Invitación de Boda

0
0

El film de Annemarie Jacir es, como tantos de los fims más interesantes de los últimos tiempos, una historia mínima que tiene resonancias tanto a nivel universal – las relaciones intergeneracionales entre padres e hijos – como a nivel local – las consecuencias de una Palestina desangrada desde hace siglos por luchas religiosas, étnicas, políticas.

Shadi (Saleh Bakri), un joven que reside en Italia, vuelve a su Nazareth natal para honrar su “wajib” – título original del film-, la obligación de impartir puerta a puerta las invitaciones para la boda de su hermana Amal (Maria Zreik) junto a su padre Abu Shadi (Mohammed Bakri). En una suerte de road movie, padre e hijo recorren la ciudad en auto y los espectadores vamos descubriendo a partir de fragmentos de diálogos tanto la historia familiar como del país, ya que son cosas inseparables.

A pesar de varios lugares comunes en los que el film queda atrapado, hay algunos elementos por demás interesantes. El hecho de que el personaje principal sea arquitecto en una de las ciudades más antiguas del mundo, y a la vez, más deterioradas, es algo que utiliza la directora de manera muy inteligente, poniendo la cámara como testigo de las múltiples miradas que se tienen sobre ese paisaje. Otra cuestión sobre la cual el espectador puede profundizar es la mención constante acerca de la muerte que sobrevuela todo el film: sin hablar abiertamente de los conflictos armados, hay una insistencia sobre este tópico desde la primer escena en la que el padre está escuchando las necrológicas por la radio, hasta la última escena en la que hablan de la muerte de un conocido. Pero quizás lo más importante del film es el tema universal de las distancias generacionales (en este caso materializadas en una distancia geográfica), y la aparente imposibilidad de ponerse padres e hijos en la piel del otro.

Con todo, es un film que podría ser completamente oscuro, y sin embargo, pese a la densidad de los temas abordados, encuentra momentos de risa, de complicidad, y de amor. Si bien muchos críticos fue precisamente esto lo que denostaron del film, me parece que hablar desde un lugar de luminosidad acerca de un territorio tan castigado a lo largo del tiempo, es una bocanada de aire fresco.