Entrevista a Manuel Moreira, el Niño que canta la luz

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En Heliotropismo el músico nos habla de su tránsito alrededor del sol y también de la oscuridad. En su trabajo anterior, Niño,  Moreira, que canta todas las noches en el programa de Alejandro Dolina junto al Trío sin nombre, ya había demostrado su gusto por las letras profundas donde el sentimiento es la fuerza motora de la vida. En Heliotrópico, Moreira es como las plantas, se orienta a la luz a pesar de tener que atravesar momentos oscuros.  Y es con esa luz que alimenta sus canciones.

Con ritmos variados y la inclusión de Kevin Johansen como invitado especial, este disco está marcado por la voz cálida de Moreira que sabe seducir y al mismo tiempo invita a cantar y a bailar. Acompañado de sus músicos amigos, Moreira se presentará el sábado 3 de noviembre en la Sala Siranush donde transitará por estas nuevas canciones, mostrando que hay un nuevo territorio de su producción imprescindible de conocer para los que desean aventurarse en la obra de este artista que nunca se cansa de sorprendernos.

¿En qué momento de tu vida te encuentra parado Heliotrópico?

Heliotropismo es el mecanismo que tienen las plantas para crecer en la dirección del sol, por lo tanto, como todos tenemos momentos de oscuridad  y de luminosidad, el disco se llama así porque me encontró en un momento de oscuridad y me llevó hacia la luz. La música de este disco me saco de una oscuridad, no muy profunda pero oscuridad al fin, y creo que es un disco en que yo trabajé con muchos músicos que admiro mucho y que tuve la suerte de conocer y trabajar con ellos.

¿Cuándo empezaste a componer las canciones de este disco?

A diferencia de las canciones de Niño, que las compuse todas en un año, este disco es un poco más ecléctico, tiene temas que compuse hace cuatro o cinco años, otros el mes anterior a grabar o durante la grabación. Son temas que fui dejando por letras o arreglos que no encajaban en Niño y me parecía que eran para un disco un poco más latin como es este. Hay una línea muy clara en las letras de cercanía hacia la naturaleza y el heliotropismo.

Vos venías escribiendo temas ligados a la naturaleza como el mar, el sol y el picaflor…

Me cuesta mucho no escribirles a los pájaros porque cada vez que los veo son los que siempre me impregnan de libertad desde chico. Y es lo que me manda el universo, yo no elijo mucho qué escribir. Parece esotérico, pero lo vivo así. Incluso a veces no es mi letra la que escribe porque entro en una especie de trance. Es una cosa mágica pero no es nada raro. Yo creo que todos tenemos ese canal para bajar cosas que están dando vueltas, solo que tenemos que trabajar mucho en como abrir esa canilla.

¿Cuál es ese tema que dice “porque tengo la llave guardadita en el cajón”?

Ese es “Tu comienzo y tu fin”. Lo grabamos con una big band. Ese tema lo compuse arriba del avión. Yo compongo mucho cuando mi cuerpo está en movimiento, me gusta mucho componer en los colectivos, en los autos y en los aviones. No es algo que lo busco sino que se me da y me di cuenta que me funcionaba. La melodía no hace falta que la escriba en el momento. Si es buena queda en la cabeza. Los Beatles decían que empezaban a componer y si se lo acordaban al día siguiente era porque la canción era buena. Hoy igualmente tenemos la herramienta del celular que es única. Antes uno podía hasta llamarse por teléfono y grabarse en el contestador pero hoy tenemos un grabador a mano todo el tiempo. Como te dije antes, yo sé cuándo está viniendo, es una sensación casi física. Se llama inspiración o musa. Y ahí me empiezo a encontrar con las cosas que me vienen. Yo creo que el artista de cualquier arte, tiene que encontrar su sonido y su mensaje. Yo creo que mi búsqueda empezó en Niño, esta búsqueda lúdica de de dejar que baje sin querer interponer mi ser sobre el universo. El tema que grabé con Kevin Johansen habla de la reencarnación y yo creo en la reencarnación porque eso hace más justo el mundo en que vivimos. Mi disco anterior ya decía ¿quién ha elegido dónde nacer? Quizás elegimos dónde nacer pero no lo recordamos. Ese no recordar te permite a vos tener diferentes experiencias desde distintos puntos de vista. Trato de ser consciente de en dónde estoy parado temporalmente en el universo y muchas de las cosas que me bajan de las letras tienen que ver con eso.

¿Componés en tus viajes y giras?

Trato de componer todo el tiempo, es un hábito que se me hizo, no es una búsqueda de hacer discos. Debo tener como 150 ideas de canciones más otras 50 canciones que están esperando salir y no es el momento de que esas canciones salgan a la luz.  Tengo un montón de canciones oscuras que las tengo  guardadas pero no es lo que me hace feliz cantar aunque sí me hizo feliz componerlas. Muchas veces desde la tristeza uno compone cosas muy profundas, muy viscerales pero después descubro que un mensaje tan oscuro a veces no me conviene volver a transitarlo. Yo trato de transitar mis canciones cuando las canto y casi todas las veces ese tránsito es diferente porque uno no es el mismo, por lo tanto esos tránsitos, esos viajes  son mucho más creíbles cuando uno está vibrando en la sintonía de la canción.

