Obsession: Desnudos de Klimt, Schiele y Picasso en el Met Breuer

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En su sede central, el Metropolitan Museum of Art de N.Y. alberga la muestra sobre la influencia del catolicismo en la moda (Ver nota)pero en su icónico y modernista edificio Breuer, en la avenida Madison, ofrece “Obsession” una muestra adecuada a ese espacio despojado y de elegante sobriedad.

Creado para ser museo, el Met Breuer fue hasta hace dos años, sede del Whitney Museum de arte americano. Vale la pena destacar que éste es uno de esos pocos edificios modernos en NY que gracias a su diseño, se puede recorrer sin esfuerzo. Su arquitectura facilita el desplazamiento por las salas. Cada galería un piso, las visitamos comenzando por el ultimo para ir bajando por las hermosas y amplias escaleras en un recorrido de dimensiones apropiadas para visitantes ávidos. Al finalizar la visita nos retiramos con la certeza de haber aprovechado todo. Algo que ni el Met, ni el Moma (actualmente en expansión) pueden ofrecer. Siempre hemos apreciado estas características del Breuer.

“Obsession”, la muestra de acuarelas, dibujos y grabados de Klimt, Schile y Picasso que presenta estos trabajos  pertenecientes a la colección Scofield Thayer, exhibidos por primera vez en coincidencia con el aniversario de los cien años de la muerte de Klimt y de Schile, en 1918.

Thayer, (1889 -1982) coleccionista y esteta de familia adinerada, buen mozo y de personalidad compleja e inteligencia brillante, poseía un fuerte pensamiento abstracto y como  individualista de gustos exquisitos no conformaba  las convenciones sociales de su época también obsesionado  por la figura femenina y la sexualidad.

Dueño de la revista literaria Dial  entre 1919 y 1926 presentó al público norteamericano  los textos de Ezra Pound, T.S.Eliot, D.H Lawrence, Thomas Mann y Marcel Proust entre otros. Acostumbraba acompañar estas contribuciones literarias con reproducciones de arte moderno –no abstracto- del que era aficionado. Como coleccionista adquiría obras originales en Paris, Londres, Berlin y Viena entre 1921 y 1923 mientras era paciente de Sigmund Freud.

En esos años, cautivado por el erotismo de Klimt y de Schile, adquirio dibujos y acuarelas a precios módicos, ya que por entonces estos artistas eran desconocidos en E. U. allá por 1924, no así Picasso.  Cinco años antes de la creación del Moma, Thayer presentó con éxito estas obras en NY.

No fue así en su ciudad natal de Massachusetts, donde la mirada puritana se retraía ante el arte erótico. En 1925 donó las obras al Metropolitan Museum of Art o Met, mucho antes de su muerte en 1982.

Si bien podemos decir que tanto Klimt como Schile y Picasso estuvieron obsesionados con la imagen del desnudo femenino, Scofield Thayer compartío como señalamos anteriormente, esta obsesión.

Klimt, (1862-1918) autor de más de cuatro mil dibujos muchos de los cuales fueron sketches para las 200 pinturas realizadas,  rodeado de modelos en su estudio podía captar rápidamente un gesto, una pose o movimiento que llamaba su atención.  Siempre rompió tabúes, pudo mostrar mujeres reales,  nada convencionales ni “bellas” en el sentido más clásico. Sus dibujos eróticos fueron criticados según los standards de la época, como  pornográficos, repelentes y obscenos. También tiene realizados alrededor de cincuenta estudios en temas de homosexualidad, masturbación y de parejas de diversa inclinación sexual copulando.

Egon Schiele (1890-1918) quien consideraba a Klimt una figura paternal,  su maestro y amigo, tomó de él la forma de dibujar contornos, sin embargo  sus desnudos fueron explícitos, provocativos y directamente eróticos, más que los de su maestro. Schile parecía tener una curiosidad insaciable por el cuerpo femenino hasta podía llegar a resaltar poéticamente detalles anatómicos, como en la obra “Observed in a Dream”.

Entre los tres mil dibujos y acuarelas que dejó, hay autorretratos que lo muestran desnudo en una actitud deliberadamente exhibicionista e indiferente a las convenciones sociales, en una mezcla de morbosidad y erotismo brutal aunque elegante, refinado, y real como es la vida misma.

Egon Schiele fue acusado de abuso, secuestro y ofensa a la moral pública de una forma injustamente distorsionada y sensacionalista, si bien es cierto que permitía a menores de edad posar y circular por su estudio entre imágenes sexualmente explicitas. Fue encarcelado por corrupción de menores, circunstancia que lo sacudió pero no le restó creatividad.

Durante los dos últimos años de su vida hizo cientos de dibujos, con menor intensidad erótica y con un estilo más barroco. En su cuaderno de 1918 registra turnos con mas de treinta modelos diferentes, en estos últimos trabajos realizados a gran velocidad, capturó diferentes mujeres, algunas atléticas, otras voluptuosas, en posturas provocativas, acostadas, en cuclillas, o reclinadas. A diferencia de Klimt cuyas figuras de modelos masturbándose mostraban belleza sugestiva en los contornos, Schiele destacó la crudeza con una mirada realista de contornos fuertes  y enfatizados.

A pesar de los problemas legales que tuvo por haber empleado modelos menores de edad, hizo alguna excepción con hijas de modelos que ya trabajaban para él. Este es el caso de la jovencita a la que retrató de pie, con su largo cabello en una casta actitud adolescente.

En cuanto a Picasso (1881–1973) fue el único artista que vivía durante el período en que Thayer compraba arte. Picasso conoció a Thayer y el coleccionista sintió una profunda admiración por el. En el período 1921-1923 le compró acuarelas, dibujos, grabados y pinturas de los cuales catorce desnudos se exhiben en esta muestra.

Hay una obra de especial interés, “Erotic Scene” (1902-3) que es una recreación de la iniciación sexual de Picasso en un burdel de Barcelona. los otros dibujos corresponden a un período en que vivió en Gosol, una villa en los Pirineos, momento en que deja el período rosa para tomar rumbo hacia el ocre y gris. Se exhibe “The Watering Place” obra que corresponde a esta epoca. También hay obras realizadas durante los veranos en Cap d´Antibes, una serie de desnudos de mujer en eróticos y lánguidos reposos.

Resulta interesante la combinación de estos artistas  en los retratos francos de desnudez y sexualidad femenina con indiferencia por las convenciones sociales o culturales de época.  Es de destacar también la manera en que ellos podían capturar lo que veían y sentían en una forma desinhibida, sin ornamentos, ni velos, transmitiendo pura y esencialmente una sexualidad en carne viva que como arte era inadmisible para  la sociedad de principios del siglo pasado.

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