El Deseo: resistir desde la cultura

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El Deseo es un espacio cultural dirigido por Fabián Caero y Alejandra Martínez. Nació en el 2012 y se reinaugura para esta segunda mitad del 2018, siempre con el objetivo de que el arte sea vivido como juego, creación y experimentación.

En Leedor conversamos con Fabián, Alejandra y Mara Teit, programadora de la sala, para abordar, entre otros temas, el de la resistencia cultural en tiempos de crisis.

El Deseo nace en el 2012, ¿qué cambió desde entonces pensando en esta reinauguración?

Fabián: Aprendimos a cambiar muchas cosas, a entender en base a errores cómo nos vinculamos con la sala, cómo trabajar de manera cooperativa; a dejar de hacer las cosas dos veces, porque ante nuestra inexperiencia hemos hecho las cosas dos veces, electricidad, pintura, cambio de telones, y también aprendimos mucho a entender que lo único que suma es hacer obras con gente que suma, y que las otras obras que se hacen se hagan con gente que tenga esa manera amorosa de estar en el espacio.

Alejandra: Fue cambiando la gente que viene, conoce, se queda; cambiamos algunos lugares, hicimos un rincón para guardar escenografía, hicimos una terracita, cambiamos el piso del escenario. Hay mucho más movimiento de obras, y la sala tiene más horas alquiladas para ensayos, pero la esencia y la energía es la misma.

Mara: En lo práctico, aprendés a establecer dinámicas y modos de trabajo de manera expeditiva. Comprendés los hiatos burocráticos, las mañas. Organizar una sala es organizar el desarrollo de tu cotidiano de otra forma. Tratás todo el tiempo con personas, y creo que hemos aprendido que, más allá de los proyectos, el valor de los grupos está en su buena disposición y en ver que traten al espacio como si fuese de ellos para seguir sumando alrededor de uno caras amigas.

Se habla mucho de la resistencia cultural. En este sentido, ¿cuál es el papel de estos pequeños espacios como el de ustedes?

Fabián: En realidad, la resistencia cultural se da en tanto y en cuanto uno pueda ser libre de hacer lo que a uno le guste, de la manera más pura y libre que se pueda; entender que resistimos, que insistimos, que somos felices haciendo lo que queremos hacer y con quien queremos hacerlo. El papel es ese, aportar desde la libertad creativa para que todo el mundo que entre al deseo se sienta libre y cómodo para expresarse.

Alejandra: Nosotros tratamos que las obras que se hacen en la sala puedan resistir los malos tiempos de poca gente, sobre todo en estos últimos dos años que la gente muchas veces no tiene para pagar una entrada de teatro. Entonces ayudamos a que las obras se sostengan en caso de que no tengan mucha público.

Mara: Se habla mucho y lo que hay que hacer es justamente seguir haciendo, mantenernos activos. Si uno desde su espacio, desde su proyecto, es genuino y trabaja con principios profundos y sinceros, es inevitable que eso se transmita.

¿Cómo evalúan el panorama cultural en Buenos Aires?

Fabián: El panorama cultural es el de siempre, agravado por las distintas crisis económicas. Eso hace que vaya más o menos gente al teatro, pero la sensación es que la cultura no importa, no está como materia en los colegios; y si lo está, es tomada a veces, según las escuelas o los docentes maravillosos, como la hora libre. No se le da importancia; es por eso que para pedir algún subsidio es un laberinto burocrático que no asegura incluso que el subsidio se nos dé. También existe la sensación que, tanto para los festivales que hay en el país o en el exterior, sólo unos pocos son los tomados en cuenta. Y es muy difícil llegar a esas instancias.

Alejandra: El panorama dado a la poca política cultural que tiene este gobierno lo veo mal. Los teatros independientes cierran. Nosotros nos sostenemos gracias a que no vivimos solo del teatro, si no, no podríamos, no se puede sostener, los impuestos y los servicios son elevados, y el público no alcanza.

Mara: Estamos en una ciudad plagada de espacios y eventos culturales, pero no hay difusión, no hay alcance. Por parte del Estado es pura desidia. Todo queda en la nebulosa idea de que es una ciudad cultural por excelencia, pero los proyectos siempre parten de las ganas de un grupo de ponerse en acción, y a veces eso hace que sea endogámico. A la sala se acercan personas del barrio que nunca han ido al teatro y comienzan a entrar en contacto con lo cultural asistiendo a alguna obra. Nuestra responsabilidad es dar lo mejor de nosotros para que eso estimule la voluntad de seguir vinculándose con eventos culturales.

