Crítica de “Terapia breve”, de Pablo Melicchio

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En Terapia Breve: relatos para pensar y no tanto, Pablo Melicchio nos conduce una vez más, como en sus libros anteriores, desde su doble condición de psicoanalista y escritor, por un mundo singular que luego de atravesarlo el lector no saldrá indemne.

Como en el relato inaugural, donde una mosca que vuela en círculo entre el paciente y el psicólogo nos invita a reflexionar acerca de los efectos de las palabras, las que salen del terapeuta, del paciente o del inconsciente que se teje entre los dos, los personajes, como sacados de las películas de Woody Allen, son neuróticos en busca de sentidos. Pacientes que, recostados sobre el diván, divagan, miran el mismo punto en el techo, reflexionan acerca del amor, la vida, los hijos, el paso del tiempo. Viejos dolientes, callados o locos, que esperan ser rescatados del olvido o al menos escuchados por alguien.

El psicólogo de Terapia breve, se pierde, se encuentra, bucea en el mundo interior, entra y sale de la cabeza y de los sueños propios y ajenos. Hace diagnósticos, pero para desarmarlos, para liberar al doliente de las máscaras impuestas y de la parálisis del existir. Asociaciones libres, creencias, la vida y la muerte, el laberinto del amor, la belleza y las mujeres, los engaños del yo, son parte de las reflexiones finales, aforismos –poemas– manifiestos, que el autor suelta como botellas en el mar para que el lector rescate y lea, se rescate y se lea. Cada microficción es engranaje de la siguiente construyendo un libro uno y múltiple poblado de palabras que los personajes sufrientes sueltan y que el psicólogo/escritor reordena dándole un nuevo sentido, propiciando la liberación de esas angustias existenciales, como reza el epígrafe de Freud: “…el goce genuino de la obra poética proviene de la liberación de tensiones en el interior de nuestra alma”. La psicología cotidiana, que no es sólo una abstracción, encuentra en estos relatos breves un campo propicio para expandirse y expandirnos.

Cuentos, microrrelatos, pensamientos en tono lírico y filosófico, que, como bien señala Elsa Osorio en la contratapa del libro, son “ficción realista y fantástica, alegórica, con un amplio abanico de reflexiones: la vejez, el tiempo, Dios, poesía”. Libro compuesto, que permite el ingreso por los relatos de Melicchio, o por esa otra puerta maravillosa que conduce a un museo vivo donde aguardan las ilustraciones de Matías De Brasi, que dicen algo acerca de lo escrito, pero que también aportan nuevos sentidos. Nada mejor que dejarse llevar por los textos y por las imágenes que se articulan en un mundo original, hecho de pinceladas, de metáforas y de simbolismos que no completan ni subestiman al lector, todo lo contrario, dejan espacios en blanco para que quien lea se incluya y ponga en juego su bagaje interior. Melicchio y De Brasi, escritor e ilustrador, conciben el arte como una singular forma de liberación y saben que, como en una terapia, nos ayuda a entendernos un poco más en medio de un mundo bastante incierto.

Terapia Breve: relatos para pensar y no tanto, Pablo Melicchio, ilustraciones de Matías De Brasi

1917 R (1)