#Uncipar 2018: Entrevista a su presidenta Paula Sánchez

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A partir de este viernes 14 de septiembre y hasta el domingo 16 se desarrollarán las 40 Jornadas UNCIPAR (Unión de Cineastas de Paso Reducido), el evento cinematográfico que tiene como protagonista absoluta la producción de cortometrajes. Leedor dialogó con su Presidenta, Paula Sánchez.

Desarrolladas históricamente en la ciudad de Villa Gesell, desde hace dos años las Jornadas UNCIPAR se trasladaron por cuestiones presupuestarias a Pinamar, a escasos kilómetros de la que fue su primera casa. Es el evento en donde el corto es celebrado, a partir de dos nutridas competencias (una nacional y otra internacional), proyecciones de cortometrajes fuera de concurso y una serie de eventos tendientes a pensar en este formato. Las proyecciones se realizarán en el Teatro La Torre (Constitución 687), con entrada libre y gratuita.

Ezequiel Obregón: ¿Cómo se va a ver reflejado el cumpleaños número 40 en esta edición? Es un ejemplo de continuidad notable, considerando los vaivenes que tienen los emprendimientos culturales en nuestro país.

Paula  Sánchez: Van a quedar de manifiesto en esta edición los cuarenta años a través del homenaje, de la permanencia, del estar. Del haber atravesado cuarenta años de historia, a pesar de todos los vaivenes y contextos. Y yo creo que tiene que ver con reconocernos en este transcurso del tiempo, por haber asimilado y moldeado una misión, que es la difusión del cortometraje y del cine independiente.

EO: ¿Cómo es el trabajo del equipo de UNCIPAR, cuáles son los criterios de selección para armar las competencias?

PS: La programación es el área que mantiene más firme el espíritu del Festival, el criterio de selección que tiene que ver con lo independiente, con lo que no circula, con lo que no se ve en las pantallas del circuito comercial. Y la elección tiene que ver con esto, con países de donde no nos llega mucho material. Afortunadamente, desde hace varios años mantenemos un equipo con un criterio unificado. Y tiene que ver con parte de los históricos que forman este festival, como Sergio Cinalli, Emiliano Di Giusto. Siempre participa Gustavo Escalante, además de la gente que es muy cercana al festival.

EO: UNCIPAR contó con una tradición muy grande de ediciones en Gesell, que se interrumpió para darle continuidad en Pinamar. ¿Cómo ves ese cambio hoy, qué ganó el evento con este traslado y cómo ha impactado (si es que lo hizo) la actual crisis económica?

PS: El cambio de sede marca un cambio de ciclo, una renovación, un empezar en cierto modo de nuevo. En instalarse en una nueva sede en la que hay que generar público y concientizar de que lo que estamos haciendo es un festival que tiene un fin y es una actividad cultural, más que un simple entretenimiento cinematográfico. Hay toda una tarea de sinergia, de concientización con la gente de la comunidad. Y la verdad que estamos muy agradecidos por este apoyo que se nos ha brindado. Y un poco tiene que ver con el carácter del Festival y la asociación, con ir adaptándose y buscando refugio donde lo brinden, que fue un poco como nació el Festival.

EO: ¿Sentís que el corto, al estar menos “burocratizado” en cuanto a su derrotero de producción, es el formato que posee más libertad creativa? ¿La experimentalidad ocupa un lugar importante en la selección?

PS: El corto es el formato, en nuestro país, que más sostiene el espíritu independiente, que más tiene la libertad y la creatividad del impulso, la autogestión. Es el formato que representa realmente el cine independiente. En nuestro país el 90 % del cine es subsidiado y se tiene que pasar por un comité, hay todo un proceso para llegar al largometraje. En cambio, el cortometraje en el buen sentido tiene toda esa libertad de expresión y, en el sentido menos feliz, tiene todo el sacrificio de ser autogestionado. Es un formato muy valioso, en su forma y en su producción.

EO: ¿Cuáles son los reclamos que sentís que hoy debe escuchar el Estado, respecto de la producción y promoción del cortometraje en el país?

PS: Yo creo que el cortometraje se merece una atención, un análisis, una puesta en escena no desde el lugar en donde se lo está relegando. Tendría que haber una industria del cortometraje que no está instalada; nuestros cortometrajistas venden sus cortos afuera cuando acá no existe ese mercado. Yo creo que hay una deuda muy grande con el corto en nuestro país y ojalá se pueda retomar el diálogo para poner en valor el formato de una buena vez en nuestra industria.