#Netflix: Camarón. Flamenco y Revolución

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Una joya asoma en Netflix por estos días. Luego de pasar por el Festival de Málaga y de estrenarse en junio pasado en los cines de España, el documental Camarón: Flamenco y Revolución de Alexis Morante tiene la virtud de homenajear y de dar a conocer a uno de los personajes más queridos y respetados de la escena de la musica popular española

Con una historia fascinante, el flamenco se asocia a los gitanos, pero también al pasado moro del sur de la península y todos sus mestizajes. Tan complejo es este arte y sus derivados históricos, sus referencias sociales y antropológicas que una ciencia se dedica a su  estudio: la flamencología.

Dentro de esta historia, la figura de José Monje Cruz, un cantaor nacido en la isla de San Fernando, cerca de Cádiz, apodado de pequeño Camarón de la Isla, es fundamental. Algo así como un puente entre el conservadurismo del flamenco franquista y la renovación de esta música a la vera de los cambios politicos y sociales a la muerte del Dictador y la nueva musica de los 80.

Todo esto recorre el documental de Morante a través de una voz con un cuerpo y un aire especial, la de Juan Diego, recitando casi la vida y obra de Camarón.

Imágenes de archivo de su funeral, pájaros y caballos, un dron que ubica geográficamente la isla de San Fernando y un noticiero con la visita de Franco a sus astilleros. La voz de Diego es fuerte, áspera, andaluza: ya instala esa división entre dos islas en una sola: la de los marinos y la de los pobres “donde siempre había un ojo en una ventana para cuidar a los chiquillos de los demás”. Las diferencias sociales se explicitaban aun mas en el colegio de los Padres Carmelitas donde en el mismo edificios los niños “de pago” estaban arriba y los pobres, tomaban sus clases en el sótano.

Este cuento que nos narra esa voz over resulta ser uno de los hilos vertebrales del documental de Morante, basado en los archivos familiares con la restauración de una decena de vhs que guardaba la viuda de Camarón. El otro hilo son las mismas canciones que funcionan sobre las imágenes, desde  el inicial “Que a mí me vio de nacer” sobre las fotografías del niño rubio uno de 8 hermanos. “Mi madre salió a buscarse la vida” dice el tema Fandangos ilustrando la muerte del padre. Canta Camarón. El exceso de manipulación digital de las fotografías de la primera época no hace desmedro sobre la información o lo hondo del relato. El viaje a Madrid en 1968, los primeros fracasos, la reunión majestuosa con Paco de Lucía, los primeros éxitos.

Entrevistas televisivas, registros de sus recitales en París y en Montreaux, material inédito de su madre, Morante trata a su material por momentos con espíritu de found footage, hay inventos atractivos como cuando en en Montreaux dice la voz que a Camaron le pincha el costado, en el video mientras canta “Yo soy gitano” la cámara, y la edición de Morante, busca el desconcierto. Disco por disco, canción por canción, el documental, del éxito a la penuria económica, de la droga a la muerte por cáncer.

En el centro la polémica por la modernización del flamenco y el rechazo de la vieja trova por esas canciones que incluyen instrumentos electricos y excluyen esos juegos hondos de la voz. Camarón es revolución estética y formal.

El film termina mostrando la famosa nota de puño y letra que Camarón de la isla esconde  en su lecho final: “Dense cuenta que estamo viviendo una vida mundiana que no merese la pena vivir. Porque es mui bonita la vida y tu ties que fortalecerte y tener clonpleta fes en Dios y en ustedes mismo. Con simpatía y cariño. De este que lla es libre. Camarón” [sic].

Después de Sevillanas, de Carlos Saura, el flamenco tiene su otro documental imperdible.