Conversaciones con Esther Díaz

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Su formación incisiva, sus décadas de trabajo y múltiples publicaciones de libros, la consagraron como una de las figuras más notables del campo intelectual argentino. Hoy, tras su interpretación en la docuficción “Mujer nómade” (2018) de Martín Farina, escribe su próximo libro, que saldrá a fines de este año y con el cual promete un relato crudo sobre su vida, con detalles íntimos y saltos temporales.

Filósofa, feminista, mujer insaciable y punk de espíritu. Éstas son algunas de las tantas palabras que definitivamente caracterizan a Esther Díaz, quien nos abre las puertas de su casa para conversar sobre las problemáticas de la sociedad contemporánea.

Camila Stehling: En esta época mediática la sociedad demanda cierta exposición de lo privado en pos de pertenecer a determinados nichos. En este sentido, ¿la autoexposición podría ser un sistema de control?

Esther Díaz: Sí, tanto la autoexposición, o las tecnologías que usamos, como el poder central. Lo más llamativo de este control, cotidiano y absoluto, es que nosotros solos nos entregamos. Es decir, nosotros mismos adquirimos los elementos para que nos controlen, por ejemplo, un celular.

Por lo tanto, desde el punto de vista de la filosofía, decimos que se perdieron los límites entre lo público y lo privado. Como explica Deleuze, hemos pasado la cultura del panoptismo al control genérico, que es más amplio. Es decir, la sociedad disciplinaria a la que se refiere Foucault con el panoptismo, tiene que ver con una vigilancia encerrada, con espacios cerrados como los colegios y las prisiones, en cambio, con las nuevas tecnologías la posibilidad es cuasi infinita y pasa porque el poder así lo quiere. Sin embargo, la vigilancia se da de ambas partes.

CS: ¿Crees que esto último tiene que ver con la relación de poder entre el señor y el siervo de la que habla Hegel? Es decir, sin uno no existe el otro.

ED: Sí, me parece muy acertado, en cierto modo esto se sigue dando. Es impresionante cómo algunos filósofos siempre se preocupan por fundamentar ese régimen de control y dominio. De hecho, en estos momentos, estoy releyendo temas de Aristóteles, en los cuales plantea que se nace señor y siervo por naturaleza, una idea que no se puede creer que después de tantos años siga vigente.

CS: Con respecto a la primera pregunta, la autoexposición inevitablemente afecta a determinadas prácticas sociales o industrias, ¿no? 

ED: Sí, justamente la autoexposición ha hecho temblar algo tan milenario como la pornografía, por ejemplo. Uno de los objetivos de la industria pornográfica es la mercantilización del sexo, pero con el surgimiento de prácticas relacionadas con el deseo de mostrarse, tal como tener relaciones sexuales frente a cámara para luego subirlo a internet, se debilita la industria.

CS: Si relacionamos estos dos fenómenos, la exposición explícita como medio para comercializar el deseo (la pornografía) y el boom mediático, ¿vivimos de alguna manera en una cultura pornográfica que consume determinado objeto, no por su utilidad, sino más bien por un deseo de apropiación?

ED: Por supuesto, hay un vacío de contenido. Esto tiene que ver con el mercado que explota el deseo, creando “necesidades” que no son tales, al igual que las etapas etarias. Por ejemplo, la niñez, como la conocemos hoy en día, no existió hasta la modernidad, ésta se inventó por el mercado para poder vender más. En este sentido, la sociedad se va parcializando en función del mercado, lo cual individualiza, pero a la vez masifica.

CS: ¿Qué surge a partir de este fenómeno que da la sensación de estar conectado pero a la vez distanciado?

ED: Desde mi punto de vista, la sensación de estar incompleto. Por ejemplo, buscamos respuestas inmediatas hasta cuando mandamos un whatsapp y, aun así, esta respuesta inmediata tampoco nos conforma.

Cuando me convocaron para hacer una serie de investigaciones sobre jóvenes, observé una gran contradicción con respecto a este tema. Según las afirmaciones de estos, reunirse con amigos era lo que más disfrutaban, sin embargo, en estos momentos no dejaban de estar conectados a las aplicaciones del celular. Pero no pasa solo en los jóvenes, también en los adultos. Esto muestra una insatisfacción, lo que me lleva a reflexionar sobre cómo se está con otros, si se está con el cuerpo o mediatizados y en mi opinión la piel pasó a un segundo plano, hoy es más bien una cuestión de imagen.

CS: ¿Entonces dónde queda el cuerpo? ¿Se pierde?

ED: No, el cuerpo no se pierde y lamentablemente está muy presente en cuanto a la discriminación de los cuerpos no normalizados. De hecho, estoy leyendo a Luz Moreno, que milita contra la gordofobia, y es desgarrador cómo esta chica es invisibilizada por el deseo. Es decir, la mirada del otro te discrimina, ya sea por el color de piel, por no tener un cuerpo normalizado o por la edad. Por eso los cuerpos concretos, de carne y hueso, están más presentes.

CS: Es imposible no ver una cuestión de género en estos casos.

ED: Sí y quiero aclarar que cuando se habla en contra del machismo, no se está haciendo referencia al hombre cisgénero, sino a una lacra social que atraviesa a todos los géneros. Además, hay que tener en cuenta que ante la pérdida de poder, surge la represión y esto es lo que está pasando con el patriarcado. Sin ir más lejos, lo vemos en las agresiones que están sufriendo las personas que van con los pañuelos verdes de la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

CS: ¿Por qué crees que hay tanta impunidad ante estas agresiones?

ED: Cuando el poder central es permisivo, la gente es más permisiva y cuando el poder central es represivo, como lamentablemente lo está en este momento, la gente es más represiva. Sin embargo, no siempre es consecuente, por ejemplo, las personas que hoy niegan el genocidio. Éstas pensaron lo mismo durante todos estos años de democracia plena, pero ahora que esta última no es tan plena, sumado a que hemos perdido derechos como ciudadanos, aparecen todas estas reacciones. Entonces, aunque el poder central no actúe directamente, habilita a que esto pase.

CS: ¿Qué opinás sobre el rol de los medios en todo esto?

ED: Están aliados a este gobierno neoliberalista, de modo tal que los medios hegemónicos no comunican nada sobre temas candentes, como sería el caso de los aportantes falsos de Cambiemos. Sin embargo, en las redes sociales se difunden estas noticias, pero no tienen la misma llegada que un medio como TN. Por lo tanto, se hace evidente que el problema es la falta de pluralidad de opiniones en el periodismo actual y paso a citar a Spinoza “¿Por qué será que los pueblos luchan por su esclavitud como si fuera por su libertad?”, hoy podemos decir que una de las causas es porque ven TN todo el día.

CS: ¿Qué pasa con el pensamiento crítico? ¿Cómo se ve afectado?

ED: En épocas tan livianas como la nuestra, es mucho más fácil identificarse con el contenido frívolo que con el intelectual. El culto que antes se rendía a un escritor, entre otros, hoy se lo hacen a estrellas del rock o a deportistas. Esto es fomentado por el poder central y es totalmente paradigmático, al igual que el caso de las figuras de los billetes. Cambiar los padres de la patria por animales, da la pauta de lo que está pasando en general. Es decir, no buscan que nos identificamos con alguien que creó una patria, sino con la naturaleza, como una de las características del New Age creado por el neoliberalismo, y con los animales, los cuales no tienen el poder de la palabra ni el del pensamiento crítico.

Vimos Mujer Nòmade en el BAFICI, mirà lo que escribiò Ezequiel Obregòn

 

FOTOS DE UNA CONVERSACIÓN

Fotos de Melina Sottoriva

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