Crítica de Teatro de guerra, de Lola Arias

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Miraba Teatro de guerra y pensaba en lo que había pasado con Lola Arias en The square. Aunque nunca aparece en esta película sueca nominada al Oscar, ella es la artista que realiza la polémica instalación que da título a la película, obra que significa un gran acontecimiento para el museo que dirige el protagonista. En los ámbitos de la élite del arte, Lola Arias, también dramaturga, tiene su reconocimiento y su recorrido. Aquí hace su ópera prima, un ejercicio inédito sobre la Guerra de Malvinas que se estrena en la Sala Leopoldo Lugones este jueves.

Teatro de Guerra tiene su origen en una videoinstalación presentada en 2013 en el Festival LIFT de Nueva York que reúne a los excombatientes de Malvinas; paso previo que sirvió para pensar que si alguna vez a estos hombres los reunió la Guerra bien los puede volver a reunir el Arte, casi 40 años después. Por qué no?. Modo de expulsar demonios? Cada uno tendrá su motivación, y aunque no se explicita podrá suponerse qué empuja a cada uno a participar de este proyecto.

El acontecimiento será doble en este setiembre en Buenos Aires: Teatro de guerra (film) en la Sala Lugones y Campo minado (obra teatro) en la Sala Casacuberta; ambos reúnen a ex combatientes de la Guerra de Malvinas: veteranos de Argentina y de Gran Bretaña; ambos son modos de pensar y repensar aquella Guerra, que atravesó nuestra historia como un rayo, saliendo de los lugares convencionales del documental genérico y entrando en el documental de creación.

Lola Arias lleva el tema y la forma a un extremo que involucra mucho más que los hechos históricos que ya se han contado alrededor de la contienda. Aquí lo central es la representación de la representación, algo que podrá ser un dispositivo excesivamente intelectual, pero que Arias logra humanizar, aún con lo distanciado del encuadre o el tratamiento fotográfico que remarca lo artificial. La fotografía la hace Manuel Abramovich, que en Soldado trabaja el universo de los soldados en la Escuela militar.

Estos veteranos, hoy de 50 y pico de años, alguna vez soldados de 20, relatan una y otra vez, y dramatizan una y otra vez pequeños acontecimientos vividos y recordados sobre escenarios montados o estudios de cine o ruinas de casas sin identificar. Todos los espacios son, en Teatro de Guerra, el teatro de estos hombres devenidos en actores que actúan micromomentos de sus vidas. La primera escena es un espacio natural que remite a la caja teatral a la que ingresan lentamente los actores; el casting que le sigue con preguntas a los protagonistas que responden mirando a cámara, o la cantidad de armas, escopetas y cargadores invisibles que manipulan en el relato de los muertos que miraron a los ojos o abrazaron. Pero no hay tragedia en esa mirada sino una camaradería presente que celebra la enseñanza del idioma español-inglés, o la música de una banda improvisada.

El dialogo entre un argentino y un inglés frente a un mapa donde cada uno insiste a qué país pertenecen las Islas (Malvinas para unos; Falklands para otros) es un momento fundamental que demuestra que no todo está cerrado. “Admitamos que era tierra de nadie hasta que llegaron los británicos” dice el ingles; “Uds la ocuparon por la fuerza y nunca dejamos de reclamar” dice el argentino.

Muchos momentos importantes tiene esta obra notable de Lola Arias, no la dejen pasar porque van a atravesar toda una experiencia.

Teatro de Guerra se estrenó en Berlinale (premio ecuménico) y Bafici (Mejor dirección) y va en breve a Biarritz y San Sebastián.

Teatro de Guerra
Sala Lugones
del 6 al 18 de septiembre a las 21.30 hs.
Malba
Desde el sábado 8 a las 20 hs (todos los sabados).

Campo Minado
9 al 30 de septiembre
Miércoles a domingos, 20:30 hs.
Sala Casacuberta, Teatro San Martín