“Un perro tibetano rojo”, entrevista a Héctor Segura, Facundo Bein y Gabriel Galindez

0
0

Un perro tibetano rojo, opera prima de María Victoria Taraborelli, se ubica en la crisis del 2001 a partir de una familia que es el espejo de otras tantas: un padre que se suicida cuando su fábrica se funde, y unos hijos que tienen que sobrellevar lo que viene después.

La obra, además, resultó ganadora del Concurso de Dramaturgia / cicloINcierto 2017,  que nace dentro del espacio TBK, fundado por Héctor Segura. Charlamos con Héctor, director de Un perro tibetano rojo, y con dos de los actores: Facundo Bein y Gabriel Galindez

¿Héctor, cuáles fueron tus objetivos al abrir TBK?

Espacio TBK abrió sus puertas en septiembre de 2004 con el objetivo de construirse como un lugar de gestión independiente en el cual cobijar al teatro en todas sus facetas. En sus inicios fue el búnker de la Compañía Buster Keaton; allí se ensayaron y desarrollaron las investigaciones que dieron lugar a casi todas sus producciones. Luego siguió la etapa de la producción de eventos teatrales como lo fueron Triciclo, Bitácora, y cicloINcierto, que ya va por su sexta edición. En concordancia con esto nace Ediciones TBK, dedicada a la publicación de las obras seleccionadas de los Concursos de Dramaturgia; ya tenemos 3 libros editados.

Contanos un poco del cicloINcierto donde salió ganadora la obra de Taborelli

Héctor Segura: CicloINcierto es el resultado del trabajo que venimos realizando desde nuestra apertura, y está planteado en cuatro etapas: concurso de dramaturgia, presentación de las obras en formato semimontado, publicación de un libro con las obras seleccionadas, montaje y puesta en escena de las obras seleccionadas. CicloINcierto abarca dos años: en el primero se realizan las etapas 1, 2 y 3; en el siguiente, la etapa 4; con lo cual las etapas 1,2,3 de un cicloINcierto se desarrollan en el mismo año que la etapa 4 del anterior.

Pensando en lo que ofrece la cartelera de Buenos Aires, ¿qué temas considerás que pueden atraer más a los espectadores?

Héctor Segura: La oferta teatral en CABA es tan extensa y variada que intentar considerar cuál es el tema que pudiera atraer la mayor cantidad de espectadorxs sería una impertinencia de mi parte. Cada sala, cada grupo, cada obra tiene algo que contar, o a veces no; cada espectadxr va en busca de algo, o a veces no. Lo que sí puedo afirmar es que si el trabajo está hecho siguiendo los criterios con los que fue concebido, y con rigor profesional, el resultado será consecuente con esa concepción, aunque se llegue a un resultado inesperado. Luego, quedará a criterio de cada espectadxr masticar y digerir todas las sensaciones que se lleva, o a veces no.

¿Cómo se sintieron atravesados por los temas que aborda la obra?

Gabriel Galindez: En lo personal fue muy movilizante transitar el proceso de ensayos de Un perro tibetano rojo. Primero, porque mi papá falleció hace un año y hacer del “padre muerto” me generó una sensación extraña y, al mismo tiempo, un desafío lo de poder hacer un rol en donde algunos personajes “no me ven ni escuchan” y los integrantes de la familia solo “me escuchan”.

Facundo Bein: Los temas que aborda la obra me pusieron en contacto con mi propia historia personal y la de mis compañeros, recurriendo permanentemente a recuerdos o a personajes análogos a los de la obra que pertenecían a la historia de cada une de nosotres, como una forma de acceder al universo de la autora a través de las experiencias personales que su propio texto nos traía a la memoria. Por otro lado, creo que de alguna manera el principal concepto que disparó en mí el sumergirme en esta obra fue cómo una tragedia familiar, o un caso particular, puede dar cuenta de la tragedia de una sociedad entera.

Gabriel Galindez: En cuanto a lo que aborda la obra como temática, es muy interesante  ya que, si bien la obra transcurre en el tiempo de la crisis del 2001, la actualidad y la coyuntura resignifica la obra y la potencia mucho.

Siendo actores, ¿cuál es su mirada acerca de la situación del teatro en la actualidad?

Gabriel Galindez: La situación actual del teatro es muy delicada, en todos sus ámbitos: teatro comercial, oficial, independiente, comunitario, etc. En tiempos de crisis, el público, por diversos motivos, deja de asistir al teatro, salvo que el teatro se convierta en un espacio de “resistencia”. Así que creo que es un momento particular; el teatro independiente y comunitario, más allá de cualquier crisis, siempre se mantienen como espacios para contar sus historias.

Facundo Bein: Como actor, tengo una mirada ambigua sobre el teatro en la actualidad. Veo positivamente la forma en que el teatro se despliega en nuestra ciudad, mucho más allá del sinnúmero de obstáculos que lo entorpecen, en un permanente surgimiento de espacios, elencos, proyectos, talleres, laboratorios, festivales, ciclos, etc. En ese sentido creo que el pulso vital de nuestro teatro está encendido como siempre, pero al mismo tiempo tengo la sensación de que por momentos eso implica una especie de sobreproducción. A veces tengo la impresión de que se torna una producción teatral un poco mecánica y masiva (hablando en general del fenómeno del teatro, sin juzgar ningún caso particular). Le temo a la pérdida del valor del tiempo, de la artesanía, de la dedicación que al final del proceso tienen mucho que ver en que sea o no el trabajo reconocido como una obra de arte. Por último, pero lo más importante, creo que a pesar de nuestro enorme caudal productivo como campo teatral, estamos en profundo riesgo debido al ahogo presupuestario que sufren todas las instituciones gubernamentales creadas para el fomento y la difusión de las artes escénicas. Esto pone en situación de vulnerabilidad a las salas, los elencos y todes les trabajadores de la cultura y demuestra la poca importancia que se le da actualmente al desarrollo cultural de nuestra sociedad.

Funciones: viernes a las 21:30 h en ESPACIO TBK, Trelles