Cosas que pasan en Buenos Aires: la vanguardia de la Food Culture en la NYC de los 80.

0
0

 “El Internacional Tapas bar y Restaurant”  o la vanguardia de la Food Culture en la NYC de los 80. 

Pop up event de 3 días en el Faena.

Hasta que llegó “El Internacional” en 1984,  NY contaba solamente con dos tipos de restaurantes, los caros y formales, a los que iban celebridades, mujeres con joyas y hombres de saco y corbata… y los otros, los diners al paso del siempre trajinado ritmo de Manhattan.

Estudio 54 estaba decayendo y la famosa zona de Tri-be-ca (triangulo -debajo de –(below)– Canal St.) no existía aún como tal, era sólo el Bajo Manhattan y zona de artistas asentados en los lofts de los famosos edificios industriales del cercano Soho, lejos de la agobiante mainstream.

Allí decidieron encarar su proyecto conjunto de arte y comida, Montse Guillen chef de cocina y Antoni Miralda artista plástico multifacético, ambos españoles y catalanes, jóvenes y geniales.
Descubrieron un antiguo local sobre la avenida West Broadway que ostentaba el clásico cartel “for rent”, lo alquilaron para abrir el nuevo restaurante de una estética  deslumbrante y desenfadada, alto kitch y gran estilo que sorprendió no sólo por su talante divertido  y desafiante, también por la calidad de su comida a base de “tapas”.

image-2018-07-30 (8)

Las tapas como plato eran absolutamente desconocidas en NY y probablemente en todo EU. “Tapas Restaurant” en la pronunciación inglesa sonaba como  “topless restaurant”,  (top-less significa sin corpiño) confusión que sumaba gracia y atractivo a la propuesta de vanguardia, ¿se trataba de un restaurante o de una galería de arte?  Las tapas eran el arte de Montse y lo visual, el arte de Miralda.

Las fronteras entre comida y arte se fundían al igual que desaparecían las fronteras entre el público en bici, short  o zapatillas y el que vestía formalmente. La arquitectura del lugar proponía máscaras que irían alterando su aspecto. La vanguardia marcaba el advenimiento de nuevos modos de ser.

Warhol, Basquiat y Keith Haring compartían una mesa, Christo y Robert de Niro eran vecinos, iban siempre, la comida era excelente. Además de los personajes, estaban las puestas en escena, el arte, la comida, las ornamentaciones. Ceremonias, representaciones y verdaderos happenings como la convocatoria de gemelos (situación que se reprodujo el sábado 28 en el Faena).

Se corrió la voz de que un extraordinario lugar había abierto en el Bajo Manhattan. El restaurante era la vanguardia, el que llevaba la delantera, el ritmo y la dirección….Muchas veces, la gente solo se acercaba a mirar…entraban y salían, no se quedaban a comer. Habia 3 salones restaurantes, incluyendo la terraza. Se llego a atender a 800 comensales por noche y cada noche salían 6000 tapas y muchos porrones de vidrio a la manera de la bota de cuero para beber vino. Todo era novedad.
Los dueños del Estudio 54 ya desfalleciente, crearon Palladium,  en la misma cuadra del Internacional. Ir a comer para luego ir a bailar era una formula de éxito.

En un evento pop up de 3 días, viernes, sábado y domingo, el Faena Art Center nos trajo la experiencia de “El Internacional” de la mano de sus creadores Montse y Miralda, quienes alli presentes volvieron a ser anfitriones con la colaboración del premiado chef Paul Qui quien reformuló las famosas tapas y los tragos azules característicos del lugar, ofreciendo al público exquisiteces para degustar y consumir (a un precio muy  aceptable).

Mas que recrear una era, los responsables de la puesta, la ilustraron con la creación de un site specific y la escenográfica ambientación estilo monumental, del estudio Inchausti Parinelli, quienes  convocaron eficazmente aquella fantasía del desparpajo, propia de estos vanguardistas catalanes en la reproducción de la descomunal corona color turquesa de la Estatua de la Libertad, cuyos rayos a modo de brochette culinaria atravesaban bocados comestibles en colores pop y texturas culinarias. Formas y objetos de la food culture que dieron vida al proyecto muy a la manera de un Almodóvar que se venía adivinando en esta diáspora española.

El domingo, último día antes del cierre del evento, ambos artistas presentaron el libro que resume la vida del restaurante. En amable conversación con el público presente y como verdaderos anfitriones que son y han sabido ser, compartieron sus memorias de aquellos años.

La muestra cerró alrededor de las 17:30 hs con el arribo y performance de la Murga La Locura de Boedo, un grupo de hombres, mujeres y niñxs vestidos con colores turquesa, blanco y rojo que dieron la vuelta manzana al ritmo de los tambores para finalmente ingresar en el Faena Art Center y dar la nota de gran kitch y estilo que caracterizó al emblemático restaurante de los 80.

Montse y Miralda, siguieron las acciones de cerca, encendidos como lo habrán estado allá por los 80 al frente de la vanguardia neoyorkina.

image-2018-07-30 (2) image-2018-07-30 (4) image-2018-07-30 (5) image-2018-07-30 (6) image-2018-07-30 (7)