Brancusi y la Teoría de la Buena Forma

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Exclusivo para leedor desde NY

Constantin Brancusi (1876-1957) representa una de las etapas más sensibles, influyentes e imaginativas de la historia del arte. Modifica el recorrido de la escultura moderna introduciendo una nueva forma de pensar el objeto de arte.

En estos días, se lo puede apreciar en tres  lugares de la ciudad de Nueva York en forma simultánea: Museo Salomón Guggenheim: “Brancusi”, Moma: “Constantin Brancusi Scultpture” en ambos casos colección de los mismos museos con apoyo de entidades privadas, y  en la galería Kasmin  bajo el  título“The Art of Dialogue”, Brancusi & Duchamp[1], en la zona de Chelsea también con obras que provienen de distintas instituciones tanto públicas como privadas. Es de resaltar el rico intercambio entre diversas entidades de arte incluyendo coleccionistas particulares, que hacen a la variada oferta artística de esta ciudad.

Nacido en la Rumania rural, Brancusi comenzó de lleno como artesano y tallador. Se muda a París en 1904 donde trabaja junto a Duchamp, Leger, Modigliani y Russeau, artistas comprometidos con la búsqueda de la esencia en la obra. De espíritu metafísico y seguidor del monje budista Milarepa, su temperamento estuvo dominado por una visión mística del mundo. Entre 1909 y 1925 pudo configurar un lenguaje escultórico inédito empleando formas simples e inspiradas  en culturas no occidentales.

Como la mayoría de sus contemporáneos comienza  por modelar y vaciar en bronce, técnica que pronto abandona para esculpir directamente de la madera o de la piedra. Trabajó mármol, piedra caliza, bronce y madera. Predominando en sus obras dos formas simples: el huevo y el cilindro alargado con la intención de mostrar la naturaleza subyacente al sujeto mediante una simplificación extrema de la forma.

Inspirándose en el arte prehistórico y africano pudo franquear un abismo al alejarse del canon griego y formular así un nuevo ideal artístico en el que toda meditación sobre la belleza clásica queda excluida en beneficio de la captación de la esencia. Camino que permaneció vigente hasta los años sesenta; encontramos su huella en Arp, Miró o Henry Moore, preocupados también por plasmar la elementalidad de la vida sin dejarse llevar por el antropomorfismo académico.

Igualmente renovador fue su abordaje en la implantación de las esculturas en sus pedestales que sirven la doble función de soporte y parte componente de la obra con la que mantienen un diálogo formal y una armonía morfológica, potenciada a veces por la colocación de la cabeza en posición tumbada y no vertical.

La obra de este artista, suele mostrarse agrupada en el espacio, como individuos que se relacionan entre si. De este modo también aparecen en fotografías tomadas en su estudio, donde Brancusi recibía a quienes deseaban hacer contacto con su arte. Prefería no exponer en galerías. Convivía con su obra y sus amigos.

 

Sus trabajos ya en el umbral de la abstracción total, evocan al sujeto, no lo representan. La evocación es una acción del orden de lo subjetivo, da cuenta  que la percepción de la forma no es un hecho objetivo.

Brancusi, fue impulsor de una nueva-buena forma[2]. Coincidentemente, desde la Psicología de la Gestalt que surge a principios de 1900, podemos observar  su obra bajo el postulado que se basa en la percepción como un todo organizador del conocimiento y destaca que cada persona tiene una tendencia a la búsqueda de buenas formas en lo que percibe, siendo que el todo se completa con la imaginación. Ciertamente no podemos afirmar que él haya sido influenciado por esta teoría, pero si podemos destacar que los postulados de la gestalt lo explican ampliamente.

 

Según la Teoría de la Gestalt, todo receptor tiende a la simplificación, a la simetría y al equilibrio visualizando las formas como unidades significativas y coherentes. Afirma que la tendencia de la experiencia perceptiva es la de adoptar las formas más simples posibles, idea que echa luz sobre la obra de este artista capaz de captar con la abstracción de un gesto la esencia de un sujeto.

La premisa central de esta teoría llamada también “Teoría de la Forma”, es que “el todo es más que la suma de sus partes” El ser humano en contacto con la realidad capta primero las totalidades y solo  después reconoce los elementos particulares constituyentes del todo, es decir que primero percibimos el todo y luego las partes constitutivas.

La obra “The First Cry” exponente de su madurez artística, alude al llanto del /la recién nacidx, fue primeramente realizada como una figura de cuerpo entero, que el artista destruyó para quedarse solamente con la cabeza. Esta obra es muestra del vocabulario formal y profundamente comunicativo de Brancusi: una cuña que  corre a lo largo de la cabeza define la ceja, el ojo y la nariz, mientras que la profunda hendidura mas abajo se lee como la boca del angustiado llanto de un bebe. Brancusi contradijo, en esta y en el resto de sus obras, uno de los tópicos de la modernidad: cuanto más abstracto, más moderno. Él se mantuvo en el terreno figurativo, pero se liberó de la imitación clásica y re-configuró la cabeza convirtiéndola en un objeto autónomo,

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Brancusi exploró esta economía de expresión en distintas “cabezas” así como en otros temas, “Bird in Space” o “El pájaro en el Espacio” fue motivo de un debate legal. En 1926, el artista embarcó esta obra rumbo a NYC para una exhibición. De acuerdo con los agentes de Aduana de los E. U. la obra no cumplía con los requerimientos de una obra de arte. En primer lugar,  no parecía un pájaro, y en segundo lugar, parecía un producto industrial. En 1928, se falló a favor del artista, más que nada  porque a diferencia de los productos industriales producidos en serie, éste era… in-entendible.

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En el contexto de la modernización tardía alemana y la creación de la República de Weimar, la Psicología de la Gestalt representó una respuesta posible frente al discurso de crisis y la demanda de síntesis propias de aquellos años. Se puede indagar en las relaciones entre la Psicología de la Gestalt y la escuela Bauhaus entre los años 1919-1933 desde la perspectiva de los encuentros personales y la difusión de teorías que incorporaron conocimientos de una disciplina “ajena” al diseño, comprendieron el espacio, figura y contra figura en clave psicológica.

La obra de Brancusi  ha influido con nuevos conceptos de la forma tanto en la escultura como en la pintura y el diseño industrial, evolucionando a partir de 1908 hacia un estilo singular y geométrico con eliminación de detalles,  proponiendo una obra enteramente diferente. De esta manera, dejaba de lado el realismo escultórico  del siglo XIX para dar paso al arte abstracto que se abría camino.

La producción de Brancusi podría calificarse como un naturalismo orgánico, que renuncia al mundo de lo visible pero que aspira a representar esa vida en el estado puro que late en todo organismo. Por eso trabajó siempre con formas puras y elementales, llenas de una energía que parece empujar desde adentro, con una fuerza comprimida, y de las que han sido suprimidos todos los datos fisonómicos. Brancusi llevó esa talla directa a un plano conceptual, convirtiéndola en clave de la rehabilitación de la escultura.

 

[1] Esta muestra explora el diálogo estético entre estos dos grandes innovadores del arte, 90 esculturas, objetos, fotografías, pinturas y dibujos de colecciones públicas y privadas así como raros documentos de archivo. si bien sus rumbos artísticos fueron diferentes ambos artistas han compartido una amistad de cuatro décadas. compartieron temas artísticos de género y erotismo, juegos humorísticos, cinéticos y ópticos. Juntos demostraron que podían atravesar y expandir los límites del arte Hasta el 22 de diciembre.

[2] Afirma que el individuo organiza sus campos perceptuales con rasgos simples y regulares y tiende a formas buenas.

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