Performers en guerra: Natacha Voliakovsky

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En estos últimos años los medios hicieron uso de la palabra performance para denominar shows televisivos como una suerte de mediatización de su concepto, pero hasta en esos momento había una distinción entre lo llamado, en términos coloquiales, performance y la performance art, uno de los lenguajes del arte contemporáneo. Sin embargo, tras la crisis social y política que se vive hoy en día, estos límites empezaron a romperse. En otras palabras, pareciera ser que hay una tendencia a trivializar determinadas prácticas y principalmente las problemáticas que atraviesa el país, desde la catalogación de los shows como performance y acciones performáticas con un tono sensacionalista hasta las causas feministas tomadas por los programas de espectáculos que durante años se favorecieron del machismo.

Si bien, en este último caso, su circulación masiva invita a distintos nichos a la reflexión sobre lo importancia de la sororidad, entre otras necesidades de las féminas, también abre la puerta a la banalización de problemáticas fundamentales que se viven en la sociedad. En este sentido, ¿se podría decir que en la actualidad efectivamente existe una tendencia a alivianar y frivolizar causas sociales y políticas?

A lo largo de nuestra historia se observó cómo las prácticas artísticas reflejaron su contexto. Por ejemplo, a finales de la década del ’60 con producciones como Tucumán Arde o durante el menemismo con figuras icónicas que rompían el status quo de una sociedad heteronormativa como Batato Barea y Fernando Noy, entre otrxs, y lxs artistas del Rojas, cuyas obras fueron tildadas peyorativamente por lxs críticxs como “arte light” y las cuales, sin embargo, evocaron la realidad de una época de consumo que pretendía tapar el neoliberalismo con ciertos artilugios. Por lo tanto, si se observan las acciones performáticas que hoy circulan por distintos medios y espacios ¿cuántas performances políticas y de crítica se consumen y entran al circuito del arte contemporáneo legitimado?

Durante el mes de abril de este año, la performer argentina Natacha Voliakovsky quedó seleccionada en el festival internacional Performance Crossings (Praga, República Checa), en donde llevaría a cabo la acción Mujer en guerra. La artista, quien ya venía trabajando con las problemáticas de las féminas en Es una pregunta abierta en el marco del #NiUnaMenos y el #8M, se propuso investigar sobre el contexto social de la República Checa y su carácter bélico desde una perspectiva de género, dándole forma a la performance que giraría en torno a la bandera que mandó a hacer, compuesta por una tela roja con zêna ve válce (“mujer en guerra”) impresa en el medio. En un principio, la acción se realizó en la Plaza de la Ciudad Vieja y luego se repitió en lugares de tránsito como calles y pasadizos, finalizando su recorrido en el espacio en cual se desarrolló el festival.

Mujeres en guerra de Natacha Voliakovsky(2)

La misma consistió en dos partes, en la primera, Voliakovsky se presentó recostada en el piso con la bandera sobre su cuerpo con el gesto de glorificar la muerte de las mujeres, una ceremonia que suele realizarse cuando lxs soldadxs mueren en combate. En la segunda, se irguió y levantó la bandera estirándola sobre su pecho. Según el testimonio de Natacha, en cada repetición se escuchaba a las personas susurrar “válce” (“guerra”), registraban la acción, la invadían e interpelaban de forma agresiva intentando probar sus límites y vale aclarar que también una supuesta “soberanía” masculina, ya que no es casual que este intercambio violento haya provenido de los espectadores masculinos cisgénero. Esto último, no solo trata sobre un tipo de lectura entre otras tantas que hubo de la acción, sino también refuerza la perspectiva de género que atraviesa esta performance. Con Mujer en guerra la artista buscó honrar y venerar los cuerpos de todas las féminas que la historia no glorificó, invitando a reflexionar para seguir deconstruyendo la carga histórica y social de las causas por las que lucha una mujer.

En esta época de crisis, Natacha es una de las performers contemporáneas que trabaja con estos conceptos, politizando sus prácticas y exhibiendo la bandera que nos representa como mujeres latinoamericanas a nivel nacional e internacional, como también otras artistas que hacen uso de este lenguaje como Regina José Galindo y Tania Bruguera. Por esto mismo, es evidente que, al igual que décadas atrás, aún sigue vigente la necesidad de producciones que evoquen las problemáticas de su contexto, permitiendo la diversidad de cuestionamientos estéticos, conceptuales y políticos como algunos de los tantos recortes dentro del arte contemporáneo.