienen su responsabilidad. Todas las partes deben quedar conformes, pero son tantos años en los que las películas no son respetadas que hay que buscar la culpa en todas las partes. Los distribuidores saben que las películas van al muere. Mi experiencia, por ejemplo, fue muy mala. Estrené dos películas; a la primera, Judíos en el espacio, le fue muy bien pero le pudo haber ido mucho mejor. Tuvo 13.000 espectadores y se estrenó en el 2005. Se estrenó junto a Volver, de Almodóvar y División Miami. Y tuvimos mejor promedio por pantalla en el primer fin de semana. El distribuidor estaba feliz, pero en el segundo fin de semana caímos porque fue el Día de la madre y en el tercer fin de semana caímos por completo porque coincidió con el Día del perdón y nuestro público mayormente era judío. Fue muy feo ver cómo sí sobrevivían películas mucho más grandes que la nuestra porque detrás tenían una major. Eran otros tiempos, hoy un tanque ocupa el 80 por ciento de las pantallas y en aquel momento no era tanto. En cuanto a lo que pasó con Cómo ganar enemigos (2016) fue mucho peor. Tanto el distribuidor como la crítica dijeron que tenía posibilidades de llegar a cierto público, más amplio. Hubo un calendario de estreno, pero no se respetó. Íbamos a estrenar en septiembre y nos metieron otra película independiente con más prestigio que se iba a estrenar antes y se llevó toda la prensa, además de un tanque.  Estrenamos finalmente en otra fecha, que coincidió con las elecciones presidenciales. Un momento en el que no fue nadie al cine y entonces nos sacaron, aún cuando en algunas salas faltaron apenas tres espectadores para completar la media de continuidad.

Gabriel Lichtman
Gabriel Lichtman

Juan Pablo Sasiaín Huertas

Cuando te mirás en el espejo te gusta verte a vos mismo. Pero imagináte si un día te parás frente al espejo y ves a alguien totalmente diferente a vos. Alguien que habla en inglés, que tiene otra ideología, que está persiguiendo su éxito individual en la sociedad del hiperconsumo, que tiene el sueño americano en la mirada, y que no tiene ni idea de lo que es un mate, una chacarera, una gauchada, un Charly García, o un asado en familia. Eso nos pasa cada vez que nos miramos en una pantalla grande. Por muy poca plata vendemos nuestro gran espejo al cine norteamericano, y nosotros y nuestros hijos, nos quedamos mirando y preguntando: “¿ese soy yo?”

Es tiempo de una nueva revolución, de una nueva independencia. Que en la salas argentinas se vea cine argentino. No tenemos por qué seguir siendo colonia de norteamericanos, ni del FMI. Las culturas del mundo son bienvenidas a convivir en nuestras pantallas, pero no a colonizarnos. Es tiempo de volver a ser libres. Es tiempo de que las pantallas argentinas vuelvan a ser espejo del sueño argentino.

Mi nueva película, Traslasierra, se estrenó hace poco en Granada, España. Ya me invitaron a exhibirla en cuatro países más. ¿Podremos verla en Argentina? ¿O habrá que pedirle permiso a alguien?

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Marco Berger

En el caso de Taekwondo (2016), que es una película muy independiente, en Argentina se vio primero en el BAFICI. En el extranjero también tuvo recorrido en festivales y tuvo distribuidor. En el país en cambio no; la sala que conseguí es la del INCAA, el Gaumont. Tuve mucho apoyo pero no recorrí ningún calendario tentativo de estrenos sino que me adapté a las fechas en las que programaron la película. Si bien la película tuvo un público que fue creciendo, estuvo en cartel las dos semanas que le correspondieron hasta la llegada de nuevas películas. Banners no pusieron ni tampoco le pedimos ayuda al Instituto para tener publicidad en el subte. Creo que a veces te dan. Nuestra película es chica y lo que pasa es que muchas veces no tenemos recursos; uno está con la vida, trabajando para vivir. No es tan fácil. Se puso el póster de la película en el Gaumont, la película estuvo sus dos semanas y tengo entendido que el trailer tampoco estuvo en las salas. Pero bueno, cumplieron las fechas que dijeron. Respecto a la cuota de pantalla y la media de continuidad no tengo en claro qué pasó con Taekwondo, porque como dije es chica y estuvo en esa sala nada más. La idea con la próxima película es estrenarla en alguna otra sala de cine-arte y como si fuese una obra de teatro, por así decirlo. La hicimos con menos 5.000 dólares, con nuestros ahorros, sin apoyo de nadie. La idea sería que luego de su paso por festivales se pueda ver en una sola sala para acumular mucha audiencia. Ahora también estoy por filmar una película más grande, que será la segunda que filmo con el INCAA. Supongo que ahí nos vamos a manejar de otra forma. El problema es que sin publicidad (que es muy costosa), la gente no se entera de que tu película está en cartel y no va a las salas.

Quiero mencionar un tema no menos importante. La distribución es un negocio donde las mujeres deben ocupar su lugar, como ya algunas lo vienen haciendo. Y es obligación de la distribución elegir cine dirigido por hombres y mujeres, según la calidad y no el género. La programación de salas desde siempre ha sido una tarea mayormente masculina en el ámbito del estado y en el privado. Este es otro ámbito donde las mujeres deben compartir por igual la tarea equitativamente con los hombres.

Marco BergerMarco Berger

 

Santiago Giralt

La distribución es hoy el principal obstáculo para la difusión de cualquier obra de arte independiente. Los medios hegemónicos solo tienen espacio para los proyectos que tienen una visibilidad más mainstream y no se ocupan de las formas de expresión más particulares. En el caso del cine, quien no tenga una distribución asegurada a través de una major o de un canal de televisión se encontrará con el penoso destino de pelear palmo a palmo con los tanques de Hollywood. Al mismo tiempo, determinadas películas como Primavera (2016) necesitan de un modelo de comunicación que pueda hacer accesible un relato no tan convencional, pero no existen en nuestro país estrategias de marketing novedosas para poder crear interés sobre proyectos que se salen del modelo de géneros más probado. Sin cuota de pantalla, sin acceso real a las salas (ya que dejan funciones en horarios imposibles para este tipo de películas), uno sale a estrenar sabiendo que la vida útil de la película será breve en las salas y larga (eterna) en el mundo digital, ilegal. Es decir, la vida del estreno en salas es solo una parte de la vida de una película ya que luego, afortunadamente, existen varios canales para que la película llegue a su público. En mi caso, a mis últimos proyectos los he distribuido a través de mi propia compañía y me he concentrado en sus ventas a canales de televisión (Isat), su distribución por Cine.ar y los agentes de ventas internacionales (Netflix en el caso de Primavera). Una película que hice, Jess & James (2015), se vio en más de veinte festivales del mundo, se estrenó en cines en Polonia y Alemania, tiene ediciones en DVD en más de seis países, pero en Argentina solo pasó por las salas una semana. Creo que las televisoras deberían comprar proyectos que no hayan producido ya que eso ampliaría la posibilidad de crear un público más diverso para el cine argentino.

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