Crítica de Heavenly Bodies en el MET de Nueva York

0
0

La imaginación y el poder de la Iglesia Catolica visten “Cuerpos Celestiales” en la muestra del Metropolitan Museum De N.Y.

Del 10 de mayo al 20 de octubre de 2018.

“Los catolicos viven en un mundo encantado, un mundo de estatuas y aguas benditas, vitrales y velas votivas, santos y medallas religiosas, cuentas de rosarios e imágenes sagradas…” – dice Andrew Greely, en “The Catholic Imaginación” y rescata, sin embargo, los motivos profundos de tanto despliegue a los que el carácter de esta extraordinaria exhibición hace honor si bien exhibe consideraciones estéticas principalmente.

Para quienes hemos sido educadxs en la tradición católica, la iconografía, la imaginería y el relato de la iglesia han alimentado poderosamente nuestra imaginación con un relato cuyo despliegue plástico y fantástico ha superado los cuentos de hadas y los viajes de aventura típicos de aquella niñez sin tv color ni internet.

Tal parece haber sido el caso de grandes diseñadores de moda del siglo pasado y del presente cuya imaginación se ha visto nutrida por la pompa y el boato  eclesiásticos en atuendos y riquezas que han superando ampliamente tanto a la opera como a Hollywood, con excepción de Fellini quien en 1972 ya se había adelantado a esta exhibición en su film “Desfile de Moda Eclesiástica” (hoy en video) que puede disfrutarse en la muestra y que ha dado origen a la misma, al extraer en dicho desfile de obispos, papas y personajes propios de la imaginería católica, la esencia teatral de la iglesia, cuyos actores tanto protagonistas como secundarios están dados por los diferentes cargos eclesiásticos, siendo la misa, como oficio, el drama por excelencia que hasta el día de hoy sigue cautivando a miles, no de audiencias,  sino de feligreses.

Esta muestra se divide en tres partes, una explora los modos en los que la imaginación católica ha dado forma a la creatividad de diseñadores cuyos modelos se muestran en relación directa con las obras en las galerías bizantina y medieval del museo, dialogando así, las obras, con los trajes expuestos que son deslumbrantes en suntuosidad y creatividad.

Otra parte de la exhibición se encuentra ubicada en Centro de la Moda de Anna Wintour en el mismo Met y trae desde los Museos Vaticanos,  trajes, casullas, mitras y joyas que jamas antes habían salido de ellos y que han vestido a papas que “reinaron” desde el siglo VXIII al XX.

Es de resaltar que la estructura misma de este sector del museo, el Hall de Esculturas Medievales, refleja el plano longitudinal de las iglesias occidentales, con un pasillo central o nave, y dos laterales, forma que enfatiza el culto litúrgico poniendo énfasis en lo ceremonial y en lo procesional. Claro que un clásico desfile de moda corre en paralelo con la ceremonia de la procesión en la iglesia: ambos siguen un plan acordado, con participantes activos y pasivos y se desplazan con música, creando así una performance con un “orden sagrado” cuyos performers son claramente identificados por su atuendo. Los atavíos que se muestran corresponden a la tradición barroca, en la que el esplendor es considerado como la aseveración de la trascendencia divina, comunicando la distancia entre la practica divina y la vida de todos los días.

Concluye la muestra en los “Cloisters” la sede del Met al norte de Manhattan donde los claustros configuran el marco histórico de la exhibición. Sin duda la curaduría ha logrado diseñar un peregrinaje en el que las obras y los espacios convocan a una experiencia de relatos y conversaciones entre el  arte y la mística.

image-2018-09-25 (3) image-2018-09-25 (2) image-2018-09-25 (1) IMG_7132 image-2018-09-25 (5) image-2018-09-25 (8) image-2018-09-25 (7) image-2018-09-25 image-2018-09-25 (4) image-2018-09-25 (2) image-2018-09-25 (1)