Crítica de “Caer a golpes”: Juan Francisco Moretti y su “épica existencialista”

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Reseñar un buen libro de poesía siempre es una tarea que nos deja el sabor de lo incompleto. Sin embargo, uno insiste en ese imposible que es dar cuenta de una metáfora o transformar en palabras cotidianas un lenguaje connotativo y polisémico como es el de la lírica.

Los versos de Juan Francisco Moretti son –en palabras de Fernando Bogado, que escribe un excelente epílogo para el libro– “lo último que se silba cuando, indiferente, la lírica va a la guerra sin cuartel contra lo real. Sabiendo por dentro, claro, que va a perder”. Herida, pérdida, dolor, ausencia son parte del campo semántico que nace de ese encuentro con la realidad elevada a una categoría metafísica: “Avellanas con cáscara. / Fernet de litro. / No saludé al almacenero al salir. / Me olvidé de comprar el pan. // Se huelen días espesos. / Se viene lo lento”. Y dentro de lo real, cobra sentido la caída con todos sus significados relacionados con lo inevitable, con el choque, con el vértigo. Y como resultado de todo esto, solo queda el naufragio: “Como ese náufrago / que perdió la red / solo tiene espuma / para empujar la sed / y  posa la mirada en un perfecto atardecer / desmaravillado”.

Todo este ahondar en la caída, además, se corresponde con un estilo que rompe con ciertos esquemas tradicionales: hay un aprovechamiento de la espacialidad de la página, un juego con la tipografía y una sintaxis que trabaja con el fragmentarismo, como si el lenguaje también diera cuenta del naufragio del que hablábamos antes. De alguna manera también se pueden rastrear ciertas reminiscencias del tango en algunos poemas, tanto por el tono como por el uso de un vocabulario que contrasta lo lírico con lo coloquial, a manera de algunos poetas que mezclaban el lunfardo en sus composiciones: “Mi Amor, cómo ha cambiado el barrio, / jodido y apeligrado, a esta hora / la sospecha enturbia pocas luces”.

Volviendo al epílogo de Bogado, es él quien habla de la “épica existencialista”. El yo poético deviene en una especie de antihéroe que propone recostarse para “observar / cómo se pudren / todas / las frutas / en sus ramas”, y que sufre la realidad que es siempre moretón, raspón, corte, contractura, aunque paradójicamente provoque cierto goce: “Ay, qué placer inmenso / qué gozadera / doler por heridas concretas / llorar por dolores del cuerpo”.

Caer a golpes es el primer poemario de un joven Moretti que sorprende por su madurez poética y por su profundidad, todo dentro de un “envase” que le queda perfecto y que es la cuidada edición de Elemento Disruptivo.

Caer a golpes, Juan Francisco Moretti, Elemento Disruptivo Editora, 2018, 60 págs.