García Uriburu en el MNBA, mucho ruido y pocas nueces

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Meditaciones de una visitante

Me equivoqué de hora y llegué a las 19 hs cuando la presentación del homenaje a Nicolás García Uriburu, por su intervención en la Bienal de Venecia de 1968, comenzaba a las 20 hs. Fue mejor. Mientras esperaba en el hall de entrada aparecieron luces verdes que, como una suerte de luciérnagas, volaban sobre las cabezas y que, más tarde,  se convirtieron en líneas fluorescentes que dibujaban en el espacio y le daban un look bolichero al serio edificio. A los pocos minutos ví que se ubicaban un par de personas ante la puerta, Azul García Uriburu y Pablo Avelluto, esperando a alguien sin duda importante. A las 19,30 hs llegó Juliana Awada y, poco después, lo hizo Mirtha Legrand a quienes siguió un gran número de personas, seguramente conocidas, que llenaron la entrada.

Con todo el mundo de pie en el hall de planta baja la presentación  demoró unos pocos minutos. El director del Museo Andrés Duprat presentó  la coloración del Gran Canal de Venecia como una “acción muy genial”, anticipatoria de lo que luego se llamaría land art, “obra máxima, sublime”, un “llamado a la conciencia ecológica” destacando que se trataba de un momento en que no había esas consignas en una Europa muy revolucionada por la Primavera de Praga, el Mayo Francés y la guerra de Vietnam. Habló  Avelluto resaltando que la muestra no era solamente un homenaje histórico sino que se podía considerar aún hoy de vanguardia y que la coloración del Canal había sido totalmente inocua para el ecosistema. Y también dijo unas palabras  Azul García Uriburu en agradecimiento al Museo y en recuerdo de su padre.

Luego se pudo acceder a la muestra, curada por Mariana Marchesi con aportes de la Fundación García Uriburu y del Malba, que ocupa la antesala y una sala pequeña del primer piso. Allí hay algunos cuadros, serigrafías, frascos con aguas coloreadas, las fotos de las intervenciones a las que se denomina performances y un video en el que se ve la acción.

Pensando que el Gran Canal es una obra de arte por sí mismo me pareció más apropiado llamar intervención a tirar una sustancia fluorescente en él. Tengo que aclarar que no me emocionó enterarme de esta acción hace 50 años durante la dictadura de Onganía, cuando dejó de dictarse la materia Ecología en la carrera de Ciencias Biológicas de la UBA, ni tampoco ahora, pero creo que un valor que tuvo fue su espectacularidad y ésta se pierde de vista en una exhibición de obras colgadas en paredes, unos frascos y un video. Utilizar otros medios que hoy están a disposición hubiera sido muy importante para dar cuenta de lo realizado por el artista.

Me fui pensando en varias cosas. Por un lado, no creo que las personas que vean la muestra sin lxs invitadxs, sin buffet y sin vino, la encuentren muy llamativa; por otro, que si este aniversario hubiera sido dos años antes, con García Uriburu vivo, no se hubiera hecho de un modo tan familiar (también estaba presente Blanca Alvarez de Toledo, madre de Azul) dado que entonces enfrentaba un juicio de insania iniciado por su hija y sus hermanas para inhibirle la disposición de sus bienes que lo llevó a publicar, poco antes de morir muy amargado, una solicitada que, todavía hoy, eriza la piel; también, que se habla de esa intervención como inocua para los seres vivos cuando cualquier intervención en un ecosistema puede desequilibrarlo. Y, finalmente, en los diferentes verdes: aquel fluorescente llamando la atención sobre el cuidado de la naturaleza y este verde natural de la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito que llama al cuidado de la vida.