#Fidba 2018: Crítica de Los Felices, de Sabrina Farji

0
0

 

¿Qué tienen en común un grupo de médicos de cuidados paliativos, un presidiario que practica teatro, un grupo hijos de desaparecidos que gozan del humor, Estela de Carlotto, familiares de seres fallecidos por enfermedades terminales en temprana edad y/o Verónica Griera -también hija de una víctima del terrorismo de estado y del terrorismo biológico- humorista? Que todos pudieron sobreponerse a condiciones adversas, o en su defecto, sobrellevarlas con humor y ánimo. Ese concepto psicológico para superar un trauma profundo, conocido como la resiliencia, es el eje temático que atraviesa a cada una de las personas que aparecen en Los Felices y, principalmente, a su protagonista.

La nueva película de la directora de Desmadre, fragmentos de una relación es un retrato sobre Sabrina Farji; pero también se vuelve, en la medida en que ella se interrelaciona con diferentes personas, un documental interactivo, dado que Griera es la enunciadora de la mirada de la directora, que opera como la herramienta narrativa que nos presenta a cada uno de los personajes con quienes interactúa. El mundo y discurso de cada uno se activan ante la presencia de la protagonista que los insta a expresarse, casi siempre desde algún costado lúdico. Frente al lente de la cámara Griera atraviesa todo el espectro de sentimientos humanos: la veremos realizando stand-ups, componiendo personajes humorísticos, sensibilizándose con cada uno de los personajes con los que interactúa, emocionándose con el recuerdo de sus padres, entre tantas cosas.

Los felices está articulada por 3 capítulos presentados mediante intertítulos. El primero registra el vínculo que establece con la medicina paliativa, en donde captura las sesiones con los pacientes, conversa en una sobremesa con todos ellos y luego vive un momento íntimo con un familiar de una paciente fallecida. En el segundo visita la cárcel en donde presencia un reencuentro entre un presidiario y su profesora de taller de teatro del anterior penal en el que residía.. En la tercer parte se reúne con Ignacio Montoya de Carlotto, Juan Cabandié y Victoria Montenegro, quienes fueron víctimas de la apropiación de niños durante la dictadura militar e individualmente con Estela de Carlotto. Dentro de cada bloque se inmiscuyen pasajes individuales de Griera, en donde ella está actuando y hablándole a la cámara con la ciudad o el congreso de fondo, viajando en auto o maquillándose.

Los felices fluye con naturalidad. Ningún encuentro resulta forzado y todos se articulan coherentemente. Un vaho de profunda alegría inunda e hilvana cada bloque de la película. La música juega un papel preponderante durante los 67 minutos del metraje, pero no se vuelve un abuso sino un acompañamiento empático para las escenas con un alto nivel emocional. Uno de los dos largometrajes argentinos en la competencia oficial -el otro es 1996 Lucía y los cadáveres en la piscina– se exhibe el  viernes 14 de septiembre a las 21 hs y el sábado 16 a las 18 hs, ambas en el Cine Cosmos UBA.