Crítica de “Tweed”, de César Domínguez: el difícil vínculo padre-hija

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El vínculo entre una hija y su padre se construye desde los primeros meses de nacimiento, y está atravesado por los mandatos sociales y por las características de cada familia; en él confluyen reproches, silencios, culpas, presencias y ausencias. En Tweed, de César Domínguez, un viejo sastre intenta recuperar la relación con su hija en su taller en un sótano del barrio de Once.

No es casual que Ruth, la protagonista femenina, descienda por una larga escalera para retomar una charla que siempre tuvo pendiente con su padre. El sótano se configura como una metáfora de esa búsqueda profunda que emprenden ambos. Los personajes ahondan en la propia vida y en la del otro para descubrir en qué momento se distanciaron y por qué. De todo esto surgirá una verdad dolorosa con la que los dos deberán ver qué hacen, y esa verdad los hace más humanamente imperfectos. Acá no se trata de una hija víctima de un padre que no la amó ni la ama, pero tampoco se trata de un padre que sufre por el abandono de su hija. Lo que hay son dos seres que, a la manera de Jean Paul Sartre, se plantean –consciente o inconscientemente– que “lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”.

El ambiente cerrado, además, postula una identificación del personaje con el espacio: la vida del padre transcurrió prácticamente en ese sótano dejando de lado a su propia esposa y a su hija, y es allí donde esta viene a enfrentarlo, a reprocharle su ausencia, aunque allí también terminará descubriendo que las cosas no son tan simples de interpretar.

Ya desde la dramaturgia, se nota un trabajo muy profundo con la psicología de los personajes y un deseo de mostrar la complejidad del alma humana, y esto se potencia con las excelentes actuaciones de Héctor Bidonde y Silvia Kauderer. Tweed emociona y conmueve porque todos siempre tenemos algo para pensar sobre nuestro padre y sobre la relación que tuvimos con él. Los diálogos entre ambos son una invitación a la reflexión, un intercambio entre dos seres que ahora, en su madurez, intentan saldar una cuenta pendiente, probablemente similar a la que más de uno deberíamos saldar.

Ficha artístico-técnica

Actúan: Héctor Bidonde, Silvia Kauderer; Diseño de iluminación: César Domínguez – Fernando Alegre; Fotografía: Andrea Spirito; Diseño dráfico: Ariel Panicali; Diseño de vestuario: César Domínguez; Escenografía: César Domínguez – Fernando Alegre; Operador de luces y sonido Carlos López; Diseño Lumínico-ambiental: César Domínguez y Carlos López; Música Original: Emilio Kauderer; Ayudante de escena: Luciano Lidueña; Producción ejecutiva: Alejandra García – Carlos Zárate; Puesta en escena y Dirección general: Fernando Alegre; Dramaturgia: César Domínguez

Funciones sábados 21 h – domingos 19 h; Paternal Teatro, Nicolás Repetto 1556; Entrada $250; Estudiantes y Jubilados $200; Entradas por Alternativa Teatral