“La curaduría hoy es hacerse preguntas sobre la contemporaneidad” Simon Njami

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Entrevista exclusiva para Leedor

Estoy por ingresar a la segunda jornada del 14° Encuentro Sur Global, el 29 de junio pasado, en la sede Hotel de Inmigrantes de MUNTREF. Era un día de sol y Simon Njami (escritor, ensayista, curador y crítico de arte camerunés, director artístico de la reciente edición 13 de la Bienal de Dakar), fumaba en la puerta cuando le pregunté si podía entrevistarlo. ¿Ahora, aqui? le dije, y me contestó ¿por qué no?.

Creo que a partir de allí experimenté el tiempo de otra manera, fueron apenas 20 minutos de conversación según indicó el grabador con que registré, pero la apertura de mundo me impide cuantificarlo de este modo.

Lo primero fue una aclaración, necesitaba acentuar que entendía que ninguna palabra era ajena a la infinidad de significados que abría y encerraba, y que por tanto, preguntarle incluso sobre el arte africano era de algún modo, un imposible.

Jimena Pautasso: ¿Cómo creés que desde la práctica curatorial es posible trabajar sobre la inclusión del arte africano en el arte contemporáneo?

Simon Njami: No trabajo por el arte africano, trabajo con algunos artistas africanos. Para mi la curaduría hoy es hacerse algunas preguntas concernientes a la contemporaneidad. Escribí un texto sobre contemporaneidad dividido en dos partes, dos caras, una sobre contemporaneidad colectiva, compartido con todas las personas con que vivo y la otra sobre contemporaneidad electiva, compartida con menos gente. Lo que intento hacer con la segunda parte es dialogar con quienes están preocupados por el mismo tema. Creo que lo que concierne a la contemporaneidad está localizado fuera de Europa. Siempre uso este ejemplo, si regreso a París en 100 años estaré perdido, si vuelvo a Buenos Aires en 100 años, estaré perdido. Para mí la contemporaneidad es el movimiento, contemporaneidad es lo que no sabemos, es una pregunta, sobre la que mañana tendremos una respuesta, y el día siguiente a mañana la respuesta cambiará y la pregunta también. Eso es para mi la contemporaneidad. Y no hay ninguna pregunta que el ser humano pueda hacer que no pueda ser hecha por otro ser humano y es por eso que no trabajo con africanidad sino con contemporaneidad. Mi preocupación es nunca poner a nadie en ningún tipo de cerco, como curador de arte contemporáneo. Lo que intento constantemente es revisar la pregunta sobre la geografía, dado que no existe. Hice dos ediciones de la Bienal de Dak´Art e invité gente de Brasil, de México, Suiza, etc., e incluso siendo una exposición internacional africana incluí americanos, franceses… Cuando trabajé en el pabellón africano en la Bienal de Venecia, invité gente como Miquel Barceló, Jean Michel Basquiat y frente a los cuestionamientos mi respuesta fue que se trataba de un pabellón africano, un sitio, lo cual no significa un lugar para africanos, sino un espacio para África. Creo que una exposición es una historia que escribo. Un día haciendo La Divina Comedia en América un joven me preguntó por qué elegía un poeta italiano de la edad media habiendo tantos artistas africanos, y le respondí, ¿por qué no? ¿Si es universal, por qué no puedo tomarlo? Estas son las cosas que me sorprenden, cómo la gente lidia con los preconceptos en el arte y me doy cuenta que se contradicen a sí mismos.

 

JP: No es un relativismo, es una posición.

SN: Absolutamente.

 

JP: Entonces cómo se trabaja desde la práctica curatorial con tanta posibilidad y tanta apertura siendo que uno se define a sí mismo y desde allí puede relacionarse con el resto, y por eso entiendo que la geografía de la que hablás se construye también, entonces, ¿cómo se trabaja esto desde la práctica curatorial?

SN: La primera cuestión es evitar la fascinación, detesto la pereza intelectual. Al ingresar a  un lugar con gente, nadie va a pensar que soy suizo sino que supondrán que vengo de algún lugar de África.  Entonces, empezando por ahí, la pregunta interesante es la que sigue a eso, no de dónde venís, sino hacia dónde vas, porque de dónde venís, es obvio. Incluso, siempre es más complejo, en cuanto pretendo ser un africano pero nací en Laussane y nunca viví en África, entonces yo elegí mi posición política cuando digo que soy africano y no solamente africano sino Bassa, de Camerún, pero no puedo decir que soy camerunés porque no hablo el idioma, no tengo sus prácticas. Entonces este es desde el pequeño punto por el que empiezo a trabajar y no desde lo global. Si mirás por un telescopio y ves el amplio espacio te sugiere una pequeña cosa, entonces tenés que mirar desde un pequeño punto en un determinado lugar para ver la complejidad, la magnitud.

