Crítica de “La vida puerca”, de Alfredo Martín: con el espíritu de Roberto Arlt

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Alfredo Martín rescata una obra clave en la producción de Roberto Arlt. El autor de las Aguafuertes porteñas  fue un profundo conocedor de los habitantes de Buenos Aires. Esta es una adaptación que toma el primer nombre de la novela El juguete rabioso y que recupera plenamente el espíritu arltiano. En esta pieza encontraremos personajes marginales, buscavidas, hombres que han quedado fuera de todo sistema y toda ley.

Silvio Astier es un muchacho que no puede conquistar la independencia económica. Luego de la muerte de su padre, su madre y su hermana han quedado con una frágil economía. La madre apenas tiene para sostenerse, dice que no lo puede mantener y la hermana anda con la ropa remendada. Silvio intentará ganarse la vida por diferentes medios, aunque en todos fracasará. Como ayudante de librería será explotado. En la escuela militar de aviación durará poco y sus inventos no llegarán a ninguna parte. Como ladrón es malo porque tiene conciencia y siente culpa.

La obra está estructurada en varios episodios aislados donde el protagonista siempre es el mismo, pero van cambiando los personajes secundarios (que quedan en escena inmóviles hasta que les llega su turno). También aparece una novia, la posibilidad de concretar el amor y vivir alguna aventura. El problema es que para formar una familia es necesario, nuevamente, contar con algún tipo de sostén. Por todos estos motivos, Silvio no logra integrarse al entramado social.

La escena con un muchacho rico, homosexual y que quiere ser mujer, saca la parte más oscura de Silvio, cuando se desata un componente de violencia. El joven rico es un individuo abusado por la sociedad que solo se puede realizar siendo otro, y esto es una realidad fundamental de muchos personajes del universo artliano. La escena del velorio muestra el mundo imaginario de Silvio, todo lo que sucede en su interioridad. Esto lleva a pensar que la pieza de Martín migra las acciones de un plano más bien realista a uno más bien expresionista. “La idea era despegar la obra del plano realista y hacerla más onírica y encendida”, explica el autor.

Mariano Falcón descuella en el rol de Astier. Marcelo Bucossi como Don Gaetano nos otorga otra brillante interpretación. Todos los personajes secundarios están en manos de excelentes actores que si bien muchos de ellos son jóvenes, muestran un oficio destacado.  Luciana Procaccini nos entrega un personaje tierno y que responde a la noción de feminidad de una época y por otra parte un personaje osado y desafiante, el de la francesa. El maestro Quique Sosa aporta un valioso ingrediente: la música en vivo. Julián Belleggia acompaña al músico con un trabajo elogiable donde se lo ve completamente transformado. El espacio es aprovechado con inteligencia y en toda su profundidad. Alfredo Martín se compromete a fondo con los trabajos que encara: La vida puerca es el resultado de una labor cuidada y consciente, donde cada elemento juega un rol, las distintas partes logran amalgamarse  y los pequeños cambios en la trama enriquecen esta adaptación que evidencia un excelente criterio por parte de Martín.

Para explorar la argentinidad, para saber más sobre las pequeñas historias que pueblan nuestra historia y que son imaginadas pero algunas no tanto, es necesario volver a Arlt. Bienvenida esta puesta para revisitar al genial escritor.

Ficha artístico-técnica

Autoría: Alfredo Martín (a partir de “El Juguete Rabioso”, de Roberto Arlt), Intérpretes: Mariano Falcón (Silvio Astier); Marcelo Bucossi (Don Gaetano); Daniel Goglino: (Ingeniero Vitri); Marcelo Rodríguez (Capitán Bossio/Gallego); Gustavo Reverdito (Dío Fetente/Teniente); Luciana Procaccini (Eleonora/Francesa); Julián Belleggia: (Enrique/Polito, el Pibe); Francisco Ramírez (El Rengo); Rosana López (Doña Carmen/Feriante); Angel Blanco (Lucio); Laura Canteros (Madre); Marcos Díaz (Joven / Don Marino y Feriante); Luciana Bava (Fanny /Mulata); Martín Portilla D’Arcangelo: (Borracho/Cabo/Mozo y Feriante) y Camila Truyol (Lila, la hermana) – Vestuario y Accesorios: Jessica Menendez; Escenografía: Marcelo Jaureguiberry y Fernando Díaz; Iluminación: Marcelo Jaureguiberry y Fernando Díaz; Fotografía: Gabriel Oscar Pérez; Video: Ignacio Verguilla; Música original y ejecución en vivo: Maestro Quique Sosa; Diseño Gráfico y Objetos: Gustavo Reverdito; Entrenamiento corporal: Armando Schettini; Asistencia de Dirección: Laura Canteros y Julián Novoa; Asesor Artístico: Marcelo Bucossi; Dirección y Puesta en escena: Alfredo Martín

Funciones: sábados, 22.30 h / Sala Andamio 90, Paraná 660/ Entrada: $250