Entrevista a Gulliver Markert y Alejandro Comes: “Hiena”, un policial ochentoso

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Gulliver Markert y Alejandro Comes son los creadores y directores de Hiena, fruto de una investigación que parte de la música y del movimiento. Esta obra, además, ganó el primer premio Artes Escénicas 2017, categoría Danza y Teatro Físico del Fondo Nacional de las Artes.

El argumento toma elementos del género policial dentro de una historia ubicada en una atmósfera ochentosa. Gulliver y Alejandro nos cuentan sobre esta original combinación que que se inserta dentro de una corriente experimentación con el lenguaje teatral.

¿Cómo definirían el teatro físico pensando en Hiena, específicamente?

Alejandro Comes: En Hiena se buscó, desde lo actoral, que todo el cuerpo narre: momentos sin texto, solo música y sonidos que interactúen y puedan contar la historia desde un lugar más ambiguo; encontrar formas de decir más cosas que las que puede decir el lenguaje escrito/hablado.

Gulliver Markert: ¿Qué teatro no es físico? Quizás lo nuestro tienda a desmonopolizar el texto para inscribirse procediendo físicamente. Me gusta pensarlo menos física y más de sensación, construye sensación.

¿En qué consistió el proceso de investigación fusionando música y movimiento?

Alejandro Comes: El proceso fue en un principio explorar, a través del pensamiento y la acción, cómo se relacionan estas disciplinas. A través de los resultados que fuimos obteniendo en los ensayos, intentamos generar un lenguaje propio con los diferentes recursos que fueron gestándose y apareciendo de forma natural. Buscamos el aspecto expresivo por sobre el técnico.

Gulliver Markert: Armábamos procedimientos tonales más que por sentido; los ensayos eran filmados para luego seleccionar partes que nos parecían atractivas, buscando qué relatos nos permitían más actuar.

¿Por qué eligieron la ambientación ochentosa?

Alejandro Comes: La ambientación ochentosa tiene lugar a partir de la narrativa de la historia. Tiene también la particularidad de ser muy clara y elocuente. Con poco, esa estética cuenta mucho.

Gulliver Markert: Devino; se tomaron decisiones concretas sobre dónde, cuándo y cómo. Necesitábamos crear un ecosistema para luego actuar. La ambientación es riqueza íntegra de Mariano Arrigoni que iluminó con sutileza generando el cartel de neón que es, quizás, el más significativo del color de los ochenta, y de Ezequiel Galeano, quien ideó el vestuario, el teléfono público y el hotel de colores verdosos y con detalles como los pajaritos en la ventana que sin ser ochentosos lo son.

La obra parece trabajar con la dualidad: luz/oscuridad, lo oculto/lo descubierto, silencio/sonido, ¿de qué manera fueron apareciendo estos contrastes y cómo se propusieron trabajarlos?

Alejandro Comes: Los opuestos generan interés naturalmente y mantienen a la trama en movimiento. Ya desde el principio del proyecto, charlamos mucho ambos sobre la importancia de que todos los elementos tengan su dualidad, de encontrar de cada elemento su opuesto, y trabajarlo, exponerlo, ver qué tiene para contar, tanto con el sonido, el texto, la trama, la luz: buscar que lo que se cuenta, y lo que no.

¿De dónde surge la idea de abordar un policial unido a la danza?

Alejandro Comes: La idea de juntar un policial y la danza fue en pos de buscar un género que nos diera un marco claro para poder desarrollar nuestros recursos en el plano artístico que exploramos. Un asesinato es algo muy claro y contundente, y te proporciona un arco a nivel narrativo muy rico. Sobre eso trabajamos y exploramos lo relacionado a la danza/sonido.

Gulliver Markert: Tuvimos muchos encontronazos. Al principio no se constituía, era un gran humo de abstracción; necesitábamos instalar un universo que permitiera la creencia, alguna convención “para que se arme”: el policial se presentó y nosotros lo agenciamos.

En el contexto cultural actual, ¿en qué beneficia a un artista un premio como el del Fondo Nacional de las Artes más allá de lo económico?

Alejandro Comes: Más allá de lo económico, el premio del Fondo de las Artes nos dio y nos da un reconocimiento que nos ayuda a confiar en nuestra propuesta, primero a nosotros como artistas (que somos los que más dudamos de nosotros mismos) y esperamos nos sirva para abrir otras puertas a futuro vinculadas con nuestro proyecto de diálogos entre sonoridad y movimiento.

Viernes a las 23 h; Espacio Sísmico – Lavalleja 960 (CABA)