Federico Baeza: sobre el nuevo montaje en Fundación Klemm

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Federico Baeza es doctor en Historia y Teoría de las Artes por la UBA, curador especializado en arte contemporáneo y director de Extensión Universitaria en Crítica de Artes, UNA. En este encuentro conversamos sobre su rol como curador del nuevo montaje de la Fundación Klemm, donde se han puesto en valor obras de sumo interés dentro de la colección, dentro de la cual el surrealismo y el arte metafísico dialogan con el hiperrealismo, el pop, el kitsch y el arte conceptual. Baeza también nos contó de los encuentros performáticos que tiene planeados la fundación para la segunda mitad del año. La entrevista fue una ocasión para dialogar sobre la figura de Federico Klemm, la influencia de su programa El banquete telemático y la recepción de su obra, como también de los años noventa y las producciones artísticas de ese momento.

En el contexto actual, donde nos encontramos ante importantes debates en torno al feminismo, a las figuras queer, a las problemáticas de género, Klemm reaparece muy fuertemente como un emblema de todo aquello, enfatiza Baeza. Los artistas celebrity como Jeff Koons y Andy Warhol son centrales para comprender esta singular figura del arte argentino que aún hoy sigue dando que hablar.

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 ¿Cómo encaraste el proyecto de la nueva curaduría de la Fundación Klemm?

Hace un tiempo que de la Fundación me convocaron los gerentes, Valeria Fiterman y Fernando Ezpeleta, para presentar un proyecto con Guadalupe Chirotarrab. La idea era darle un nuevo aliento a un montaje de la colección, que ya tenía nueve años que no se había modificado, que el itinerario de muestras era más o menos siempre el mismo; y a partir de ahí con Guadalupe empezamos a trabajar en el proyecto.

La Fundación es un organismo ejecutivo, es la gerencia, pero a su vez cuando Klemm murió, legó la Fundación a la Academia Nacional de Bellas Artes; entonces nosotros le presentamos el proyecto a la gerencia, ellos lo presentaron a la Academia y la Academia lo aprobó.

El proyecto inicialmente surgió del plan -que nosotros respetamos siempre- que fue partir de los programas de Klemm, es decir de El banquete telemático, que si no me equivoco se emitió entre el ´94 y el 2002.  El banquete… fue una serie de programas que produjo Klemm con Charlie Espartaco que para nosotros era el discurso fundacional de la colección, porque de algún modo nos generaba ciertos ejes y también ya ciertas escénicas que partían del programa.

Nosotros nos inspiramos en armar la exhibición de esos núcleos, que están muy presentes en la colección, que tienen que ver con la figura mediática de Klemm, con su unión entre arte y vida en línea con su performática como personaje público y sus principales obsesiones. Klemm fue uno de los primeros en trabajar sobre fotografía, entonces nosotros recuperamos parte de ese guión fotográfico de las primeras piezas que adquirió de Cindy Sherman, de Mapplethorpe, de Nan Goldin; por otro lado la impronta pop de Klemm y entonces -ahí por ejemplo- recuperamos el Portfolio Pop ,una serie de serigrafías.

¿Lo de Warhol y lo de Lichtenstein?

Sí, pero también de otros artistas pop menos conocidos. Entonces el proyecto era basarse en el programa y la idea de que el montaje iba a ser una sucesión de escenarios, de ambientaciones discontinuas. Como la arquitectura de la Fundación, tiene cierto efecto caótico de conexiones, de espacios con diferentes niveles, diferentes alturas, etc., nosotros en vez de ir contra esa configuración arquitectónica lo que quisimos hacer fue aprovecharla; aprovechar lo accidentado del espacio para generar una serie de ambientaciones, de escenografías que tengan cortes . Ese fue el proyecto y a partir del proyecto fue que finalmente se aprobó y empezamos a trabajar.

Hubo obras que quedaron afuera …

Sí.

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¿Cuántas obras son, más o menos, en total las que hay?

El montaje que estaba antes tenía cien y nosotros creo que terminamos poniendo 105; pero por un lado hay más de 300 piezas de obras de Klemm y hay otras 200 piezas más de la colección…

¿Obras de autoría de Klemm decís?

