Conversaciones con Dora Barrancos

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Allá por la década del ’70, una de las épocas más oscuras de nuestro país, Dora Barrancos se exiliaba en Brasil, en donde continuó con sus estudios y profesión. Durante este periodo, contagiada por el sentimiento subversivo de lucha contra los mandatos y exterminios, se sumó a su militancia social y política las causas de los movimientos feministas, particularmente tras el feminicidio de la brasileña. De esta manera comenzó su recorrido como feminista proclamada.

Sin duda, Barrancos es una de las figuras nacionales más notables dentro del campo intelectual, social y político. Su extensa trayectoria como investigadora la llevó a ocupar el puesto de Directora del CONICET (en representación de las Ciencias Sociales y Humanidades) y del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (UBA), además de escribir textos académicos y libros imprescindibles, tales como Cultura, educación y trabajadores (1890-1930), Inclusión/exclusión. Historia con mujeres, Mujeres en la sociedad argentina. Una historia de cinco siglos y Mujeres, entre la casa y la plaza.

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En medio de este momento de agitación y emergencia, Dora nos recibió en el living de su casa para conversar sobre los feminismos.


Camila Stehling: ¿Cómo se configuran los feminismos en la actualidad?

Dora Barrancos: Hoy en día hay dos grandes corrientes. Por un lado, se encuentran las llamadas feministas individualistas que vienen del liberalismo y neoliberalismo, y por otro lado, las de la diferencia que de alguna manera tienen un acoplamiento a la izquierda, lo cual no quiere decir que sea siempre así. En este momento, sobre todo a esta última corriente, se le han sumado los feminismos decoloniales, los cuales hacen interpretaciones sobre una nueva matriz, el de las mujeres en circunstancias que no son las entrañables para la ratio occidental. De todas maneras, hay matices dentro de los feminismos dichos.

CS: ¿Cuál es tu postura ante estas corrientes?

Yo soy una ecléctica. De hecho, me parece que los retos de las colegas decoloniales son muy importantes porque sugieren marcos diferentes. Sin embargo, difiero en algunas interpretaciones como las que realizan acerca de la dominación letrada blanca, ya que unx no puede abdicar de tradiciones fundamentales, así como tampoco creo que haya alguna reserva por razones de etnia en donde queden preservadas cuestiones que ya no estén colonizadas.

En este sentido, si bien el punto de vista de dicha corriente es de suma relevancia, también hay que entender que sin las porosidades e intercambios entre los feminismos, puede haber un sustancialismo básico. Ahora bien, desde ya concuerdo con mis amigas decoloniales en que no se puede permitir la soberbia enunciativa de alguien que quiere ser superior, no debemos soportar la injuria mandataria.

 

CS: ¿Cómo opera la identificación con los feminismos?

DB: La conmoción es individual, pero el feminismo es un colectivo. Una puede ser individualmente feminista, pero éste existe en un colectivo. Aun así, no es inexorable porque para que el feminismo emerja tiene que haber desacuerdos internos con el sometimiento, pero también hay que apegarse a otras figuras para que eso se traduzca en una acción política mucho más consistente. Por eso el colectivo es fundamental.


CS: Con respecto a los intercambios e influencias extranjeras y nativas, podríamos pensar que nuestra identidad como latinoamericanxs efectivamente tiene que ver con la construcción de una cultura mixta, ¿no?

DB: Claro, no ignoramos los padecimientos, el avasallamiento y las injurias de toda la colonización, pero nos hemos tornado en cruces. Ni aun las poblaciones que han permanecido, en relación a su identidad, con mayor fidelidad a sus pueblos de orígenes dejan de estar afectadas por los cruces. Es decir, las culturas cerradas en sí mismas no son tales porque el capitalismo globalizador mete a todxs, se quiera o no. Lo que no quiere decir que no nos sacudamos, que no nos demos cuenta de qué corresponde a cada impronta. Es bueno que establezcamos puntos críticos.

CS: Tras los últimos acontecimientos, particularmente con respecto a causas como la legalización del aborto, ¿es posible predecir el futuro de movimientos y colectivos como los feminismos y la comunidad LGBTIQ?

DB: No es fácil predecir. En cuanto a la legalización del aborto, me parece que todavía hay una escala de derechos que no tienen el mismo significado que tienen otros repertorios, como si éste fuera un derecho por añadidura. He ahí lo que hay que ganar todavía, que el aborto sea considerado un derecho humano básico.

Aun así, creo que esto va a cambiar dado la intensidad que tienen hoy en día estos movimientos. De hecho, si observamos cómo están siendo las manifestaciones de quienes salen de los moldes heterosexistas y normativos, se puede pensar que cuando finalmente se descalabre el patriarcado y su orden simbólico se desestructure, por ejemplo, ya no tengamos ninguna necesidad de categorizarnos como varones o mujeres y que quizá, como da cuenta Virginia Woolf en Una habitación propia (A room of one’s own), habrá androginia.

Hasta ahora estos movimientos no ponían en riesgo a la arena política, pero a partir de esta masividad, me parece que van a haber otras lecturas de aquí en adelante.

 

Leé otra nota de esta serie de entrevistas realizadas por Camila Stehling, aquí: Conversaciones con Ester Díaz.

Créditos de las fotos: PH: Germán Ferraro Ig @germanferraro_

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