Entrevistamos a Gabriel Perez-Barreiro curador de la #33Bienal de San Pablo

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Exclusivo para leedor

Entrevistamos a Gabriel Pérez Barreiro, quien tiene a su cargo la dirección curatorial de la 33Bienal de San Pablo, que comenzará el próximo 7 de septiembre. Para esta ocasión, Pérez-Barreiro, gallego nacido en 1970, ha convocado a siete artistas curadorxs, quienes convocan cada uno a otrxs artistas en relación a su propia propuesta. Esto vuelve sumamente interesante el planteo lema de esta edición, que es Afinidades Afectivas.

 

Kekena Corvalán: Esta edición plantea una curaduría repartida, más al estilo de Venecia, que distribuye la labor en distintos agentes que convocan a sus artistas con propuestas propias. Pero lo interesante, que le da otro perfil, es que en todos los casos, la curaduría está a cargo de artistas que conforman 7 núcleos. ¿Cómo se trabaja eso? ¿Qué articulación entre su labor y lo que usted propone con los siete artistas que ha seleccionado se está produciendo?

Gabriel Pérez-Barreiro: Para esta edición, quise explorar una alternativa al modelo curatorial centralizado y temático que se aplica de forma incuestionable en las bienales de hoy. Siento que este modelo, que fue innovador hace dos décadas, tiende a producir eventos que son entendidos, primeramente, por sus habilidades discursivas, y no por la experiencia de los visitantes y participantes (incluso los artistas). Pensé que sería interesante invertir la relación curador-tema-artista, colocando a los artistas en el centro del proyecto, con autonomía real dentro de la estructura curatorial.

He querido entonces examinar la tradición de artistas que actúan en la curaduría como una manera menos instrumental de hablar sobre el arte y sus relaciones. Empecé buscando de cinco a diez artistas, teniendo en cuenta que un tercio de ellos serían brasileños, un tercio latinoamericanos y un tercio de otras nacionalidades, en consonancia con la historia de la Bienal. Por fin, invité a siete artistas para curar siete exposiciones, incluyendo sus propios trabajos, con total libertad para traer las referencias que dialogan con sus obras. El resultado son siete exposiciones completamente diferentes, cada cual con su lógica curatorial y su propio conjunto de intereses. Además, he seleccionado 12 proyectos individuales, situados entre estas exposiciones. Una preocupación de esta edición ha sido cómo crear experiencias que permitan al individuo vivenciar el arte de manera no lineal o reductiva, de modo que, más allá de la estructura curatorial, la plataforma educativa y la disposición del espacio físico sean elementos centrales para alcanzar estos objetivos.

Para mi es muy importante poder cuestionar la figura centralizadora y autoritaria del curador dentro del circuito de arte. Para eso hay que confiar más en los artistas, y en sus elecciones. La curaduría de parte de artistas no es nada nuevo, ha sido parte importante de la historia del arte moderno y contemporáneo (pensemos en los impresionistas, expresionistas, surrealistas, sin ir más allá), pero es una voz bastante ausente en el circuito de bienales.


KC ¿Qué relación hay entre la curaduría y los contextos de producción y circulación? ¿Cuáles siente o desea que sean sus líneas curatoriales, en general? ¿Qué es lo que le parece que a usted lo vuelve curador?

GPB: Ser curador es hacerse responsable de un espacio de diálogo entre una producción artística y un público que lo visite. Dentro de esto hay mil maneras de actuar y de pensar. Y además de eso, un proyecto como una bienal requiere de una experiencia de gestión y de manejo de recursos que va más allá de la curaduría, pero que puede hacer toda la diferencia en el producto final. Me gusta pensar la curaduría como una forma de traducción, de un espacio entre dos idiomas, en el que se tiene el mismo respeto para ambos lados.

KC: Los 3 homenajes implican un gesto potente de recolocación en el campo, de visibilización. El caso de Centurión en Argentina, es muy conocido, ya que él vivió, enseñó, expuso, nuestra escena de los 90 y la actual lo cuenta como referencia. Los otros dos seleccionados, Lucía Nogueira y Aníbal López, no son tan visitados por el público especializado incluso. En ese sentido, la selección, es excelente. Ahora, la pregunta es, cómo repercute su recorte de los homenajeados con la presencia en colecciones, es decir, cómo repercute la presencia en una Bienal a su visibilización en circuitos extramuros?

GPB: Justamente me parece que un evento como la bienal de São Paulo tiene un papel importante para hacer más visibles ciertas producciones. Si bien se conoce la obra de Centurión en Argentina, en Brasil (y en el resto del mundo) es completamente desconocido. Los tres artistas comparten esta característica de ser muy respectados y conocidos en sus paises de residencia/producción, pero no mucho afuera. Lo veo como un gran potencial para que la obra circule en un ambito más ámplio.


KC: ¿Hacia dónde cree que van las Bienales? Para usted, ¿están espectacularizadas en forma creciente? ¿Hay una bienalización de las prácticas artísticas?

GPB: No tengo idea, pero espero que continúen cuestionando quiénes son sus públicos y por qué existen. Por desgracia, algunas bienales parecen ejercicios de relaciones públicas, ocupados durante la semana de abertura, cuando todos las visitan, y no parecen importarse después si se las continua visitando o qué experiencia promovieron. Con base en los números crecientes de personas que visitan museos de arte contemporáneo en las principales ciudades del mundo, es interesante preguntarse cuál es el papel de las bienales en una infraestructura cultural más abarcadora. Espero que las bienales puedan aportar cierto grado de experimentación y riesgo, que puede ser difícil de encontrar entre las demandas de un museo tradicional.


KC: ¿Cómo se inscribe la Bienal en la situación actual de Brasil?

GPB: La Fundación Bienal está en un excelente momento institucional, a pesar de la crisis actual en Brasil. Es curioso porque en su historia ha siempre ido un poco a contrapelo. En los años de ‘boom’ en Brasil en los 2000, la Fundación casi colapsa por una serie de problemas de gestión irregular. Hoy sin embargo está en una situación fuerte, con un fuerte compromiso con la gestión transparente, y eso me parece muy bueno y muy necesario para poder sobrevivir este momento político delicado. Es una institución independiente en gran medida del sistema político, y eso es muy positivo porque así se garantiza su independencia. Hay una frase atribuida a Mario Pedrosa que dice, “en época de crisis, póngase del lado de los artistas.” Me parece una actitud muy sana.


KC: Y por último, ¿qué piensa del arte argentino contemporáneo?

GPB: No quisiera generalizar, pero es una escena que sigo hace mucho tiempo, y que siempre me impresiona por su calidad y por su ánimo de seguir a pesar de las dificultades. Si lo comparamos con Brasil, no existe ni el 5% de las posibilidades para los artistas, pero sin embargo siguen trabajando y con mucho nivel.

 

Leé más sobre la Bienal de San Pablo aquí en nuestro histórico de coberturas exclusivas.

33ª Bienal – Afinidades afectivas
Del 7 de septiembre al 9 de diciembre de 2018
Pavilhão Ciccillo Matarazzo, Parque Ibirapuera, Sao Paulo. Brasil.

Crédito de la foto de la nota: Gabriel Perez-Barreiro © Pedro Ivo Trasferetti / Fundação Bienal de São Paulo.