Chocolate por la noticia. Las mujeres también cuentan, Mariano Cossa

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“En general, cuando las mujeres aparecen en el espacio público los observadores se desconciertan; las ven en masa o en grupo, lo que por otra parte corresponde en general a su modo de intervención colectiva: ellas intervienen en tanto madres, amas de casa, guardianas de los víveres, etc.”. Michelle Perrot, Mi historia de las mujeres.

Chocolate por la noticia. Las mujeres también cuentan es una obra maravillosa que penetra con fuerza en el mundo infantil y también en el adulto. Inicialmente, se podría decir que apunta a desmontar ese arraigado clisé acerca de que la participación femenina en el período histórico conocido como la Revolución de Mayo sólo se limitó a la donación de joyas por parte de las mujeres patricias, y a los bordados y costuras de banderas y uniformes para los varones “heroicos” que nos liberarían del yugo opresor. Es por eso que esta obra dedicada al público infantil no sólo tiene una mirada reivindicativa sino que viene a reponer una parte de la historia que nunca se ha enseñado en las escuelas. En algún sentido es una pieza teatral que se planta para hacer justicia.

Si en algo coincidimos es en que las mujeres hubieran querido tener mayor presencia y protagonismo en la Historia. De lo contrario jamás hubieran tenido que recurrir a vestirse con ropa de varones para pelear en las guerras o asistir a la universidad. Chocolate por la noticia… recupera la reivindicación de aquella protofeminista francesa llamada Olympe de Gouges, que en 1971  escribía la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”. En esta obra declara: “La mujer tiene el derecho de ser llevada al cadalso y, del mismo modo, el derecho a subir a la tribuna…”. En esto consistía inexorablemente la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”. ¿Acaso las mujeres de la Revolución de Mayo no eran ciudadanas, no pertenecían al pueblo y tenían el mismo derecho que los hombres a opinar y a pelear por su libertad?

En esta pieza teatral no sólo aparece este discurso como demanda específica sino que hay un relevamiento histórico y narrativo de esta instancia política.

“Juana es una curiosa nena de ocho años que quiere saber cómo participaban las mujeres argentinas en los sucesos de la época de la Revolución de Mayo. Su memoriosa abuela será quien le haga revivir las historias poco conocidas –o descuidadamente olvidadas– de mujeres que, pese a las limitaciones que la sociedad les imponía, llevaron a cabo acciones heroicas y valientes en defensa de sus ideas y de un lugar igualitario en la lucha por la justicia y la libertad”.

Por esta razón, la obra se irá poblando de relatos verídicos interpretados en nuestro presente por Juana, una nena que junto a una abuela que custodia y honra la memoria de sus antepasadas y le enseña a reinterpretar a su nieta los hechos históricos y los más contemporáneos.

Con el mismo recurso reivindicativo que utiliza la escritora Liliana Cinetto en su novela Secretos en la Recova, la historia de Juana y su abuela sirven para dar lugar a un intercambio generacional de mujeres que piensan y sueñan una historia con un indiscutible protagonismo femenino.

En Secretos en la Recova aparece en un rol central Antonia, un personaje de ficción representado por una joven que trabajaba y colaboraba en el bar de su padre, un migrante italiano, en 1810. Antonia se interesaba tanto en aprender a leer y a escribir, algo poco habitual para las mujeres en esa época, como en los conceptos de libertad, igualdad e independencia, mientras intentaba, además, ayudar a un amigo en dificultades.

“Antonia servía las mesas.

–Sempre con un sorriso, figlia –le recomendaba a su hija.

Pero Antonia no siempre atendía con una sonrisa. Ni se callaba la boca. Si algo no le parecía bien, lo decía. Como aquella vez, durante las invasiones, cuando tuvo que darles de comer a los oficiales británicos que acababan de apoderarse de la ciudad. Con mala cara les sirvió. Pero peor cara puso al ver a los criollos y españoles sentarse, como si nada, a la misma mesa de los enemigos con los que un ratito antes nomás habían combatido. Ahí sí se puso furiosa.

–Hubieran avisado que no tenían intención de defender la ciudad con suficiente valor. De haber sabido que son unos cobardes e iban a rendirse, las mujeres habríamos rechazado a los ingleses a pedradas –les gritó”.

En Chocolate por la noticia se hace presente la historia “real” de Martina Céspedes. Ella fue una heroína que era propietaria de una pulpería y que durante las invasiones inglesas, junto a sus tres hijas, fue capaz de capturar a una decena de soldados invasores a quienes retuvo en el sótano de su propiedad.

Por lo tanto, la afirmación de Antonia no estaba tan lejos de la realidad. Como tampoco la inteligencia, estrategia y valentía de la protagonista de Secretos en la Recova estaba tan desvinculada de las historias de Pascuala Meneses o de la mismísima Juana Azurduy. “Soldada o soldadesa. Ni siquiera hay un nombre para definirla” dice uno de los sargentos que participaba en el ejército del General San Martín.  “No hay otro capitán más valiente que tú”, dice la canción.

Las mujeres estuvieron presentes en la historia y al mismo tiempo fueron poco reivindicadas. Si la historia la escriben los varones para los varones las mujeres van a aparecer en un lugar secundario. “Chocolate por la noticia”, entonces. Para que esto no ocurra los relatos tienen que ser narrados por mujeres y esto es lo precisamente lo que hacen Juana y su abuela.

En Chocolate por la noticia nos podemos adentrar en ese mundo, en ese lugar que la historia reciente está novedosamente explorando, donde se expresa el carácter individual y excepcional y al mismo tiempo el colectivo. Con una puesta que combina actuación (los roles femeninos están excelentemente interpretados), narración, títeres, objetos y teatros de sombras, y que da lugar a seguir pensando y repesando esos momentos vividos en este tiempo que es hoy. Es ideal para ver y disfrutar en familia, con esa posibilidad metafórica que nos da el teatro de hacer justicia, en este tiempo contemporáneo, que se exhibe con más potencia que nunca el lugar de nuestras luchas, sobre todo “ahora que que sí nos ven”.

Ficha artístico-técnica

Teatro de títeres, objetos y sombras

Actrices-Titiriteras: Sandra Antman, Ema Fernández Peyla, Mariel Lewitan

Texto y dirección: Mariano Cossa

Última función: Sábado 28 de julio a las 17.00 horas

La Nube (Jorge Newbery 3537)