Autóctona, clásica y tanguera: entrevista a María Laura Antonelli

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Antes de presentar su disco Argentígena en el teatro Al escenario de La Boca el viernes 31 de agosto, Antonelli repasa sus gustos musicales, sus motivaciones y aquello que la une a lo literario, lo mítico y lo poético.

¿Cuáles son tus influencias musicales más importantes? ¿Astor Piazzolla, Gerardo Gandini?

Creo que todo lo que escuché en mi vida, pero ero puedo tomar algunos compositores que me tocaron más por algunas músicas puntuales. Bach, Schumann, Ravel, Gobbi, Troilo, Piazzolla, Gardel, Discépolo, Berio, Stravinsky, Spinetta, Gismonti… Puede que también haya algo de Gerardo Gandini, pero de manera más insconsciente.

¿Este nuevo disco surgió a partir de alguna lectura particular o de leyendas?

Supongo que es el sedimento que va quedando de todo lo que uno fue leyendo y que fue significativo. Me gusta pensar en leyendas o en mitología que tal vez aún no fue creada acerca de Buenos Aires y en particular sobre el puerto. Creo que puede haber algo de Borges, de Bioy, pero también mucha música que yo tocaba, estudiaba y escuchaba convivía con lo que estaba leyendo, me gusta E. A. Poe y Dostoievski.

¿De dónde proviene la historia que inspira Argentígena y qué significa este término?

El título se debe a una mezcla de conceptos y es una palabra que inventé yo.  Una mezcla de argento, de indígena y de alienígena. El nacimiento del tango y su actual relación con nuestra cultura. Es como si hicieras un corte transversal y vieras los indígenas, la influencia de la colonia, la cultura europea, la relación con lo argento y el río de la Plata y lo extraño de la cultura europea para los nativos, el sentido de desarraigo, la consolidación joven de la identidad argentina frente a otras culturas influyentes y dominantes, como veríamos nosotros a un extraterrestre que es quizá como ve un tanguero muy tradicional a un músico contemporáneo.

Tu actual disco fusiona el tango con la música clásica y la contemporánea, ¿cómo ves esta fusión?

La música popular contemporánea todavía tiene una estética romántica, porque tal vez eso sea el nexo más directo con la cultura popular. Es decir que mucha música popular contemporánea no tiene los parámetros europeos de siglo XX donde las rupturas son mucho más significativas. Yo intento construir un puente entre todo lo que me conmovió y poder decirlo en la música que hago encontrando el equilibrio entre los lenguajes, lo cual me hace sentir que habité mundos diversos y creo que eso es la aparición de lo fantástico como ocurre con la poesía.

¿Cómo fue tu encuentro con la poesía de Coni Banús?

A Coni Banús la conocí en una clase de baile de tango. Enseguida nos intercambiamos nuestros trabajos artísticos y nos reunimos a hacer poesía recitada con piano en vivo. Ese ciclo duró todo un año y yo ahí ya me había enamorado de varios de sus poemas.

¿Cómo será tu participación en el ciclo Nuevo Baires Tango?

Mi participación es el viernes 31 de agosto a las 21. Me convocaron  para presentar el disco en ese marco, lo cuál es fantástico porque ellos se mueven mucho para todo lo que son nuevas expresiones de la música popular contemporánea rioplatense.

¿Cuál es el rol de la música electroacústica en este disco?

En realidad es una aproximación a ese mundo. Es jugar o experimentar con elementos que son un mundo diferente de posibilidades y en el que me gusta buscar texturas y transformaciones en tiempo real que con el piano mecánico no son posibles. Es algo de lo que me serví para recrear el universo onírico que se iba apareciendo.

¿Cómo pensaste la inclusión de los músicos invitados en este concierto?

Estoy muy contenta de que participen estos excelentes músicos. A Fede Linari (armónica) lo conozco de hace unos años de un encuentro de improvisadores y tocamos tangos clásicos en milongas, a Javi Kase (violín) lo conozco de dos giras a Córdoba, a Rodrigo Loos (contrabajo) también de la milonga y a Edgardo González (guitarra) porque es mi colaborador de la producción artística e integra 34 puñaladas. Todos son excelentes músicos y quería tocar una obra donde poder unir varios universos posibles, que es el caso de Las luces desde el río. También Julieta Laso va a poner su voz en un tema inédito del año pasado.

¿Me podés describir, resumidamente, cuál fue el camino te llevó a estas nuevas creaciones?

Empezó como las ganas de decir algo excedido de la interprestación dentro de la música, y luego noté que era algo en común con todos estos mundos en los que estuve ya sea tocando o como oyente de algunas expresiones. Siempre compuse en realidad. Y necesitaba plasmar las ideas en un disco. Hay fantasmas que flotan en las expresiones sonoras contemporáneas y algo que vivo yo como una necesidad del tango de abrir posibilidades tímbricas y texturales hacia otros lenguajes.

Muchas de estas composiciones pueden imaginarse como música para coreografías, ¿alguna vez las pensaste de este modo?

Puede ser. Me imagino bailarines coreografiando los temas del disco u otras músicas que no tienen estructura cuadrada, ni rítmica estable ni armonías tradicionales. Sin duda tendrían que animarse a una aproximación más abierta que la del baile tradicional, ser audaces, y creo que sería maravilloso que abran el juego incluyendo herramientas de la danza contemporánea en el lugar más social que es la milonga.