 

JP: ¿Cómo ves la escena de Buenos Aires?

SN: Visité el Parque de la Memoria y en conversación con la curadora en jefe, comenzó a contarme cosas y yo asentía, y le dije ok, decime algo que no sepa. Porque siempre es extraño cuando la gente no se da cuenta que otras personas están interesadas en ellas y para mí la historia de Argentina es parte de lo que todos deberían saber y todos sabemos eso. La historia de Camerún es parte de lo que todos deberían saber, no necesito mostrar dónde queda en el mapa. Entonces, frente al relato de que lo que se hace aquí es desde el sur para mostrar al norte, creo que la cuestión es que mi interés nunca estuvo en mostrar lo que estaba haciendo. Este es el problema que identifico en la poscolonialidad porque la poscoloniadidad está más ocupada deconstruyendo el oeste en lugar de construir el resto del mundo y yo estoy interesado en construir el resto del mundo.

El filosofo alemán Ernst Bloch dice que la pregunta más importante es la pregunta sobre el nosotros. Y como sabrás, porque sos una chica inteligente, hay infinidad de maneras del nosotros, vos y yo acá, somos un nosotros, si voy allí, será otro nosotros. Entonces hay que lidiar con la incontable cantidad de usos posibles del nosotros sin quedar atrapado en una definición. Creo que el problema aquí es que la gente intenta definir Argentina, y es imposible. Argentina está compuesta por italianos, etc. Y creo que de lo que se trata en la contemporaneidad es de definir quién soy yo ahora y quizás todos hagan eso cuando estemos juntos y seamos capaces de definir qué es Argentina ahora y no al revés, comenzando por la definición global.


JP: No para mostrar sino para ser.

SN: Absolutamente, porque ese es el único modo en que se puede lidiar con el otro, cuando se empieza lidiando con uno mismo y luego podés lidiar con el otro. Si se parte, de nuevo, de una gran imagen y señalando un punto diciendo “nosotros somos esto”, digo, a la mierda, quién sos vos para decir eso. Tenés auto, chofer, educación universitaria que te lleva a decir “esto somos nosotros”. A mi no me importa decir que nunca trabajé con mis manos pero eso no impide que pretenda entender qué es trabajar con las manos, pero no voy a intentar embarcarme en ese nosotros. Incluso pudimos ser técnicamente enemigos, potencialmente enemigos, y no hablo de extraños sino de la clase trabajadora y los intelectuales, entonces la pregunta es cómo abrazar a tu potencial enemigo, cómo bailamos juntos, en qué términos y con qué reglas. Si empezamos por arreglar esos términos, podemos bailar, bailar es hacer un movimiento en el momento en el que el otro hace un movimiento que no necesariamente sabés cuál será pero de lo que se trata es de estar preparado para responder a ese movimiento. Si cada uno hace su baile, pueden ser los mejores bailarines del mundo pero nunca serán capaces de ser una buena pareja.

 

JP: Un poco como las artes marciales. Que el movimiento de uno depende de la respuesta del otro.

SN: Exacto, es un balanceo. El punto es que siempre tendemos a olvidar que cuando te miro, hay dos miradas. Te miro y tengo una opinión sobre vos, pero la gente suele olvidar que vos me mirás, y tenés una opinión también. Y eso es lo que importa, no abrazar esas opiniones pero sí saber que el otro tiene una opinión también y a partir de allí es que la discusión puede comenzar. Sócrates definía tres tipos de personas: con quienes se puede tener una conversación, con quienes estás totalmente de acuerdo, con quien estás totalmente en desacuerdo. Es precisamente en la relación en la que se puede tener una conversación porque con los otros sólo podes decir si si o no no .

 

JP: ¿Qué estás leyendo ahora?

SN: Estoy leyendo Something strange in me de Orhan Pamuk, y también, Les chants de Maldoror de Lautremont, Isidore Ducasse. Siempre leo dos o tres libros a la vez, una biografía, una novela, un ensayo. Y acabo de terminar, algo con lo que estoy fascinado con el tema, es una colección de textos de Jacques Ranciére: Fictions.

 

JP: ¿Y estás escribiendo?

SN: Sí, siempre. Siempre tengo un anotador y una lapicera acá en mi bolsillo. Y decidí escribir una novela, después de mucho tiempo, desde el 89.


JP: Qué bueno…

SN: Ya veremos…

 

Ilustra la nota: Lo que está leyendo Simon actualmente, escrito por él en el cuaderno de apuntes de la entrevistadora.