Hay 300 de autoría de Klemm y de las 105 que nosotros montamos, además hay otras 100 más de distintos autores, desde Victorica, hasta Torres García, hasta Macció, la Nueva Figuración, la Transvanguardia  italiana… En fin, muchas obras. Por ejemplo hay núcleos importantes de la colección, como la trans-vanguardia italiana, obras de Francesco Clemente o de Sandro Chia que no las pusimos, o las paradigmáticas como Los rubios de Berni que estuvo en ese montaje durante diez años en una de las paredes principales que nosotros no la pusimos.

El anterior montaje tenía la idea cronológica de una especie de historia del arte y nosotros desarmamos y dislocamos todo eso en función a ejes de núcleos temáticos. Y ese fue el criterio para hacer el corte.

¿Todas las obras fueron adquiridas en vida de Klemm o algunas la Fundación compró más tarde?

Antes Rosita Klemm -que es la madre de Klemm- ya había coleccionado algunas obras de Spilimbergo, de Victorica… un conjunto igual muy pequeño de obras, entre ellas un retrato de Klemm que le hizo Mariette Lydis que ahora está en el montaje. Después todas las obras de la colección fueron adquiridas en un período muy corto, desde que muere su padre  -que parece  fue una figura bastante autoritaria y que lo controlaba. Desde la muerte del padre -más o menos en el ´92- Klemm empieza primero con la Galería y empieza a adquirir obras, por ejemplo la primera muestra de Mapplethorpe que se hizo en Argentina fue en Galería Klemm; después en el ´94 asume el rol de Fundación y ahí empiezan los programas de televisión… y todo esto es hasta la muerte de Klemm en el 2002. O sea entre el ´92 y el 2002 Klemm hace prácticamente todo lo que nosotros conocemos: su obra, su programa de televisión y su colección se hacen en diez años. Ya antes -en el ´97, si no me equivoco- empiezan los Premios Klemm. Los Premios Klemm primero empiezan como un premio de fotografía y después se abren a las otras disciplinas.

Después de que muere Klemm queda una dotación de recursos económicos para hacer los Premios Klemm todos los años, y los Premios Klemm dan un primer y un segundo premio de adquisición y una tercera mención, que la mención no es adquisición. O sea la colección después de la muerte de Klemm siguió adquiriendo obras a partir del mecanismo de los premios.

En el montaje inicial -por ejemplo- no había ningún Premio Klemm y nosotros sumamos obras de Elba Bairon, obras de Max Gómez Canle, obras de Adriana Minoliti…Eso da un conjunto, por ejemplo la primera sala es sobre Modernismo o sobre la transformación del estatuto de obra dada en el siglo XX, vía el minimalismo o vía el espacialismo de Fontana que fractura la superficie pictórica o vía la expansión del arte en la escena pública en las intervenciones de Christo. En esa sala que es sobre la expansión del estatuto obra y la Modernidad, ahí pusimos en diálogo obras de Lucio Dorr -que es otro Premio- que dialoga con la forma recortada de Lozza, u obras de Max Gómez Canle que de algún modo dialoga con la tradición concreta…

¿Cuál fue el criterio para reunir las obras?

Siempre intentamos que todas las salas tengan una variación cronológica; y hay algo también en el espíritu del montaje de generar algunas inclusiones o cercanías que tengan algo de caprichoso. Para nosotros en Klemm siempre está presente algo de la dimensión de lo arbitrario, de la inclinación, del capricho personal. Entonces tratamos que siempre hubiese algunas piecitas sueltas que no tengan una explicación clara, que funcionen en la ambientación.

¿Tienen planeado hacer visitas guiadas o algún tipo de actividad educativa?

Sí, nosotros en la segunda parte del año estamos pensando una serie de visitas, que en realidad van a ser visitas performáticas que van a incluir intervenciones de artistas contemporáneos. Nos pareció que para hacerle honor a la figura de Klemm la idea era no hacer mesas redondas o un estatuto más cristalizado, sino tratar de pensar acciones.

¿Y serían para escuelas o para público en general?

