Strip + tease= 4 desvelos, Diana Theochadiris

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La curadora de este espectáculo de danza es la prestigiosa coreógrafa Diana Theochadiris y en el programa de mano reflexiona: el striptease es el arte de la demora, de la postergación.

El filósofo Roland Barthes se pregunta en el Placer del texto si el lugar más erótico de un cuerpo no es acaso allí donde la vestimenta se abre. El erotismo es la intermitencia de la piel, dice, que centella entre la ropa, entre dos bordes, el centello es lo que seduce, la puesta en escena de una aparición desaparición. Entonces, en el Teatro de la Rivera tuvimos el placer de cuatro stripteases o develamientos progresivos, en términos de Barthes, con interludios musicales de la pianista Carmen Baliero.

El primer desvelo se llama ECDISIS (del griego ekdyein, desvestirse, liberarse de la vestidura) de la coreógrafa Maricel Álvarez, interpretado por Ulrico Eguizábal Catena que, con un imponente vestido de látex negro, plantea en su striptease la metamorfosis del cyborg. Se desprende de la ropa como si mutara. Se arranca la estructura externa que le contiene en un devenir animal que, aunque inverso al propuesto por Donna Haraway, también llama a la revisión de los conceptos de género.

El segundo striptease es Impuesto rosa, interpretado y dirigido por Florencia Vecino. El Impuesto Rosa es un tributo “oculto” que se paga por productos o servicios “orientados” a las mujeres respecto de sus equivalentes para los hombres. La danza pareciera referirse también a otros impuestos simbólicos perpetrados en las jerarquías de género.

Con El cisne salvaje, irrumpe la estética inconfundible de Pablo Rotemberg. En esta tercera performance, interpretada por Emilio Bidegain, una criatura mitológica que trasciende lo animal y lo humano resalta la mecanización de la sexualidad. Una revelación por momentos íntima, por momentos desmesurada donde el impulso jamás es frustrado por la imposibilidad de volar.

El espectáculo cierra con Burlesque una pequeña pieza de teatro musical que evoca la tradición glamorosa del burlesque dirigida por Carlos Trunsky e interpretada por Fanny Bianco y Mariela Anchipi. Trabajan los arquetipos típicos de este género y sus personajes tan cómodos en sus roles parecen decir lo que Itziar Ziga en su libro Devenir perra, (donde la autora reivindica la hiperfeminización y sexualización de la mujer como modo de resistencia feminista): “Siento que  nada malo me puede suceder con una boa de plumas alrededor del cuello, como si de una ristra de ajos antivampiros se tratara.”

El título de la obra es presentado como una cuenta matemática. Strip, que en inglés significa desnudarse, + tease, que en el mismo idioma significa tentar, provocar= Desvelar, que en castellano significa descubrir lo que estaba oculto pero además quitar el sueño, impedir dormir. No dormir también es el arte de una postergación. Dormir u observar el cuerpo completamente desnudo de quien se quita la ropa en una danza erótica, es la culminación del deseo, la muerte.

George Bataille habló en sus estudios sobre el erotismo de la idea de anticipación de la muerte, que se experimenta en los momentos más intensos de una experiencia sexual. Petit morte, en francés pequeña muerte para nombrar al orgasmo. Cuatro desvelos trabajan el suspenso que acrecientan la esperanza intensa, la expectativa por el cuerpo desnudo, por la muerte anunciada.

Cuatro ritos, deliciosas postergaciones de muertes pequeñas que no se devoran, ni se tragan sino que se mastican y se desmenuzan minuciosamente.

Ficha artística

Interludios musicales ?

Carmen Baliero

Bailarines en interludios

Nico Insfrán

Mario Medina

Agustina Biscayart Abram

Escenografía

Magalí Acha

Asistencia de escenografía

Vanessa Giraldo

Iluminación

Omar Possemato

Diseño sonoro:

Leonardo Leverone

Fabián López

Coordinación de producción

Natalia Uccello

Anita Co

Asistentes de escenario

Tamara Correa

Tamara Gutiérrez

Leonardo Méndez

Producción técnica

Mariano Fernández

Creación y dirección ?

Maricel Alvarez

Florencia Vecino

Pablo Rotemberg

Carlos Trunsky