Entrevista a las creadoras de “Tecito tibio”: “Hoy nuestra realidad es feminista”

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Tecito tibio: todo contenido es frágil, una creación colectiva de Victoria Duarte, Camila Miranda, Belén Di Marino y Manuela Bottale, un grupo de actrices estudiantes de la UNA. La obra nos habla de Lola, quien frente a una mudanza verá aparecer una serie de recuerdos y con ellos un pasado que le trae diferentes versiones de sí misma.

Las cuatro actrices, además, forman parte de la Compañía Chica Queen Kong, un proyecto teatral feminista. En una charla con las cuatro, hablamos de este proyecto, de la escritura de Tecito tibio y de la militancia en contra del patriarcado.

Las formas de escritura teatral han venido sufriendo modificaciones, ¿cómo es esto de escribir colectivamente una obra que se va armando a lo largo del tiempo?

Manuela Bottale: Escribir una obra es un desafío enorme y muy vertiginoso. Creo que a la hora de formar Tecito tibio siempre supimos que lo que cada una aportara iba a ser interesante y podía entrar casi seguro en el proyecto que queríamos crear. Apuesto mucho a lo colectivo cuando se trata de un grupo que se conoce en varios aspectos y confía plenamente en la mirada del otro. Al principio, tuvimos un proceso de creación muy amplio que nos sirvió para poder poner sobre la mesa todo lo que teníamos en mente, y desde ahí ya empezó a sufrir modificaciones el texto y la puesta, más que nada porque éramos nosotras mismas las que hacíamos y deshacíamos. Me parece también importante destacar que cuando uno habla de “sufrir modificaciones” es completamente positiva esa modificación, ya que el mismo proceso te va pidiendo una mutación o te vas dando cuenta de que eso que pensabas quizás no va, y hay que estar muy abierto a poder soltarlo.  Nos siguió pasando este año, cuando decidimos incorporar a Patricio Ruiz a la dirección y dramaturgia de la obra, justamente porque teníamos ganas de que esto colectivo siga profundizándose y transformándose. Si bien tenemos una base de texto y de ruta de la obra, algo que nos caracteriza es que la escucha está muy abierta a que, si algo sucede y puede quedar o reemplazar otro texto, bienvenida sea esa modificación que no va a cambiar la historia ni la dramaturgia, sino que es lo que le da la frescura a la obra y la espontaneidad.

¿Qué relación hay entre los temas que aborda Tecito tibio y el proyecto Chica Queen Kong del que forman parte?

Camila Miranda: Cuando pienso en ambos proyectos en simultáneo, inmediatamente se me viene a la cabeza el grupo humano. Tanto en Tecito tibio como en Chica Queen Kong llevamos nuestras experiencias individuales a la colectividad, y eso se transforma en algo material. Somos compañeras en esta labor artística, somos amigas, hermanas; convivimos juntas. Y ambos proyectos tienen como pilar sostener y perseverar en los procesos, dar tiempo, confiar en lo colectivo.  No existen las individualidades o el lugar de “líder” o de dirección; es una red constante, y todas aportamos a eso (dirección, dramaturgia, música, maquillaje). Creemos que eso se ve muchísimo en escena, y es gratificante saber que se transmite y compartirlo. Si bien Chica Queen Kong fue pensada específicamente y enteramente desde el feminismo y Tecito no tanto, en los dos espectáculos claramente está latente un cuestionamiento al paradigma patriarcal muy fuerte, cómo nos desenvolvemos en él y qué decisiones tomamos, así también como el humor: es una herramienta a la que acudimos muy fuertemente para abordar nuestras inquietudes.

¿Cuál es el alcance de este rótulo de “proyecto teatral feminista”?

