Crítica de “El casamiento”, de Witold Gombrowicz: con la lógica del sueño

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El casamiento transita en ese espacio tan particular de los sueños donde la lógica que parece regir nuestra cotidianeidad queda trastocada y deviene en otra en la que todo es posible. Enrique sueña que vuelve de la guerra y se encuentra que su casa y sus seres queridos ya no son lo que eran. Entonces, imagina otra realidad en la que intenta restituirles la dignidad perdida.

Witold Gombrowicz se inspira en Shakespeare y especialmente en Hamlet. La figura del padre, la aparición del sueño, la relación con la madre, María /Ofelia, las intrigas, la locura son parte de las dos obras, y muestran una atenta lectura del escritor polaco y una reelaboración donde se mantiene el drama de la tragedia original, aunque transformado aquí en una tragicomedia. Calificada de “mística Missa solemnis”, por el mismo Gombrowicz, es probable que se refiera a la obra de Ludwig van Beethoven, una composición que invita a la retrospección que es lo que realiza Enrique en ese viaje a la profundidad de sí mismo a través del sueño.

La puesta de Cintia Miraglia busca reflejar la atmósfera onírica que recorre todo el texto. El desborde de los personajes y de las situaciones, y el continuo vaivén entre los opuestos –vida/muerte, ficción/realidad, locura/cordura– quedan reflejados en la escenografía y en el movimiento de los personajes: todo es exagerado, todo es impostado, como para que el espectador nunca se olvide de que lo que allí está viendo no está pasando verdaderamente o está pasando en otro plano fuera de la realidad. En este sentido, el vestuario va marcando los cambios que se producen en los personajes, como así también los objetos en escena que van mutando continuamente, todo con el violín de Luciano Nobati que acompaña este estado de ensoñación permanente.

Son para destacar las actuaciones de Mariano Bassi, Víctor Salvatore, Hugo Dezillio, Mónica Driollet, María Colloca y Hernán Lewkowicz que consiguen pararse en un lugar difícil que es el que exige la tragicomedia, un punto intermedio que requiere una gran ductilidad por parte de los intérpretes.

Witold Gombrowicz nos incomoda, como suele hacerlo y como suele incomodarnos todo el arte cuando nos pone frente a nuestros más íntimos miedos y deseos.

Ficha artístico-técnica

Autor: Witold Gombrowicz; Intérpretes: Mariano Bassi (Enrique), Víctor Salvatore (Pepe/ guitarrista), Hugo Dezillio (Padre), Mónica Driollet (Madre), María Colloca (María/ cantante), Hernán Lewkowicz (Borracho/canciller y acordeonista), Luciano Nobati (Dignatario /violinista) Escenografía: José Escobar; Iluminación: Cristian Domini; Vestuario: Cintia Miraglia; Música Original: Daniel Quintás; Diseño Gráfico: Clara Frías; Supervisión Artística: Gabriel Guz; Producción: Natalia Gauna; Asistente de Dirección: Francisco Barceló; Dirección: Cintia Miraglia / Duración: 75 minutos / Funciones: domingos 18 h, Sala El Extranjero, Valentín Gómez 3378 // Tels. – Informes: 4862-7400 / Email:elextranjero@elextranjeroteatro.com/ Entrada $300 (est. y jub. $250) – 2×1 con Club La Nación

Este espectáculo cuenta con el apoyo de la Embajada de Polonia, Proteatro y LatinGráfica, junto con el auspicio de la Editorial Cuenco del Plata y del Congreso Gombrowicz.