Entrevista a Tomás Lipgot, por Viva el palíndromo!

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El jueves 8 de noviembre se estrena en Buenos Aires este singular documental argentino, ultimo opus de Tomás Lipgot sobre el arte de la palindromía. Filmado en Barcelona, Buenos Aires, Alemania y Paris, ¡Viva el palíndromo! desentraña el misterio de esa fascinante obsesión por la simetría de las palabras y las frases. No se le escapa a Lipgot que hay un orden imperante que proviene de la naturaleza, que es científico primero, y que lo poético, lo intuitivo toma forma a partir de una decisión obsesiva sobre el fenómeno de percibir que las cosas del mundo pueden leerse de alguna manera, tanto del derecho como del revés.

El uso que, para materializar esto, hace del relato fílmico es notable: desde lo compositivo de la imagen, o los modos de entrevista, o la interacción en algunos pasajes como el análisis de su propio cerebro siendo observado en medio de la construcción de estas frases o palabras que pueden leerse de adelante hacia atrás o de atrás hacia adelante, la idea palindrómica de un cineasta fanático de los palíndromos se va armando con subtemas que van desde lo poco que todos sabemos del tema, o la visita al Encuentro de Palindromía, o que esta puede ser también la fórmula de la felicidad.

Charlamos via mail con Lipgot y lanzamos algunas preguntas que ojalá motiven al lector a ver ¡Viva el palíndromo!, una encantadora propuesta para este comienzo de noviembre.

Alejandra Portela: Después de tu recorrido por documentales con temas tan diversos como Fortalezas, o Becher, El arbol de la muralla, o Moacir, sentís que ésta es tu película mas personal? 

Tomás Lipgot: No sé si es la más personal, todas las anteriores, aunque de forma desplazada, tenían mucho que ver conmigo, quizá más que ésta. Pero lo que sí es seguro es que es la primera en donde claramente utilizo mi persona como narrador del relato.

AP: Hay imágenes muy bellas que funcionan casi estructuralmente para mostrar el sentido de simetría en naturaleza o la arquitectura. Còmo pensaste esos tiempos de la película?

TL: Esa propuesta estética estuvo desde el comienzo del proyecto. Teniendo en cuenta que el palíndromo es un artefacto simétrico me pareció que el mejor lugar para homologar esto era a través del encuadre. Tuve la tentación de adaptar la simetría en la forma del relato, en la duración, pero me pareció que era una traducción sin sentido.

AP: Se transmite la intensidad de lo que viviste en estos viajes tras las huellas del palindromo. Contame algo de lo que fue esa experiencia.

TL: No creo que pueda transmitirlo mejor que eso que percibiste, la película es el resultado de eso. Fue intenso en principio por haberme expuesto y por la riqueza e intensidad que fui descubriendo en  cada uno de los personajes. También tenía una idea más ingenua de palídromo y el viaje me fue revelando aspectos más complejos, vinculados a la neurociencia, el misticismo, por ejemplo.

AP: La cuestión de la inutilidad del palindromo, y en todo caso la inutilidad del arte, aparece referido todo el tiempo. La tesis que proponés es muy interesante. Crees que la película responde a esas preguntas?

TL: Si es cierto, pero la inutilidad del palíndromo ciertamente es distinta a la del arte, la cual eventualmente tiene la capacidad de monetizarse y entrar en el sistema capitalista, algo que no sucede con el palíndromo. No es la idea la de responder preguntas sino más bien instalarlas, son preguntas que me hago, aunque tenga algún indicio de respuesta, prefiero dejar ese asunto para la mente de espectador.

AP: El titulo de la película a a llevar un palindromo que, si no entendí mal es tuyo “Yo dono rosas, oro no doy (Palíndromos)”. Por qué cambiaste al titulo definitivo?

TL: Si, ese era el título anterior. No es un palíndromo mio, ojalá lo fuese! La autoría de los palíndromos es todo un tema, se arman encendidos debates y polémicas en el club palindromista internacional acerca de este asunto, ya que gran parte de los palídromos todos tropeamos en alún momento con ellos, lo encontramos. Por otro lado,  sin dudas, hay huellas autorales en varios palindromistas. El título se cambió por uno más atractivo, que además está vinculado a la canción del final y es pegadizo, algo muy importante para un título. Y es celebratorio.

AP: Viva el palindromo se preestrenò en BAFICI con muy buena recepción, después del estreno viene algún festival más?

TL: Si, estuvo en varios festivales de Argentina, en el Marfici, en el de Cine de las Alturas de Jujuy, en Cipolletti, en el Bafici Itinerante en Santa Fe, Córdoba y Rosario. Y recientemente en el Latinomaericano de Bahia Blanca donde obtuvo una mención especial del público. En cuanto el estreno internacional, será en breve en competencia en el Festival Latinoamericano de Trieste

AP: Hablemos del corto animado inserto en la mitad del documental. Còmo surgiò eso?

TL: Me gusta mucho la animación, tanto que estoy hace varios años con un largo 3D, “Gilgamesh“, la idea de hacerlo estuvo desde el comienzo cuando escribí el proyecto, pensé el guión de ese corto. Llevó casi un año hacerlo, no fue sencillo pero fue una instancia satisfactoria. Lo que sí fue complicado fue encontrar un lugar para ponerlo en el relato, ni en el comienzo ni en el final quedaban bien, dejo la sorpresa para que la descubra quien vea el documental.

AP: Hay un personaje entrañable que es el de Sylvia Tichauer a quien le dedicás muchísima atención. Por què?

TL: En el poco tiempo de investigación que tuve, conocí a Sylvia y no dudé en que iba a tener una centralidad en el relato. Por un lado, creo que debe ser uno de los pocos casos, no hay día en que ella no escriba religiosamente en su blog- ahora se pasó a Twitter- un palíndromo. Por oto lado, la dimensión musical, de cantora de palíndromos, la hace aun más singular.