Corazón de titanio, Miguel Ángel Diani

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“En general en mis obras de teatro trabajo los vínculos humanos. Me importa explorar lo que le pasa a la gente, las relaciones madre/hijo, en las parejas, entre hermanos; y las madres son un peso importante en la vida de cualquier persona”, nos cuenta Miguel Ángel Diani, autor de Corazón de titanio, que precisamente indaga a fondo el vínculo enfermizo que se produce entre una madre y su hijo.

Cristina es autoritaria, desamorada, cruel y bastante cínica; Lorenzo es débil, temeroso y espera ese gesto materno que lo saque del encierro en el que vive hace tantos años. Los dos van a encontrarse en ese espacio opresivo que Eugenio Zanetti imaginó como un enorme laberinto, más allá de que –como nos explica Miguel Ángel– en el original la obra está planteada en un lugar al aire libre, sin definir cuál es. Lo que acá está en juego, entonces, es la oposición encierro/libertad, afuera/adentro, pero también yo/el otro. La vida de Lorenzo transcurre en un laberinto real pero también metafórico: no puede salir de esa institución donde está encerrado, bajo el cuidado de especialistas, pero carente de libertad. Y tampoco puede escapar de un laberinto más sutil, el que lo hace dependiente de ese otro que es la madre o de esos otros que lo fueron abandonando a lo largo de su vida. Cristina ingresa en el laberinto desde afuera, pero con su mirada desprovista de toda compasión –entendida en su etimología como ese “sentimiento de tristeza que se siente al ver padecer a otro”–, colabora para que su hijo no encuentre una escape posible para su situación.

En cuanto a su estilo, Miguel Ángel fusiona “el teatro del absurdo, con el teatro de la crueldad y la tragicomedia. Todo esto contribuyó a darle ese humor por momentos negro que tiene la obra”. En este sentido, es destacable también el trabajo de Alejandra Galdame que “paró a esos dos personajes en una línea justa: si se bandean para un lado, la obra se transforma en una tragedia infumable; y para el otro, los dos se van hacia la caricatura. Cuando Tito Cossa leyó el material, me comentó que era una obra difícil de dirigir, pero cuando la vio, destacó la dirección impecable”. Este pararse en el límite provoca que los espectadores podamos transitar con algo de humor ese clima tan denso que sobrevuela el escenario, pero que nos quedemos pensando cuando las luces se apagan. Cuando el humor queda atrás, permanece la dimensión humana de los personajes y el conflicto que se hace presente entre ellos.

También relacionado con ese estilo tan particular de Diani, no podemos dejar de mencionar la poesía que subyace en sus obras, en especial, la metáfora como portadora de significados que se ofrecen a la interpretación del que observa. “Cuando escribo teatro, yo no planifico demasiado adónde voy con el cuento. Planteo una situación que me nace de una idea o de algo que observé, y a partir de eso, aparecen imágenes que voy enlazando. Entonces va apareciendo mi poética que, en mi caso, pasa por el lado de la poesía, de las metáforas, pero no es algo que planifique de antemano. Después uno va ajustando cosas. Generalmente, hay un primer borrador que es ya el 70% de lo que va a ser la obra final, y después sobre ese primer borrador, uno va ajustando técnicamente las cosas para que cierren”. En esta oportunidad, no es casual la elección del titanio que juega alrededor de dos significados: por un lado, está relacionado con el padre en un primer nivel superficial, pero también con la madre, poseedora de ese “corazón de titanio”.

Sin dudas, hay más significados para desentrañar, y cada espectador será el encargado de hacerlo los domingos en ese espacio tan querido que es el Teatro del Pueblo.

Ficha artístico-técnica

Actores: Gabriel Nicola y Julia Azar; Autor: Miguel Ángel Diani; Dirección: Alejandra Galdame; Música: Luis Sticco; Escenografía: Eugenio Zanetti, asociados: Iván Salvioli y Cecilia Carini; Iluminación: Mario Bruno; Asistente de sonido: Mariana Fredes; Fotografías y Filmación: Lacio Splendiani; Diseño gráfico: Alejandra de Dios; Prensa: Alfredo Monserrat; Producción: Hermanos Warnes; Asistente de dirección: Andrean Jorge Tirinato

Domingos a las 20 h, en el Teatro del Pueblo, Av. Roque Sáenz Peña 943

Reservas: 4326-3606