¿Que géneros confluyen en tu nuevo disco?

Son géneros mixturados, una rumba flamenca, un tema medio folk. El samba, el que grabé con Kevin Johansen que es como un reggae medio chill out también ritmos cubanos, hay como una mixtura de ritmos que es lo que me viene también. Yo trato de buscar una textura general y un mensaje; compongo canciones que después se juntan en un disco. Yo busco agrupar esas canciones que me fueron viniendo a lo largo del tiempo en un mensaje que es un disco, pero también el concepto de disco de hoy no es lo mismo que se tenía antes. Hace unos años el disco era un registro del artista. Pongamos el caso de Gardel o Elvis. Se grababa en vivo,  y después el disco empezó a ser la obra. Antes era un registro de la obra y después termino siendo la obra misma. Y ahora hay músicos que están sacando canciones solas como en una época se sacaban los simples, la gente ahora no escucha la música en forma ordenada. Si les gustan dos canciones, las bajan y las meten en su random. Antes era muy importante el orden del disco y cómo iba transcurriendo la obra. Hoy en día eso perdió peso. No es una cosa mejor que la otra, solo digo que no tiene el mismo formato ahora un disco. Hoy en día se aguanta más un eclecticismo en el disco de lo que por ahí se aguantaba antes.

Esto que me decías de heliotropismo me hace acordar a tu canción “El sol” de tu primer trabajo discográfico.

En heliotropismo el concepto de sol es diferente. En “El sol”, el hombre le dice a la mujer: “no será que los rayos vienen de ti y en el sol solo hay muerte para mí”. ¿No será que vos me iluminas mucho más que el sol? La canción lo que dice es que esa mujer tiene más brillo que el sol y más vida que el sol, que solo genera muerte. Vendría a ser diferente, justo lo opuesto a heliotrópico, pero siempre está el sol presente en mi vida. Me gusta estar atento al sol porque es la estrella que tenemos más cercana, es la estrella que nos da la vida. Siempre estoy pendiente de eso al igual que de la luna. Y tengo un tema que se llama “Solo los astros”.  Siempre tuve una conexión con eso pero últimamente se me fue agudizando más, por eso en este disco dejé de ver solo la naturaleza de la tierra y me fui a la naturaleza universal. Traté de irme un poco más lejos.  No es algo que yo manejo, solo soy un canal de lo que me mandan los que están por ahí. No es algo que creo solo, no son creaciones solamente mías.

¿Cómo soñas que va a ser esta presentación del 3 de noviembre?

Estoy muy contento porque me van a acompañar no solo músicos tremendos sino gente que quiero muchísimo. Va a estar Pato Resico en el bajo que se toca todo. Nelson Gesualdi, mi hermano de la música. Martín Alvarez Pizzo (batería) fue con él que empecé a tocar cuando tenía 15 años. Alejandro De Marinis en percusión y Laura González con quien nos juntábamos de chicos porque la madre de ella (Julia Zenko) y mi madre eran amigas.  Pablo Citarella en el piano. Es como un encuentro de amigos. Estoy muy feliz con la banda que voy a tener y voy a tener un invitado pesadito, lindo.

¿Es sorpresa o se puede decir?

Sería mejor que vinieran a ver qué invitado es.

¿Y cómo se dio esta participación de Kevin Johansen en tu tema “La luna gris”?

Con Kevin pasó algo muy raro. Cuando yo compuse ese tema dije “este tema debería grabarlo con él” y dos años después lo terminamos grabando juntos. Él es primo hermano de mi primo hermano. En un momento le mandé la canción, le dije que quería grabar ese tema con él, le gustó y tuve la suerte de que pudiera grabar y de que pudiera acompañarme en ese tema que yo lo había imaginado con él.

¿Sentís  que hubo una transformación o evolución en tu música con respecto a tus primeros trabajos?

Sí, muy fuerte. No solo es una evolución en mis trabajos musicales, sino evolución de mi ser. Yo trabajo mucho en tratar de tener cada vez más amor y ser mejor persona, ir en contra del ego y las envidias. Cuando uno va envejeciendo, empieza a entender cosas que las mira desde otro lugar. “Crecer es envejecer” yo escribí y creo que uno tiene que tener conciencia de todo lo que le pasa y de sus puntos débiles. Desde la música también fui evolucionando desde ese lugar. No escribo sobre cosas terrenales, no digo que esté mal, pero yo trato de ir por encima de lo de todos los días y ver lo profundo de nuestro ser, lo que nos vamos a llevar. Trato de buscar lo que trasciende.

A vos te gusta mucho hacer participar al público en tus conciertos…

A mí me encanta hacer participar a la gente porque creo que todos están destinados a hacer música o arte. Todos, lo que pasa es que si el chico toca mal el piano, el padre le dice “tocas mal”. Tal vez la música no lo eligió o no era su momento. Cuando yo hago eso en el show, está bueno que la gente vibre conmigo, que la energía que estoy mandando me vuelva no solo con el aplauso, sino con la música porque eso me une al público y nos da esa conexión con el todo. Por eso es tan fuerte cuando uno va a la cancha o a un recital y todos están cantando porque hay una energía muy fuerte que la marca temporalmente la música.