Para público en general. Van a estar Diego Bianchi, Marcelo Galindo, Pablo Katchadjian, Florencia Rodríguez Giles, Agustina Muñoz, Nancy Rojas y Mauro Guzmán…Hay personajes que vienen de la literatura, hay personajes que vienen del teatro, de las artes visuales. El plan es que sea multi disciplinario y que cada uno se vincule o con la colección, o con la figura de Klemm y que a partir de eso piense una pequeña intervención, una intervención de una hora. Entonces desde septiembre a octubre -esos dos meses- vamos a hacer cuatro eventos como para empezar a generar actividad.

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¿Cómo ves que es hoy la relación de la figura de Klemm con las nuevas generaciones? ¿Lo conocen, no lo conocen?

Para nosotros, para nuestra generación -para mí que tengo casi 40 años- fue súper formativo. Una de las primeras veces que yo escuché hablar de arte contemporáneo (a los doce años) fue con Klemm. Yo iba a la escuela secundaria cerca de la Fundación e iba a visitarla y fue la primera vez que vi un Magritte en vivo, o vi una obra de Andy Warhol… que había antes inclusive que en el Museo de Bellas Artes, en la Fundación. Y además la expectativa de verlo a Klemm que era una figura muy llamativa desde su ropa, desde su discurso, desde su escénica. Entonces para los que tenemos esta edad, y para los que tienen un poco más o un poco menos, es una figura súper presente en el itinerario.

Resulta que ahora las nuevas generaciones -es decir chicos y chicas de 20 años- lo están empezando a descubrir a Klemm: se están encontrando -primero- con un tesoro en la ciudad que es la colección y -segundo- con un personaje que es sorprendente. La otra vez -por ejemplo- hablando con Marcelo Galindo decía: “Nosotros en la tele veíamos o Cha cha cha o el programa de Klemm” y había algo de eso también. Y ahora a partir de la difusión de los programas en YouTube, a partir de la circulación en las redes, lo empiezan a descubrir.

Hace poco yo di un curso en Tucumán y había un chico de 19 años que no conocía a Klemm, cuando vio la figura de Klemm le resultó impactante. También hoy que hay tantos debates en torno al feminismo, a las figuras queer, a las problemáticas de género… Klemm también reaparece muy fuertemente como un emblema de todas esas cosas.

Entonces esa para mí es la actualidad que Klemm tiene. En su época fue también una figura muy vinculada con el neoliberalismo, era amigo de Amalita Fortabat, de Susana Giménez, de Moria Casán… y también había una ola de internacionalismo en los años ´90. Es decir hay toda una serie de situaciones que para mí explican muy bien la cultura porteña de los años ´90, pero que hoy las nuevas generaciones lo empiezan a ver en otra clave.

Creo que hay muchos que no lo conocen, digo gente de 20 años, pero que está empezando a aparecer algo en lo que llama la atención ese personaje y que lo están empezando como a redescubrir. Este nuevo montaje es el intento de que otras generaciones lo empiecen a descubrir y legar, como nuestra generación tuvo esa figura, bueno a ver qué podemos hacer nosotros ahora para legarle a las siguientes generaciones ese mundo.

Hay obras únicas que no se encuentran en otras colecciones argentinas.

En exposiciones públicas hay un solo LeWitt en el MALBA por ejemplo, pero de minimalismo no hay muchas piezas; el Museo Nacional por ejemplo no tiene ningún Warhol… hay muchas piezas que sólo están expuestas y disponibles al público en la Fundación Klemm. De Yves Klein tampoco hay ninguna, Magritte hay en el Museo de Bellas Artes pero en Klemm hay tres Magritte; Beuys no hay ninguno en exhibición pública; John De Andrea tampoco; Jeff Koons tampoco… y otras piezas muy interesantes.

Hay muchas piezas que para mí valen la pena igual aunque sean seriadas, como por ejemplo la pieza del carrusel de acero inoxidable -que es una pieza del año ´86- que fue una de las primeras obras en las que después Koons trabajó mucho en el cambio de escala objetos pequeños suntuosos y convertirlos en objetos grandes… y hoy en día hay un montón.

MALBA adquirió Ballerina que es básicamente algo muy parecido a esa mecánica, pero la primera colección que incorporó un Koons en los años ´90 de esa serie es la de Klemm. Sí, hay un montón de cosas que están ahí sólo disponibles.