Victoria Duarte: Creo que es imposible separar el contexto político y social actual de los proyectos artísticos. Creo que el arte responde a un contexto, y hoy nuestra realidad es feminista. Siendo mujeres, siendo actrices y estando sumergidas desde que nacimos a las injusticias que se nos asignan solo por tener ovarios, reaccionamos e hicimos una obra de teatro. Tecito tibio a través del humor ataca el amor romántico, la idea que nos imprimen desde chicas y que nos hicieron apropiar generaciones de madres y abuelas. Idealizar el amor, pretender darlo todo y no amarse a una misma, estar atada al recuerdo y al deber ser no nos permite arriesgar, nos invita a seguir en el molde, nos convierte en tecitos tibios, y con esta realidad pintada de pañuelos verdes y llena de empoderamiento femenino debemos deconstruir la pesada herencia del patriarcado para darle paso a lo que se viene.

¿Cómo ven el abordaje que hace actualmente el teatro de las cuestiones de género o del feminismo?

Belén Di Marino: Creemos que como sociedad estamos atravesando un momento de deconstrucción muy potente, por lo tanto, el arte no puede quedar por fuera. De ser así, a nuestro entender, es una propuesta tibia, retrógrada, poco interesante. En Buenos Aires hay una cartelera teatral muy amplia y variada dentro de la cual podes encontrarte con maneras muy diferentes de abordar cualquier tipo de temática. Nos choca cuando hoy en día todavía vemos el “chiste” que intenta ser efectivo de tratar a la mujer como una bomba sexual que con sus “atributos físicos” consigue lo que quiere. Lamentablemente esto es algo que sigue sucediendo, sobre todo en el teatro comercial o de revista, ni hablar de la televisión. Lo bueno es que en la actualidad se puede tener distintos enfoques de análisis frente a este tipo de situaciones, ya no estamos en los 90. El rol de la mujer está cambiando; hombres y mujeres deberíamos apropiarnos y hacernos cargo de esto. Igualmente, como dijimos más arriba, hay de todo y es bien interesante lo que sucede cuando una obra teatral esta empapada de temas actuales. Con el alcance de las redes sociales, todxs nos sentimos con el derecho de opinar sobre el tema boom de la semana, y la gente necesita sentirse representada para generar la empatía.

Relacionado con lo anterior, ¿qué piensan del lenguaje inclusivo?, ¿ven la posibilidad de escribir una obra que lo utilice?

Belén: Sí, claro. En Tecito tibio hacemos hincapié en la militancia del lenguaje inclusivo. La gente se ríe, así que creemos que el mensaje llega porque produce un efecto.

Manuela: Sí, creo que el lenguaje inclusivo se está incorporando de a poco en todes. Y también es difícil incorporarlo. Hay que darle al mismo tiempo el respeto que necesita para que pueda ser incorporado, porque si no cruza el límite de ponerle la “e” a todo y termina siendo una joda más.

¿Qué otros temas consideran que son representativos del teatro actual?

Manuela: La deshumanización de los tiempos modernos: vivimos a un ritmo muy heavy, salimos de un lugar para entrar al otro. La tecnología nos brinda una inmediatez cada vez más rápida y mecanizada. Como artistas militantes de las emociones y la sensibilidad, eso nos asusta un poco. Otro punto que parte del mismo lugar es el tema del consumo, todo lo que como seres humanos escondemos o tapamos a través de la compra compulsiva. En la sociedad, nos van armando para que seamos todxs más o menos parecidos. Realmente, hay que ser muy lúcido para decidir plantarse en otro lugar. Los medios de comunicación, las publicidades, las redes sociales hacen un trabajo muy finito (para algunxs imperceptible) para que repitas lo que ellxs quieren que pienses. No creemos que sea mala su existencia, porque realmente gracias a ellos podemos difundir nuestro trabajo, pero el uso desmedido es peligroso. Necesitamos conectar con cosas más sencillas que nos enriquezcan y nutran sanamente. Eso no puede ejemplificarse porque cada quien es distinto, y no nos hacen bien a todxs las mismas cosas (menos mal), pero al menos es importante cuestionarse ¿qué me gusta?, ¿qué me hace bien? Y una vez que encontré la respuesta, ir tras ello.

Tecito

Tecito tibio: todo contenido es frágil, sábados a las 23 h; La Gloria espacio teatral, Yatay 890 (CABA)

Fotos: Tomás Ramírez Labrousse