Crítica de “Paternidad se estrena”, de Javier Pizarro

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De “género indefinido” o “de falsa autoayuda”, en palabras de su autor, este libro no pretende dar consejos de cómo ser un buen padre ni nada que se le parezca. Entre tantos “no”, Paternidad se estrena bien podría considerarse una especie de ensayo o de crónica que, con mucho humor, relata la construcción del rol del padre en los primeros años de la vida de los hijos.

Hablar de lo que es ser padre puede dar como resultado una serie de lugares comunes: padre ausente, padre colaborador, padre miedoso…, y de estos estereotipos Pizarro sale airoso. Lo que él nos propone es la caracterización de un vínculo que se hace día a día a fuerza de estar con el hijo y de aprender a entenderlo.

El parto, el primer baño, las salidas y sus preparativos, los juegos, todo está contado desde una mirada personal, pero que se universaliza en tanto el autor elige momentos muy representativos de la paternidad. Por sobre ellos, aparece una reflexión más filosófica acerca de cómo ese nuevo ser viene a cuestionarnos nuestras certezas y a obligarnos a rever nuestro manejo de tiempo.

Casi ninguna vivencia queda fuera del registro de este padre que, como nos pasa a todos y a todas, siempre es primerizo, ya que cada hijo es diferente, y los saberes previamente adquiridos solo son válidos parcialmente. Así, frente a la llegada de su segunda hija, el autor sabe cómo bañarla o cómo cambiarle los pañales: “Pero para el caso del segundo, que es con quien podríamos aplicar toda esta batería de conocimientos prácticos, el desafío está en llevar adelante esas mismas tareas, pero con la demanda de su hermano mayor abrazado a nuestros pies, colgado de nuestros cuellos (…)”.

En cuanto al estilo, más allá del humor del que hablamos al comienzo, el texto trabaja muy bien la parodia no solo de los textos de autoayuda, sino también de esas revistas tan típicas que se la pasan dando tips para padres con la promesa de que dos más dos son cuatro, aunque todos sabemos que con los hijos, afortunadamente, nada es tan matemático.

Como dice Luciana Montero a modo de epílogo: “Javier Pizarro es ese amigo que nos palmea en la espalda y nos dice: no sos el único, no estás solo (…)”, y esta ya es una muy buena razón para abrir el libro y solo dejarse llevar.

Paternidad se estrena, Javier Pizarro, Viajera Editorial, 2017, 176 págs.