Crítica de “Hogar dulce Hogar”, en Muntref Caseros

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De las 58 exposiciones que Muntref lleva realizadas en esta sede de Caseros, el Museo reúne en esta oportunidad a 20 artistas de arte contemporáneo en una muestra, como dice la curaduría, para “todo tipo de público”, sin embargo mucha gente pasa por delante de la Sala de Exposiciones sin advertirla.

Quizás, el título, Hogar dulce Hogar, carezca del significado que tiene en el inglés original, Home sweet home, puesto que la carga afectiva de home, en inglés, es mas fuerte que hogar en castellano. Su equivalente más exacto sería “…En casa”. Y de eso se trata.

Accedemos a la sala para encontrarnos con objetos creados y recreados en la frontera interior de lo que entendemos por “casa” y como si entráramos a la casa de otrx, sentimos un cierto extrañamiento, aunque esos contenidos sean como los de nuestra propia casa.

En esta muestra de arte contemporáneo con elementos del pop y del dadaísmo hay un fuerte tinte lúdico con el cual los artistas juegan ese extrañamiento hasta la fascinación.

Como en las casas encantadas, embrujadas, de muñecas o juegos de construcción de la niñez,  las obras exhibidas tienen en su mayoría aspectos bizarros que nos ponen a prueba. Objetos que son pero no son, formas reconocibles que dialogan con una pieza faltante o carente de lógica como las alacenas de Marcela Sinclair o el reloj de sombras a la vez efímero y fijo de Jorge Macchi.

También encontramos obra que refiere a las  “casas” de la astrología, las que nos hablan de contenidos, tendencias que habitan en nosotrxs mismxs, la idea de cuerpo-casa que contiene y da soporte a nuestro yo, da cuenta de que al igual que una casa, nosotrxs también albergamos contenidos tangibles como intangibles.

La obra “El tocador” de Nicola Constantino,  nos espeja y nos habla de vanidades o ansiedades, tal vez. O los espejos de vidrio cortado y pintado de Luis Rodriguez, que nos devuelven nuestra imagen en modos inquietantes.

La obra de Diana Shuffer, “Donde las cartas se unen” una cama poblada de hojas manuscritas que  despliegan sentimientos y emociones escritos por  los visitantes a la muestra.

Chachio y Gianone aportan cerámicas, ekekos y calendarios bordados en un cuidado y elaborado rescate de técnicas hogareñas tradicionales.

Recorrer la muestra es visitar una casa sensible, extraña y sorprendente.  Para que el visitante la mire,  participe y se extrañe… o simplemente se emocione.

Curada por Florencia Battiti y Fernando Farina, Home sweet home permanecerá abierta hasta el 26 de agosto. Resulta difícil encontrar los carteles que identifican las obras, pero así son las casas.


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