Diáspora, Mariano Díaz Barbosa

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“Yo declaro /  que mi  poesía no es necesaria /  porque la poesía no es necesaria”, dice Mariano Díaz Barbosa en “Manifiesto” uno de los poemas de Diáspora, un libro que nos habla de la muerte, la vida, la memoria, la identidad, siempre con una mirada cuestionadora partiendo de la imposibilidad del lenguaje y de la poesía para dar cuenta de la existencia, del estar angustiosamente en el mundo.

Desde el epígrafe tomado del Génesis bíblico, el libro postula la confusión que genera el lenguaje que, además, resulta vacío, simplemente una cáscara: “debemos negarnos a la falacia de confundir / lo bello con las bellas palabras / y las bellas palabras con las buenas intenciones”. Si la palabra es cuestionada, también lo son los poetas: “los llamo a todos  / a crear una poesía sin poetas”. A partir de ese cuestionamiento,  se entiende el título del libro porque la diáspora es del lenguaje, “la palabra se ahoga / en un mar de palabras”, la realidad excede la palabra, una realidad donde abunda el sinsentido, el dolor, la indiferencia. Entonces, esa poesía que antes golpeaba a través de sus palabras, que era “garrote o tábano” ahora tiene que escribirse desde la diáspora. No es casual esta elección que hace el autor: la diáspora es abandonar el origen y, en este caso, abandonar ese lenguaje que nos constituye. ¿Y si nos constituye y lo abandonamos, qué nos queda? Nos queda la reconstrucción, quizás a partir de volver a los “gestos básicos”: “largar espuma por la boca / aplastar hormigas / destrozar margaritas”.

La identidad es otro de los temas que recorre este libro de Díaz Barbosa. Por un lado la identidad personal: la infancia no vivida; el paso del tiempo (“variaciones del mismo ser cansado /  que envejece /  y no se sorprende”); el recuerdo del padre o de la madre, la pérdida, la mentira. Por otro, la identidad colectiva, la herencia de aquellos que de Europa llegaron a Buenos Aires, la soledad de la ciudad donde “sobran los que tienen tanto miedo / de perder lo poco que tienen / que ya no buscan nada”.

Es probable que lo que esté detrás de todo este poemario sea la muerte: “no somos nada”, y en ese asumir la finitud, está la náusea, el fin de la palabra, de la poesía; el morir cada noche y el resucitar cada mañana al cansancio de la vida.

Diáspora es un libro de poemas, pero es también una reflexión filosófica que, como dice Pamela Terlizzi Prina en su excelente contratapa, nos habla desde la honestidad, la de “saber que no hay acto más desesperado que el de vivir”.

Diáspora, Mariano Díaz Barbosa, Ruinas Circulares, 2017, 64 págs.