Un grillo en la esquina, subjetividad urbana en juego

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La desolación en las grandes ciudades es una realidad. El ensimismamiento, el ignorar al otro, la pobreza en las calles, los terrenos que se venden para construir torres, los edificios abandonados o en ruinas son parte del paisaje cotidiano en esta gran urbe de Buenos Aires. Las obras de Damián Crubellati, Pablo Zweig y Federico Porfiri retratan a la ciudad desde diferentes ángulos u ópticas.

Zweig toma fragmentos de lo urbano y los captura con  lápices de colores donde el acento no es tanto el detalle como presentar un boceto donde lo inacabado cobra una fuerte presencia y el trazo del lápiz es protagonista. Las texturas se imponen ante los ojos y las figuras se funden con el fondo en estas obras en las cuales no encontramos la presencia humana.

Crubellati adopta por momentos la perspectiva rebatida para resaltar la contundencia de ciertas escenas. La crítica social se asoma en cada cuadro donde prevalece una mirada que profundiza en las fallas y grietas de la sociedad. Sus personajes recorren una ciudad donde se sienten ajenos, donde no hay vínculos sino que se manifiesta la soledad de cada uno. Ellos transitan los no-lugares, son seres anónimos que recorren la ciudad sin poder arraigarse.

La obra de Porfiri tiene la impronta del ilustrador. Una fábrica o un cúmulo de personajes, una especie de caldera sonriente, chimeneas, fuegos, autos con caras, hombres fusionados con máquinas son parte de la cartografía que propone el artista. Con colores fuertes y cálidos, dibuja y sugiere una forma distinta de interpretar la ciudad. Si en Crubellati vemos una ciudad fría y plagada de seres anónimos, en Porfiri podemos apreciar la simpatía de personajes que parecen darnos la bienvenida e incluso las construcciones resultan amigables. La prolijidad de la geometría nos habla de un mundo ordenado donde cada forma tiene su lugar, donde se calcula la introducción de cada elemento que no es azaroso.

El nombre de la muestra proviene de un texto de Pedro Giunta. Estos tres artistas de estilos bien diferentes nos ofrecen visiones subjetivas donde ellos plasman su percepción de nuestro entorno. Sus búsquedas son interesantes y complementan sus miradas, poniendo el énfasis en distintos aspectos de la ciudad y con imágenes que el espectador podrá reconocer y otras que le causarán sorpresa. Un grillo en la ciudad puede pasar inadvertido, pero si escuchamos atentamente podemos percibir su sonido en medio del ruido cotidiano. El arte como espacio para la contemplación y también para la transformación emerge una vez más entre nosotros.

Crubelatti - 2016 - Espera - temple y óleo sobre tabla - 46 x 28 cm

Porfiri - 2017 - Fábrica - acrílico sobre MDF - 30 x 30 cmLa muestra puede verse en El Serpa hasta el 7 de julio.

Los horarios de visita son: de miércoles a sábado de 17 a 21 h

https://www.facebook.com/elserpa.espaciodearte/

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