Fidba 2018: Crítica de O Processo, de Maria Augusta Ramos

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Aunque parezca un exceso, nada sobra de los 139 minutos que se toma la documentalista María Augusta Ramos para narrar lo más crudo del proceso que durante meses denunció, atacó y socavó el gobierno de Dilma Rousseff y que finalmente logró su destitución el 31 de agosto del 2016.

En Brasilia, el palacio Legislativo de la República de Brasil se convierte en el espacio real y concreto, el único donde se desarrolla este trabajo de observación que con un riguroso montaje alterna planos solitarios del edificio de Niemeyer con las manifestaciones que en el exterior realizan tanto de los seguidores del PT como los opositores. A los primeros momentos tomados con un dron que sobrevuela los parques aledaños le siguen otros, en el interior, también con planos cenitales que registran las discusiones cuerpo a cuerpo en la cámara baja.

“No habrá golpe, pelearemos”; “Fora Dilma”; “Que salte el que quiera a Lula en la cárcel”; ” Dilma Guerrera de la patria brasilera” el conjunto de cánticos de uno y otro lado volverán a aparecer a lo largo de todo el filme.

El documental es febril en las tomas de las actividades de palacio con plena conciencia que están transcurriendo momentos históricos. Referendum, plebiscito, impeachment o golpe de estado legislativo y mediático de las nuevas democracias latinoamericanas, hechas en nombre de la única sagrada escritura que es la Constitución. Allí emerge con una presencia arrolladora la figura de la abogada Janaina Concepcion Paschoal, una desorbitada y apasionada opositora que es la primera en denunciar las irregularidades del gobierno de Dilma y que se lleva las estrellas del ataque de la ultraderecha brasileña. Vale la pena ver el estilo pastoral de sus discursos y la intensa relación entre el lenguaje político y el lenguaje de la oratoria de iglesia.

A dos años de comenzar su segundo mandato (octubre de 2014) Dilma Roussef recibe varias acusaciones en torno a la ejecución del presupuesto y la confección de tres decretos. Unos meses antes había comenzado la investigación de lo que sería la mayor red de corrupcion de la historia de Brasil: la operación Lava Jato (autolavado) en la que terminaría implicado Temer, entonces vicepresidente de Roussef y el vocero de los diputados, Eduardo Cunha.

El circo político a pleno, cámaras de televisión, selfies entre los legisladores, celulares alzados sobre las cabezas, conferencias de prensa, reuniones en los gabinetes; a los 17 minutos Dilma aparece en contacto con su pueblo que la recibe con flores y de allí en más lo hara algunas veces más hasta el discurso final.

Alli aparece tambien Lula o Chico Buarque, ministro de Cultura, pero la gran ausencia de Temer en el documental es un vacío que puede llegar a decir más que mil palabras.

Seguramente habrá temas, detalles y hasta algunos argumentos que podrán escapar a la comprensión del público argentino, pero el entramado de la fascinante política latinoamericana es revisada por Ramos con la intensidad de los debates de estos tiempos y eso sí que no es difícil de entender.

No se la pierdan. Forma parte de la competencia oficial del FIDBA 2018