Testimonio fotográfico: Perón por Sara Facio

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“… el fotógrafo permanece detrás de la cámara para crear un diminuto fragmento de otro mundo: el mundo de imágenes que procura sobrevivir a todos.” Susan SONTAG / Sobre la fotografía

Sala 3 del primer piso del MALBA. El recorrido comienza por la mano derecha. En las primeras imágenes hay un común denominador: llueve. Es noviembre de 1972, y se trata del primer retorno de Perón después de un exilio de casi 18 años, tras el golpe de 1955. El camino hacía Ezeiza, mojado. Pocos paraguas, bolsas plásticas cubren los cuerpos y las cabezas, bombos y banderas. En la ruta, señoras con zapatos como barcos, sostienen alegremente la bandera argentina. Perón vuelve y las inclemencias climáticas no son un impedimento. En la noche, algarabía en el Obelisco, epicentro de los eufóricos festejos. Enfrentados a las fotos del regreso, se pueden observar los afiches de campaña y las pintadas referidas a las elecciones de 1973. La fotógrafa se confesó fascinada por los mismos, y quiso tener un registro de aquellos carteles de todos los partidos que consideraba chistosos.

Así comienza la muestra sobre Perón, que exhibe el testimonio fotográfico de Sara Facio (Buenos Aires, 1932), con curaduría de Ataúlfo Pérez Aznar, quien seleccionó una serie de 115 fotos -en su mayoría inéditas-, del período 1972-1974. Los hechos comprenden el regreso breve de Perón a la Argentina, las elecciones de 1973 -Cámpora al Gobierno-, la llegada definitiva a Ezeiza y el caos, el aniversario de la muerte de Evita, la asunción del binomio peronista, y finalmente, la muerte del General en julio de 1974.

Como cápsulas de información que explotan ante uno, las fotos de Sara registran el humor social de la época. El orden de las imágenes de Ezeiza es consecuente con el comienzo de una fiesta que terminó en tragedia. Los preparativos involucran tanto al pibe que vende banderines y gorritas para la ocasión, como a los que -desde las alturas- intentan colgar las banderas. El desplazamiento a pie de los jóvenes militantes, a la vera de un alambrado, detrás del cual hay un cartel negro de letras blancas que dice “la vida por Perón”, y en el mismo encuadre una bandera que dice “Presente mi Ge. Juventud Peroni”.  Y después la anarquía. Facio contó en una entrevista que estaba debajo del palco, en el medio de la balacera. Se descompuso, pero eso no le impidió, en un acto de osadía, ir al Aeropuerto Internacional a despachar los rollos prometidos a la agencia francesa SIPA para la cual trabajaba en ese momento.

Una de las fotos emblemáticas de Facio, titulada “Los muchachos peronistas”, que también forma parte de esta muestra, ha tomado otro sentido para la fotógrafa desde que se enteró que uno de los muchachos -el de rulos- es un desaparecido de la última dictadura cívico-militar argentina.

Después, todo es una crónica de una muerte anunciada. El líder -ya enfermo- parte a su viaje final. En las calles, el clamor popular. La desolación es sinónimo de un hombre sentado en el cordón de la vereda, con la cabeza gacha y un diario en sus manos, cuyo titular en la primera plana es “MURIÓ”.

Sara Facio captó con cada disparo lo que la gente sentía. Ella misma ha dicho que al tomar fotos se involucra, se pone cuerpo a cuerpo, se emociona al punto de compartir el sentimiento. Colmada de primeros planos, la selección de imágenes que conforman la muestra revelan el ardor de la multitud que acompaña, ama y llora a Perón. No son fotos documentales -un documento es una foto carnet, dice la fotógrafa-, se trata de testimonios que reflejan lo que siente el otro. El sentido del otro asimilado con extrema meticulosidad del corazón y los sentidos.

La propuesta del MALBA, es una ventana –abierta- para entrar al mundo de Sara Facio, cuya oportunidad se recomienda no dejar escapar. Puede visitarse hasta el 30 de julio de 2018.

Referencias:

“PERÓN POR FACIO”, Texto de María Moreno, Edición MALBA.

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