Dictadura y homosexualidad, entrevista a Alberto Romero

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Piaf, porque el amor lo quiso aborda uno de los temas que hasta hace no tanto tiempo era tabú: cómo fue la asumir la homosexualidad en medio de la dictadura, desde 1976 a 1983.

Alberto Romero, dramaturgo y uno de los protagonistas, habla de la investigación que llevó a cabo y de la función del teatro al tratar temas tan actuales como este que refiere a cuestiones de género.

¿Cómo nace esta relación entre Édith Piaf, la homosexualidad y nuestra dictadura?

La relación se da porque tres personajes de la obra comienzan con un show de transformismo en la última noche de carnaval 1977 en la Isla Tres Bocas. Quienes hacían este tipo de show imitaban a grandes íconos como ser Marilyn Monroe, Marlene Dietrich, Liza Minelli, Judy Garland, Mina y Edith Piaf entre otras. El protagonista de la obra que se llama Juan encarna a Edith Piaf en esos shows.

¿Qué investigación previa realizaste sobre el contexto cultural, político y social de la época?

La obra me llevaba a un tiempo histórico cercano, oscuro y real; leí investigaciones sobre el tema, miré videos sobre quiénes eran las personas que formaron el Frente de Liberación Homosexual y qué les pasaba a los hombres que se animaban a decir quiénes eran. Fue una época donde ser homosexual era sinónimo de invisible u olvidado.

¿Qué implica a nivel personal y a nivel artístico poder actuar en una obra propia?

Tiene un plus particular. Por un lado, es ver plasmado el trabajo final de esas ideas que uno pensó y escribió. Es terminar el texto dramático juntamente con los actores y el director. Y por otro lado, es el sabor dulce que lo que uno maquinó en su cabeza cobra vida. Por otro lado, como dramaturgo trato que el espectador se vaya pensando en lo que vio, que la obra sea tema de conversación posfunción. Y creo que con esta obra eso se logra.

Van por el tercer mes de Piaf, porque el amor lo quiso, ¿por qué pensás que el público se siente atraído por este espectáculo?

Estamos entrando al tercer mes de función de nuestra segunda temporada, la obra se estrenó el 2 de septiembre de 2017. El público acompaña por varios motivos. El primero es que es una historia bien contada, cuidada, que hace testigo al espectador. En segundo lugar, se cuenta una página de nuestra historia no contada que tiene que ver con la relación que hubo entre dictadura y homosexualidad, una etapa oscura muchas veces abordada desde el arte, pero la pieza muestra una arista oculta que la obra ayuda a develar con complicidad.

Como dramaturgo, ¿cuáles son los temas que más te convocan?

No hay temas específicos; me gusta que mi teatro invite al espectador a pensar, que muestre, como en este caso, un colectivo que no podía expresar qué sentía, a quién amaba, y si encima como el protagonista sentía un fuerte compromiso social, la cosa se complicaba. Hay personas que fueron adelantadas en su época y creo que Juan junto a sus compañeros lo fueron. El precio que debieron pagar por ser adelantados a veces fue costoso, humillante e incomprendido.

¿Qué opinás acerca del tratamiento de las cuestiones de género en el teatro contemporáneo?

Es un tema candente de nuestra sociedad. El teatro debe hablar de aquello que ciertos sectores sociales tratan de acallar. El teatro debe denunciar y dar voz a esas voces que son un pequeño colectivo para visibilizar su pedido ante una sociedad hipócrita, machista y patriarcal. El teatro debe seguir hablando de cuestiones de género.

Piaf, porque el amor lo quiso, sábados 23 h, Teatro Paraje Artesón, Palestina 919 – CABA