Cultura y mercado parecen conceptos en continua confrontación, ¿cómo se hace para reunirlos en un proyecto como es El Deseo?

Fabián: Se reúnen, porque lo que nos interesa es que en primer lugar nuestros alumnos se preocupen por crear, por ser cada vez más artistas. Es lógico que esto también tiene un costo, pero tratamos que nadie se quede afuera de los talleres, y lo que tratamos también es que solo estén en El Deseo como mucho por tres años, porque para nosotros en el arte está bueno estar en un espacio como el nuestro, pero también está muy bien para crecer como artista ir a otros espacios a aprender otras herramientas, y que sepan que siempre las puertas están abiertas y que pueden volver siempre, pero si estudiaron en otro lugar.

Con respecto a cómo reunirlos, el tema en nuestro caso es que tenemos otro trabajo, del cual podemos vivir, entonces el espacio no tiene que ser un comercio. Aclaro porque tenemos otro trabajo con el cual vivimos, eso nos da la libertad de poder manejarnos de otra manera con lo que es el mercado. Lo único y más importante que nos interesa es estar en un lugar que lo sientan como su casa tanto para estudiar como para ver o hacer obras, y ser tratados como nos tratan a nosotros.

Alejandra: Sí, se confrontan, por eso creo que no se puede vivir del teatro independiente en la ciudad de Buenos Aires. Hay muchos espectáculos, muy variados. De todos modos, nosotros hacemos teatro y clown que nos gusta y nos divierte, con la gente que nos gusta y vemos qué pasa. No podemos saber muchas veces qué necesita el mercado o qué es lo que abunda.

Mara: Nos confronta a nosotros mismos. Como decía Fabi, tenemos trabajos por fuera de la sala que nos permiten poner en el espacio mucho disfrute, ya que la obligación está en que se mantenga en pie y no en sacar un plus para vivir de él. La sala tiene gastos tremendos, pero también la intención es que no dejen de acercarse por un tema económico. Es un debate constante y que en épocas de crisis de profundiza mucho más. El Estado no da seguridad económica, sino que desestabiliza, por lo que procuramos que quienes lleguen a la sala puedan distenderse y nosotros absorber el estrés y la ansiedad.

¿Qué tienen pensado para esta reapertura para la segunda mitad del año?

Mara: La sala crece cada día más por el profundo trabajo del grupo de El Deseo, con Fabi y Ale a la cabeza, siempre estimulándonos y entusiasmándonos para seguir proyectando y sumando nuevas buenas. Abrimos la sala e invitamos a los elencos que se acerquen a ensayar, a traer sus obras y talleres, a que conozcan el espacio, y que lo banquen y lo quieran como todos nosotros. Entre obras amigas y elencos invitados, procuramos una segunda mitad del año con una cartelera llena de proyectos que nos da mucho orgullo compartir.

Alejandra: Además de las obras, seguimos con clases y cualquier otro grupo de gente que quiera hacer obras, las puertas están abiertas.

Fabián: Para esta segunda mitad del año, hay por suerte muchas obras entrañables que se estrenan junto con la que ya está en cartel.

Estamos todos los sábados a las 22.00, con la obra El lugar, de Carlos Gorostiza.

Los lunes a las 20.00, a partir del día 30 de julio, Trigo, de Roberto Capella

En septiembre, los sábados a las 19.30, se reestrena Río que va de Tato Cayón.

En agosto y septiembre se suman tres elencos que se acercaron a la sala: Los viernes 22:30, Nosotras nada más, de Georgina Villar; los domingos 19:30, Los cartoneros de la Diosa Caissa, y los domingos 17:30, Mascaritas, dirigido por Daniel Piedrabuena.

Seguimos también con las varietés de clown del deseo Va como piña, y con las clases de teatro, y teatro con técnica de clown a cargo de Alejandra Martínez y Fabián Caero.

El Deseo Espacio Cultural, Saavedra 569, Balvanera, tel.: 11 4941-4954

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Para material y proyectos cceldeseo@gmail.com