Entrevista a Cecilia Barrionuevo, directora artística del 33 Festival de Cine de Mar del Plata

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Reconocida por sus criterios de programación cinematográfica y su apasionada cinefilia, Cecilia Barrionuevo asume por primera vez la dirección artística del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, cuya edición número 33 comienza en cuestión de días. Con una programación que hace foco en la modernidad pero sin desentenderse del pasado, el evento marplatense ostenta varias competencias con títulos destacados, Francia como país invitado, reconocidas figuras invitadas y, claro, el mar de espectadores que se congregan año a año.

Ezequiel Obregón: Antes que nada, te hago una pregunta más “personal”, que tiene que ver con que -dado que sos muy joven- Mar del Plata debe haber generado una impronta muy marcada en tu cinefilia, incluso en tiempos anteriores a que empieces a trabajar allí. ¿Cómo describirías ese vínculo con este evento, en relación a tu formación como espectadora?

Cecilia Barrionuevo: Comencé a trabajar desde muy joven en programación. En el año 1995 formaba parte del equipo de programación del Cine El ángel azul (Córdoba); éramos un grupo de amigos fanáticos y desvividos por el cine. Y con ellos creamos el Cineclub Municipal Hugo del Carril, que es una institución fundamental de la cinefilia en Argentina, no sólo en Córdoba. Todos acostumbrábamos a utilizar nuestras vacaciones para ir al Festival de Mar del Plata y también al Bafici. Era una verdadera fiesta. Contábamos los días para que llegara el evento. Estuvimos presentes en Mar del Plata desde el año 1996, cuando comenzó la segunda etapa del Festival y no faltamos nunca. Sin duda marcó una impronta en mi cinefilia. Ahí recuerdo haber visto por ejemplo La ciénaga, de Lucrecia Martel, El sabor de la cereza de Abbas Kiarostami, Pizza, birra, faso, de Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, Inquietude, de Manoel De Oliveira,  The flowers of Shangai, de Hou Hsiao Hsien, Bella Tarea, de Claire Denis, Syndromes and a century, de Apichatpong Weerasethakul. Descubríamos autores que nos gustaban cada día. Fue el primer Festival de Cine al que fui en mi vida. Me marcó para siempre, el ritmo, la ansiedad y la felicidad por ver películas, comentarlas a la salida, quedarme a escuchar que decían los directores, ir al meeting point, conocer otros cinéfilos de la argentina, correr de una sala a otra de la mañana a la noche, participar de las actividades especiales, sentirme parte de un evento que era intenso, único, un universo en el que me gustaba vivir.

EO: En la etapa más reciente del Festival se elogió mucho (desde el periodismo especializado, sobre todo) las elecciones del equipo de programadores. ¿Cómo fue esa experiencia, qué aprendizajes te brindó y cuánto de eso te sirve para asumir la Dirección Artística?

CB: La experiencia adquirida a lo largo de todos estos los años en los que he formado parte del equipo de programación es fundamental para el trabajo que me toca hoy desde la Dirección Artística. Hace nueve años que venimos trabajando a la par, sobre todo junto a Marcelo Alderete y Pablo Conde, ellos son los responsables directos de que me invitaran a unirme al equipo de programación del Festival. Los conocía por cruzarnos en Festivales de Cine antes y después de las películas. Éramos/somos todos unos apasionados por el cine; Pablo y yo trabajábamos en cineclubes uno en Córdoba, el otro en Ushuaia cuando nos conocimos, Marcelo trabajaba en Bafici.  Ellos estaban trabajando en el Festival desde uno y dos años antes. Aprendí mucho de ellos, muchísimo, y año a año comenzamos a asumir más riesgos en el programa del Festival. El equipo de programación se completa con Paola Buontempo, que es directora de cine y programaba para Festifreak y se sumó este año, y Francisco Pérez Laguna, quien viene trabajando como programador desde los ‘90.  Creemos en el cine, lo defendemos cada día, 24 horas al día.

EO: Tras el trabajo de Peter Scarlett, ¿cómo queda su vinculación con Mar del Plata? ¿Cómo será tu trabajo con él y con José Martínez Suárez?

CB: El trabajo con Martínez Suárez es continuo y fundamental para nosotros. José no sólo es el  Presidente del Festival desde el año 2008, sino que además un referente central del mismo. Peter Scarlet no está trabajando para el Festival este año.

EO: ¿Cómo te tomó la noticia de tu designación? ¿Cuáles serán las líneas rectoras de tu trabajo en Mar del Plata? ¿Qué implica, dentro del concierto de festivales, este encuentro Clase A, que ya ostenta muchísimos años, ubicado casi en el “fin del mundo”?

CB: La noticia de mi designación me tomó en medio de un viaje y muy por sorpresa. Fue una inmensa alegría y un gran desafío que no hubiera asumido sin consultar antes con el equipo de programadores. El trabajo en el festival siempre se ha hecho de manera conjunta y con mucho diálogo e intercambio entre quienes conformamos el área artística. Asimismo todo el trabajo que hacemos no tendría sentido sin tener en cuenta a los espectadores, en quienes tenemos plena confianza y quienes año a año nos han permitido crecer mientras compartimos con ellos esas maravillosas jornadas en una ciudad tan especial como lo es Mar del Plata, que para los días del Festival se transforma y toma una intensidad particular. Cada vez que termina una edición ya tenemos en mente miles de ideas para la siguiente, el desafío es poder darles forma y sacarlas adelante.

EO: Te toca asumir en una etapa en el que las discusiones sobre el feminismo y el rol de la mujer son muy actuales. ¿Viviste alguna situación de malestar por trabajar en este medio, por ser mujer? Además este momento coincide con muchas otras mujeres que llegan a la conducción o coordinación de este tipo de eventos, ¿sentís que esto puede generar un cambio de paradigma en la programación de los festivales?

CB: Como decís, estamos viviendo un momento importantísimo en relación a la transformación del rol de la mujer en la sociedad y el movimiento feminista, es un proceso largo sin duda y por supuesto aún no ha llegado a donde queremos.

Yo, como creo la mayoría de las mujeres, he tenido que afrontar situaciones difíciles en diferentes y variadas oportunidades. En general, a las mujeres poder desarrollarnos en nuestros trabajos nos cuesta un poco o bastante más que a los hombres, pero siento que hay una conciencia colectiva que va cambiando y para esto estamos trabajando como sociedad.

En los últimos tiempos efectivamente muchas mujeres han quedado a cargo de la dirección de Festivales de Cine. Por citar algunas: Emilie Bujes en Visions du Réel, Eva Sangiorgi en Vienna, Andréa Picard y Catherine Bizern en Cinéma du Réel, Vanesa Fernández Guerra en Zinebi, Garbiñe Ortega en Punto de Vista, Mara Gourd – Mercado en RIDM y recientemente Lili Hinstin en Locarno. A esta lista se suman mujeres que hace tiempo cumplían este rol, tales como Cintia Gil en Doclisboa, Paulina Suárez y Meghan Monsour en Ambulante, Alejandra Trelles y María José Santacreu en el Festival Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, María Bonsanti en Cinema du Réel.

Todas tenemos largas trayectorias en nuestro trabajo en relación al cine. La mayoría nos conocemos y en algunos casos hemos colaborado juntas anteriormente. Si duda que los lazos profesionales, de amistad y solidaridad que mantenemos van a generar cambios, una renovación y nuevos aires en los Festivales de Cine y celebramos que esto sea así.