¿Y la obra de él cómo es valorada o apreciada en la actualidad? ¿Cómo se la cataloga o cómo se define la obra propia de Klemm?

Primero hay un punto, para nosotros : la obra de Klemm era todo. Para nosotros la obra no sólo eran los fotomontajes pintados de Klemm sino también eran sus programas de televisión, también era su performática, también eran sus fotos de sus fiestas; hay un archivo de Klemm que todavía está pendiente de catalogación en el que se está trabajando que muestra toda la sociabilidad de Klemm, y uno ve -por ejemplo- un Armani como centro de mesa de una gran comida, o tigres albinos enjaulados en una fiesta con strippers… Hay todo un mundo que para mí es una obra completa y tiene su fundamento porque en Klemm -como gran aficionado a Wagner, a la ópera- la idea de obra de arte total era central. Klemm tuvo dos momentos fuertes, en los años ´60 en los que empezó a participar de happenings con Masotta, en torno al Di Tella, etc. y después en los ´90 cuando regresa.

Y para mí la idea de obra de arte total era fundamental en Klemm, él también diseñó mobiliarios, diseñaba su casa… es decir para mí todo eso compone la obra de Klemm, no sólo la pintura. Hoy en día está empezando a aparecer una valoración diferente de su trabajo pero en un sentido integral, es decir no sólo su obra pictórica sino todo el ecosistema en torno a Klemm pensado como una misma obra.

¿Qué sería? ¿Sería una obra pop, una obra kitsch?

Todo eso mezclado. Klemm hablaba de simulacro, hablaba de espectáculo, hablaba de pop, hablaba del kitsch -el kitsch era central- había todo un conjunto de teorías muy vinculadas también a Charlie Espartaco, que eran los fundamentos de la obra de Klemm. En la colección se ven todas las improntas de su trabajo, por ejemplo las figuras del cuerpo desnudo, los motivos clásicos, el kitsch, la fotografía, la figuración, el lirismo, las cosas oníricas… todo eso que forma parte de la obra de Klemm está presente en la colección.

Para mí es eso, es una figura que es como una expansión de la idea de la obra de Klemm pensada en esta situación del vínculo entre arte y vida, que para Klemm era fundamental también; él tomaba de la neo vanguardia de los años ´60 esta idea de que todo cuerpo podía ser un cuerpo de obra y para mí la reconsideración más justa sobre su trabajo es pensarlo en esa integralidad.

¿Klemm tenía alguna obra que era favorita de él o algún fetiche?

Tenía muchos fetiches. Primero tenía artistas argentinos con los que trabajaba seguido y con los que se había formado, por ejemplo con Mildred Burton aprendió a pintar e hicieron muchas cosas juntos: performance, pinturas, decoraciones de techos… un montón de cosas. Con Edgardo Giménez también tenía mucho lazo para diseñar muebles, obras, etc., hay una instalación -por ejemplo- de Edgardo Giménez que es El laberinto en Klemm que para mí fue otra pieza imprescindible para volver a montar. Y de los argentinos esos eran para mí en un punto sus compañeros.

Después Klemm tenía debilidad por un montón de piezas: Jeff Koons y Andy Warhol. Él se representaba en esas figuras muy claramente, es decir en esos artistas celebrity, en esos artistas figuras públicas; eso era como para mí central en Klemm.

Y después a Klemm le encantaba ese clima onírico de la pintura metafísica de De Chirico, del surrealismo de Magritte, de Chagall, es decir esas eran cosas centrales. Y otra cuestión que para Klemm era central era la fotografía: Robert Mapplethorpe, Cindy Sherman, Nan Goldin… Klemm fue uno de los primeros en coleccionar fotografía contemporánea en Argentina y tenía un vínculo muy fuerte que se ve en su obra también. Para mí esas eran las obras que más le gustaban. Esto obviamente es una hipótesis, no hay tanto registro o tanto diario para saberlo; pero por su programa, por lo que él contaba, por la organización de la colección para mí esos eran los núcleos: metafísica, surrealismo, fotografía y pop eran sus pilares.

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